El robo de vehículos sigue siendo un problema crítico en Costa Rica, afectando tanto a propietarios como a la industria automotriz. Recientemente, un caso en Horquetas de Sarapiquí evidenció la magnitud de este delito, con el decomiso de cinco automóviles sustraídos ilegalmente. Para comprender mejor el impacto económico y de seguridad de estos incidentes, consultamos a la Licenciada Grace Segura, Jefa Dirección de Automóviles del Instituto Nacional de Seguros (INS), entidad que administra los seguros voluntarios de automóviles en el país.
Un golpe millonario a los asegurados
Según datos del INS, al cierre de diciembre de 2024, la institución indemnizó ₡1.700 millones bajo la cobertura de robo del Seguro Voluntario de Automóviles. Si bien esta cifra refleja la compensación económica otorgada a los asegurados, es apenas una fracción del impacto total del crimen en el país, ya que muchos vehículos robados no están asegurados. El sector automotriz también enfrenta repercusiones, aunque para una visión completa de la afectación, se recomienda consultar fuentes que manejen la totalidad de los datos nacionales.
¿Dónde ocurren más robos de vehículos?
El INS indicó que más del 80% de los robos se concentran en tres provincias: San José (41%), Alajuela (24%) y Heredia (17%). Otras regiones como Puntarenas, Limón y Cartago reportan entre 5% y 6% cada una, mientras que Guanacaste se mantiene con un 2%. Estos datos resaltan la importancia de reforzar la seguridad, particularmente en áreas con mayor incidencia, así como de contar con un seguro que minimice el impacto económico en caso de robo.
El robo de vehículos no es solo una preocupación para los dueños, sino un problema con implicaciones económicas y de seguridad en el país. A medida que las cifras de hurtos continúan marcando tendencia, los esfuerzos en aseguramiento, control y recuperación de unidades robadas se tornan cada vez más esenciales.







