La Organización Internacional del Trabajo ha puesto en marcha una ambiciosa Estrategia Regional sobre Migración Laboral y Movilidad Humana 2023-2030, con el objetivo de transformar la forma en que los países de América Latina y el Caribe gestionan uno de los fenómenos más complejos y determinantes de la actualidad: la migración laboral.
Respaldada por 37 países y territorios, esta estrategia no solo busca orientar la acción institucional de la OIT, sino también fortalecer la cooperación internacional, mejorar las políticas públicas y garantizar condiciones de trabajo dignas para millones de personas migrantes.
Una región marcada por la movilidad humana
En América Latina y el Caribe, la migración no es una excepción, sino una constante. Los países de la región cumplen simultáneamente roles de origen, tránsito y destino, lo que genera dinámicas complejas que requieren respuestas integrales.
La OIT señala que la mayoría de las personas migrantes se desplazan en busca de empleo y mejores condiciones de vida, lo que convierte a la migración laboral en un eje central del desarrollo económico y social. Sin embargo, esta realidad también expone a miles de trabajadores a condiciones de vulnerabilidad, discriminación y, en muchos casos, explotación.
Nueve ejes para transformar la migración laboral
La estrategia regional se estructura en nueve ejes estratégicos, organizados en cinco áreas temáticas y cuatro enfoques transversales, que buscan abordar la migración desde una perspectiva integral.
Entre los principales objetivos destacan:
- Fortalecer la gobernanza de la migración laboral, mediante políticas más coordinadas y eficientes.
- Garantizar los derechos laborales de las personas migrantes, incluyendo acceso a justicia y protección social.
- Promover la inclusión económica y social, fomentando oportunidades de empleo digno.
- Combatir la discriminación y la explotación laboral, especialmente en sectores vulnerables.
- Impulsar la cooperación regional e internacional, clave para gestionar flujos migratorios de manera ordenada.
La estrategia también incorpora enfoques transversales como género, derechos humanos, sostenibilidad y diálogo social, elementos fundamentales para una implementación efectiva.
Costa Rica: un caso clave en la región
En este contexto, Costa Rica destaca como uno de los principales países de destino de personas trabajadoras migrantes en la región.
Su estabilidad política y desarrollo económico han atraído población de países como Nicaragua, Panamá, Venezuela, Colombia y El Salvador. De hecho, Costa Rica es uno de los pocos países latinoamericanos con inmigración neta positiva.
Un caso particularmente relevante es el de las comunidades indígenas Ngäbe y Miskita. Cada año, entre 10 000 y 14 000 personas Ngäbe cruzan la frontera desde Panamá para trabajar en cosechas agrícolas como café, caña de azúcar y plátano, evidenciando la importancia de la migración estacional en sectores productivos clave.
Datos que reflejan integración… y desafíos
Según el Plan Nacional de Integración 2023-2027, más del 58% de la población migrante en Costa Rica se encuentra ocupada, mientras que un 6,3% está desempleada. Estos datos reflejan una alta participación laboral, pero también esconden retos importantes.
Entre ellos:
- Condiciones laborales desiguales
- Acceso limitado a derechos laborales en algunos sectores
- Dificultades en la regularización migratoria
- Vulnerabilidad en trabajos agrícolas y domésticos
Marco legal y avances institucionales
Costa Rica cuenta con un amplio marco normativo en materia migratoria, encabezado por la Ley General de Migración y Extranjería (Ley 8764), que regula distintas categorías de trabajadores migrantes, incluyendo:
- Trabajadores temporales
- Trabajadores transfronterizos
- Personal especializado
- Trabajadores agrícolas
Además, el país ha desarrollado normativas innovadoras como:
- La categoría de persona indígena transfronteriza
- La ley para atraer nómadas digitales
- Protocolos especiales para migración estacional
En el ámbito internacional, Costa Rica ha suscrito acuerdos bilaterales con Panamá, Nicaragua, Guatemala y El Salvador, así como compromisos globales como el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular.
Migración laboral: entre oportunidad y riesgo
La OIT advierte que, aunque la migración puede generar mejores ingresos, desarrollo de habilidades y crecimiento económico, también implica riesgos significativos.
Muchos trabajadores migrantes enfrentan:
- Exclusión de sistemas de protección social
- Discriminación laboral
- Falta de acceso a justicia
- Condiciones de trabajo precarias
Por ello, la estrategia enfatiza el concepto de “trabajo decente”, como base para una migración justa y sostenible.
El papel de los gobiernos, empresas y sindicatos
La implementación de esta estrategia requiere un enfoque tripartito, característico de la OIT, que involucra:
- Gobiernos, mediante políticas públicas y programas de integración
- Empresas, promoviendo contratación ética e inclusión laboral
- Sindicatos, defendiendo derechos y condiciones laborales
En Costa Rica, iniciativas como la Estrategia Nacional de Empleabilidad, el Sistema Nacional de Empleo y programas del Ministerio de Trabajo buscan integrar a la población migrante en el mercado laboral de manera formal y digna.
Una apuesta por el futuro
La Estrategia Regional de la OIT 2023-2030 representa un paso clave hacia una gestión más humana, ordenada y eficiente de la migración laboral en América Latina y el Caribe.
En un contexto global marcado por crisis económicas, conflictos y cambio climático, la movilidad humana seguirá en aumento. La diferencia estará en cómo los países decidan enfrentarla: como un problema o como una oportunidad.
Para la OIT, la respuesta es clara: apostar por una migración justa, con derechos, inclusión y trabajo decente para todos.









