La soledad también envejece: llamado a fortalecer el acompañamiento de las personas mayores

0
128
Mujer adulta mayor observa fotografías en su hogar

Tejar de El Guarco, Cartago. La soledad fue identificada como uno de los mayores desafíos que enfrentan las personas adultas mayores en Costa Rica durante el taller «Promotor de Envejecimiento Activo y Saludable», impartido por Juan José Granados Muñoz, director del proyecto Somos 65+, en la Iglesia RHEMA de Las Catalinas, en Tejar de El Guarco.

Más allá de los temas relacionados con la salud física, el expositor invitó a los asistentes a reflexionar sobre una realidad silenciosa que afecta a miles de personas mayores: vivir sin compañía, sin redes de apoyo y, en muchos casos, sin alguien con quien conversar.

Una realidad que muchas veces pasa desapercibida

Durante su conferencia, Granados explicó que numerosas personas adultas mayores cuentan con condiciones aceptables de salud, pero enfrentan un problema igualmente preocupante: el aislamiento social.

«¿Cuántas personas conocen ustedes que en este momento están solas en sus hogares?», preguntó a los asistentes, generando un momento de reflexión entre los presentes.

El expositor señaló que el envejecimiento saludable no puede limitarse únicamente a la atención médica, sino que debe incluir la construcción de relaciones humanas, la participación comunitaria y el fortalecimiento de los vínculos familiares y sociales.

El valor de una visita

Granados destacó que acompañar a una persona adulta mayor no requiere grandes recursos económicos.

Explicó que acciones sencillas como realizar una visita, compartir una conversación, hacer una llamada telefónica o dedicar unos minutos para escuchar pueden transformar significativamente la calidad de vida de quienes viven en condiciones de soledad.

Afirmó que muchas personas mayores no necesitan únicamente ayuda material, sino sentirse valoradas, escuchadas y tomadas en cuenta dentro de sus comunidades.

«El tiempo que dedicamos a otra persona puede convertirse en el mejor regalo que reciba durante el día», expresó.

Historias que dejaron huella

Como parte de su exposición, el director de Somos 65+ compartió diversas experiencias vividas durante sus recorridos por distintas comunidades del país.

Recordó una actividad realizada en Ciudad Neily, donde cerca de quinientas personas adultas mayores participaron en una jornada educativa.

Al finalizar el evento, decenas de asistentes hicieron fila únicamente para agradecer que alguien hubiera viajado hasta esa comunidad para compartir con ellos.

«Nos decían: ‘Gracias por acordarse de nosotros, porque antes nadie venía’. Esas palabras nos hicieron comprender que muchas veces el mayor regalo no es una actividad, sino hacer sentir a las personas que son importantes», relató.

Estas vivencias, indicó, fortalecieron el compromiso del proyecto Somos 65+ de continuar llevando actividades gratuitas a comunidades urbanas y rurales de todo el país.

El voluntariado como respuesta social

Uno de los aspectos más destacados de la conferencia fue el papel del voluntariado como herramienta para combatir la soledad.

Granados explicó que el proyecto Somos 65+ trabaja con personas voluntarias de diferentes edades que colaboran en actividades educativas, recreativas y de acompañamiento dirigidas a personas adultas mayores.

Antes de cada jornada, comentó, siempre comparte una misma instrucción con quienes participan como voluntarios:

«Su principal tarea es repartir amor.»

Según explicó, una sonrisa, un saludo amable y una bienvenida cálida pueden marcar una diferencia profunda para quienes muchas veces pasan largos periodos sin recibir muestras de afecto.

Sensibilizar a las nuevas generaciones

El conferencista también compartió experiencias en las que jóvenes estudiantes, colaboradores de empresas privadas y voluntarios internacionales participaron en proyectos destinados a mejorar la calidad de vida de personas adultas mayores.

Recordó especialmente una campaña de entrega de audífonos en la que estudiantes de inglés y colaboradores bilingües actuaron como intérpretes para médicos extranjeros.

La emoción de observar a personas mayores recuperar la capacidad de escuchar nuevamente a sus familiares produjo un profundo impacto entre los voluntarios.

Granados señaló que este tipo de experiencias permiten que las nuevas generaciones comprendan el enorme valor de la solidaridad y desarrollen una mayor sensibilidad hacia las necesidades de las personas mayores.

La familia sigue siendo fundamental

Durante la actividad también se reflexionó sobre el papel de la familia en el bienestar de las personas adultas mayores.

El expositor compartió la historia de una mujer de 95 años que permanecía en cama y cuya principal necesidad no era un equipo médico, sino mejorar la cocina de su vivienda.

Explicó que, en muchas comunidades rurales, la cocina constituye el principal espacio de encuentro familiar.

Al convertir ese lugar en un ambiente más cómodo y agradable, aumentaban las oportunidades para que hijos, nietos y otros familiares permanecieran más tiempo acompañando a la adulta mayor.

Para Granados, esta experiencia demuestra que las soluciones para mejorar la calidad de vida muchas veces pasan por fortalecer la convivencia familiar y no únicamente por brindar asistencia material.

Las iglesias como redes de apoyo

El taller realizado en la Iglesia RHEMA evidenció el importante papel que desempeñan las comunidades de fe en la promoción del envejecimiento activo.

Durante la jornada no solo se desarrolló la conferencia principal, sino que también hubo espacios para compartir alimentos, escuchar testimonios, presentar expresiones artísticas, realizar una oración colectiva y fortalecer los vínculos entre los participantes.

Los organizadores resaltaron que estos encuentros ayudan a combatir el aislamiento social y permiten que las personas adultas mayores mantengan una participación activa dentro de sus comunidades.

Un compromiso de toda la sociedad

Al concluir la actividad, el mensaje fue claro: combatir la soledad de las personas adultas mayores requiere el compromiso conjunto de familias, instituciones, iglesias, organizaciones sociales, empresas y ciudadanía.

El envejecimiento activo no depende únicamente de los servicios de salud o de las políticas públicas. También se construye mediante pequeños gestos cotidianos de solidaridad, respeto y cercanía.

La jornada desarrollada en Tejar de El Guarco recordó que ninguna persona debería enfrentar la vejez en soledad. Acompañar, escuchar y valorar a quienes han contribuido durante toda su vida al desarrollo de sus familias y comunidades constituye una responsabilidad compartida que fortalece el tejido social y promueve una sociedad más humana e inclusiva.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí