Un reciente estudio realizado por la organización benéfica de salud mental para jóvenes LGBTQ+ The Trevor Project ha arrojado luz sobre la percepción de la esperanza de vida entre los jóvenes gays de color en comparación con sus coetáneos blancos en Estados Unidos.
Según las cifras recopiladas de 28,524 personas LGBTQ+ entre 13 y 24 años, el 58% de los jóvenes queer en general cree que hay una alta probabilidad de que vivan al menos hasta los 35 años, mientras que el 34% considera que sus posibilidades son bajas. Sin embargo, un análisis más detallado revela una disparidad significativa entre los jóvenes de color y los blancos.
En particular, el 59% de los jóvenes LGBTQ+ de color cree que vivirá hasta los 35 años o más, en comparación con el 69% de sus pares blancos que comparten esa expectativa. Este desajuste se acentúa aún más entre las personas transgénero y no binarias, donde solo el 53% espera llegar a esa edad, en contraste con el 79% de las personas cisgénero encuestadas.
El investigador científico de The Trevor Project, Steven Hobaica, señala que factores como el apoyo parental y el acceso a cuidados que afirmen el género influyen en estas percepciones. Además, destaca la importancia del «propósito vital», indicando que aquellos con mayores niveles de este componente tienden a esperar vivir más tiempo.
Hobaica también destaca la conexión entre la esperanza de vida percibida y la salud mental. Los jóvenes LGBTQ+ que creen tener una esperanza de vida más corta muestran tasas más altas de episodios recientes de ansiedad (82%) y depresión (77%). Además, reportan niveles más altos de autolesiones, consideración del suicidio y tentativas de suicidio en comparación con aquellos que esperan vivir más tiempo.
Estos datos son particularmente preocupantes en vista de un informe previo que reveló que el 25% de los jóvenes negros trans y no binarios en Estados Unidos habían intentado suicidarse en 2023. La Dra. Myeshia Price, directora de investigación científica de The Trevor Project, calificó la situación de «crisis de salud pública» debido a los altos niveles de depresión, ansiedad, falta de vivienda y discriminación experimentados por este grupo.
Ante estos hallazgos, Hobaica insiste en la necesidad de un cambio político sistémico para abordar la salud mental de los jóvenes LGBTQ+. Este llamado a la acción resuena en un contexto en el que la atención a la salud mental se presenta como una prioridad urgente para garantizar el bienestar y la vida de las comunidades LGBTQ+.







