En el marco del Día de la Tierra Palestina, conmemorado cada 30 de marzo, la Federación Sindical Mundial emitió un pronunciamiento en el que reafirma su solidaridad con el pueblo palestino y denuncia la escalada de violencia en Medio Oriente, señalando graves consecuencias humanitarias y geopolíticas.
La organización internacional destacó que esta fecha simboliza la lucha histórica del pueblo de Palestina por la defensa de su territorio y sus derechos. En su declaración, condenó lo que calificó como agresión por parte de Israel, la cual —según el organismo— ha provocado decenas de miles de muertes, destrucción masiva y una crisis humanitaria sin precedentes, especialmente en la Franja de Gaza.
Asimismo, el informe advierte que las operaciones militares continúan intensificándose en Cisjordania, con reportes diarios de enfrentamientos, arrestos y demoliciones de viviendas. A esto se suma la expansión del conflicto hacia otras zonas del Medio Oriente, lo que eleva la preocupación internacional.
Uno de los puntos más alarmantes señalados por la Federación es la reciente escalada bélica desde febrero de 2026, que involucra directamente a Irán tras operaciones militares atribuidas a Estados Unidos e Israel. Según el pronunciamiento, esta situación ha desencadenado un conflicto de mayor escala, con impactos devastadores en varios países de la región.
Además, se mencionan ataques en Líbano y Siria, lo que refleja una intensificación de las tensiones y rivalidades internacionales. La población civil, indica el documento, enfrenta bombardeos, desplazamientos forzados, colapso económico y condiciones de extrema inseguridad.
Ante este panorama, la Federación Sindical Mundial hizo un llamado urgente al cese inmediato de las operaciones militares y de toda forma de intervención extranjera. Asimismo, reiteró su respaldo al derecho del pueblo palestino a establecer un Estado independiente bajo las fronteras de 1967, con Jerusalén Este como capital, así como el derecho al retorno de los refugiados.
El comunicado concluye señalando que la paz en la región solo será posible mediante el fin de la ocupación y el respeto al derecho internacional, en un contexto donde la estabilidad global también se ve amenazada por la expansión del conflicto.







