En México como en muchas partes del mundo los acontecimientos importantes se celebran de distintas formas, en una comunidad del Estado de Oaxaca, San Juan Guelavía, que pertenece a los Valles centrales, el enlace matrimonial se celebra, con cohetones, música de banda, bebidas y comida tradicional para la gran cantidad de invitados que acuden, sin faltar el delicioso mezcal.
Los padrinos de bautizo, confirmación y primera comunión tienen la responsabilidad de obsequiar a la pareja de recién casados, Un baúl que ahora generalmente sustituyen por un ropero, un metate por una licuadora, imágenes de santos y se acostumbra a bailar por las calles con un guajolote que representa el galanteo previo del novio hacia la novia, en ésta ocasión les comparto del libro “Dos Castillos entre cuentos y poemas”

“La boda de mi pueblo”
Ya se escuchan los cohetones
Y el repicar de las campanas
La iglesia adornada con festones
Se escucha la música de banda
La novia luce hermoso vestido
A su lado sus orgullosos padres
Con gran traje el novio querido
Feliz lleva la dote de guajolotes.
No podían faltar los regalos
De los invitados y padrinos
Un gran baúl de madera
Y el metate para la molendera.
Imágenes de todos los santos
Que lucirán en el altar
En la casa de los recién esposos
Que una nueva vida va a comenzar.
No podía faltar en el gran desayuno
Una tasa de afrodisiaco chocolate
Pan de yema, marquesote y resobado
Y los higaditos con chile colorado.
En la comida habrá que degustar
El sabroso mole negro con arroz
Tortillas de maíz hechas a mano
El mezcal, sé que te va a encantar.
Guajolote, guajolote, es la hora de bailar
El ahuehuete ordena a la gente
Que por las esquinas danzando va
Sirviendo mezcalito que los va a atolondrar.
Todos los invitados para la despedida
De parabienes y bendiciones llenarán
A los felices enamorados
Esperando toda una vida de felicidad.
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Fotografía: Eleazar García







