La Federación Mundial de Boxeo (World Boxing) ha generado controversia con su nueva política de pruebas genéticas de género, que entrará en vigor el 1.º de julio de 2025. La medida exige exámenes obligatorios para todos los boxeadores mayores de 18 años, con el objetivo de garantizar condiciones equitativas en las competencias.
El caso más reciente involucra a la campeona olímpica Imane Khelif, quien fue excluida del torneo Box Cup de Eindhoven en Países Bajos por no haberse sometido a la prueba. Tras la polémica, la federación pidió disculpas y reconoció que debió proteger la privacidad de la deportista.
Las pruebas genéticas se realizarán mediante PCR, analizando la presencia del gen SRY, vinculado al cromosoma Y. Las atletas con características de androgenización masculina solo podrán competir en la categoría masculina, aunque tendrán derecho a apelar y solicitar evaluaciones clínicas independientes.
El debate sobre la equidad en el deporte y la privacidad de los atletas sigue abierto, con opiniones divididas sobre el impacto de estas regulaciones en la inclusión y la competencia justa.







