Del libro: Dos Castillos entre cuentos y poemas
Dicen que se asomó entre las nubes
Una deidad zapoteca
Y brincando de una en una
Observaba a la gente de la tierra.

Entre los grandes guerreros
Apreció la presencia de uno
Su valentía y su fuerza
Lo hizo destacar como ninguno
Decidió bajar de las nubes a su pueblo
Y cuando el guerrero Chag la conoció
Quedó prendado de ella
Pero al saber que era Diosa
Solo aspiró a ver su grandeza
Ella con astucia le ponía trampas
Las mismas que el esquivaba
Hasta que un día le dio a beber
El elixir que manaba de su seno
Fue tal el embeleso que provocó
Aquella bebida divina
Que llorando le rogó que fueran uno
Ella enamorada posó sus manos en su pecho
Convirtiéndole en un Dios guerrero como ella
Hicieron el amor por siete días en su lecho
él disfrutando del elixir contando cada estrella.
Los Dioses no podían pernoctar en la tierra
Y antes de elevarse hacia el firmamento
Dejaron un regalo a su amado pueblo,
El elixir de los pechos de Máyatl
Escondido en el corazón de los magueyes







