Costa Rica | 30 de septiembre de 2026
Un mensaje difundido por Stella Chinchilla bajo la consigna “Libertad para Orlando” recuerda una de las causas judiciales más prolongadas de la historia reciente de Costa Rica: el proceso que durante más de dos décadas enfrentó el dirigente social Orlando Barrantes Cartín.
El mensaje solicitaba a sus seguidores modificar la hora de llegada a los tribunales y pedía difundir urgentemente el cambio. Aunque aquella convocatoria corresponde a un momento específico del proceso, recuperar hoy su contexto permite entender por qué el nombre de Barrantes llegó a convertirse en un símbolo dentro de sectores del movimiento social costarricense.
La historia, sin embargo, tiene un desenlace judicial que resulta indispensable mencionar: el 27 de octubre de 2022, el Tribunal de Juicio de Guápiles absolvió a Barrantes de toda pena y responsabilidad. (Semanario Universidad)
12 de diciembre de 2000: el origen del caso
Los hechos que dieron origen al proceso se remontan al 12 de diciembre del año 2000, cuando se produjeron manifestaciones en distintos puntos de la provincia de Limón, entre ellos Limón, Siquirres y Guápiles.
En las protestas participaron distintos sectores sociales, entre ellos campesinos, ex trabajadores ferroviarios, ex trabajadores de los muelles, transportistas independientes y ex trabajadores bananeros afectados por el Nemagón.
Durante una de las manifestaciones se produjo un enfrentamiento con la Policía y varios agentes fueron retenidos por manifestantes.
La Fiscalía posteriormente atribuyó a Barrantes participación en la organización de los manifestantes y en la retención de cuatro policías. Esas acusaciones fueron negadas por Barrantes y posteriormente no lograron ser demostradas en el juicio que terminó en 2022. (Semanario Universidad)
Más de dos décadas de procesos judiciales
El caso se prolongó durante 22 años y atravesó diferentes etapas judiciales.
Barrantes fue absuelto anteriormente en dos ocasiones, según la cobertura periodística de 2022, pero el proceso continuó hasta llegar a un nuevo juicio en septiembre de ese año. (Semanario Universidad)
La duración del expediente se convirtió en uno de los principales elementos de discusión pública alrededor del caso.
En 2015, la Sala Constitucional incluso reprochó al Tribunal Penal de Pococí por la duración de un proceso relacionado con la misma causa. La Sala acogió parcialmente un recurso de hábeas corpus por violación al principio de justicia pronta y cumplida, aunque aclaró que esa resolución no ordenaba la libertad de los condenados de entonces. (La Nación)
Septiembre de 2022: comienza el octavo juicio
El 21 de septiembre de 2022 comenzó un nuevo juicio contra Barrantes en los Tribunales de Guápiles.
Al día siguiente, el tribunal rechazó una solicitud de prescripción planteada por la defensa. El abogado de Barrantes argumentó que durante los 22 años del proceso se habían producido numerosas omisiones y errores.
El tribunal consideró que el cómputo de los plazos procesales había sido correcto y permitió que el juicio continuara. (Semanario Universidad)
En aquellos días también se organizaron concentraciones de apoyo en las afueras de los Tribunales de Guápiles, con la participación de organizaciones sociales, sindicales y activistas.
El llamado de Stella Chinchilla
En medio de ese proceso circuló el mensaje de Stella Chinchilla, quien pidió a quienes respaldaban a Barrantes acudir a los tribunales y, posteriormente, comunicó un cambio de última hora en la hora de llegada.
El mensaje decía que se debía llegar alrededor de las 3:45 p. m., y solicitaba ayuda para difundir la modificación.
El llamado refleja el nivel de movilización que produjo el proceso judicial alrededor de Barrantes y la existencia de un movimiento de apoyo que acompañó las diferentes etapas del juicio.
27 de octubre de 2022: absolución
Después de 22 años de procesos judiciales, llegó la resolución más importante del caso.
El Tribunal de Juicio de Guápiles absolvió a Orlando Barrantes Cartín de toda pena y responsabilidad.
Según Semanario Universidad, el tribunal determinó que el Ministerio Público no logró demostrar que Barrantes hubiera tenido participación directa en el secuestro de los cuatro policías. (Semanario Universidad)
Con esa resolución terminó el proceso que había comenzado con los acontecimientos del 12 de diciembre de 2000.
¿Por qué recordar el caso en 2026?
El interés periodístico de recuperar hoy esta historia no está en presentar como actual un juicio que terminó en 2022.
Su relevancia está en revisar un expediente judicial que se extendió durante 22 años, atravesó diferentes juicios, generó cuestionamientos sobre la duración de los procesos y terminó con una absolución.
También permite observar cómo una causa judicial puede trascender los tribunales y convertirse en un asunto de interés para organizaciones sociales, sindicales y defensoras de derechos humanos.
Barrantes continúa siendo identificado públicamente como dirigente social de la región Caribe. En 2024, por ejemplo, Semanario Universidad volvió a entrevistarlo en relación con la situación de familias residentes en las barras del Caribe y los terrenos administrados por Japdeva. (Semanario Universidad)
Una historia que terminó en los tribunales
La cronología puede resumirse en cuatro momentos:
2000: ocurren las protestas y los hechos que originan la acusación.
2000-2022: se desarrolla un prolongado proceso judicial que, según las fuentes consultadas, llegó a acumular 22 años.
Septiembre de 2022: comienza el nuevo juicio en los Tribunales de Guápiles.
27 de octubre de 2022: el Tribunal de Juicio absuelve a Orlando Barrantes.
Por ello, al recuperar hoy aquellos mensajes de apoyo, es importante colocar la información en su contexto: “Libertad para Orlando” fue una consigna utilizada durante el proceso judicial; actualmente existe una resolución de absolución dictada por un tribunal en 2022. (Semanario Universidad)
La historia de Orlando Barrantes quedó así vinculada a una discusión mayor sobre la duración de los procesos judiciales, el derecho a la protesta y las consecuencias que puede tener un expediente que permanece abierto durante décadas.







