El programa Puentes de Salud acerca servicios a la población cabécar de Chirripó; el hospital detalla avances y límites.
TURRIALBA, CARTAGO.— En el distrito de Chirripó, una zona montañosa del cantón de Turrialba, viven comunidades indígenas cabécar para las que llegar a un hospital puede implicar largos desplazamientos y depender de horarios limitados de transporte público. Para responder a esa realidad, el Hospital William Allen Taylor, de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), desarrolla el Programa Local de Pertinencia Cultural Puentes de Salud, cuyo funcionamiento y alcance detalló la Dirección General del hospital en una respuesta oficial a este medio.
Un lugar y un pueblo poco conocidos
Turrialba es un cantón de la provincia de Cartago, en el este de Costa Rica, y su hospital es el centro de referencia para la zona. Chirripó es uno de sus distritos y allí habita parte del pueblo cabécar, uno de los pueblos originarios del país, con lengua y cultura propias. “Pertinencia cultural” significa que los servicios de salud toman en cuenta el idioma, las costumbres , la cosmovisión de las personas para que la atención sea comprensible y respetuosa.
De Hospital Sin Paredes a Puentes de Salud
Según el hospital, las acciones no comenzaron con ese nombre. Entre sus antecedentes está el modelo de atención a comunidades indígenas de Turrialba conocido como Hospital Sin Paredes, documentado institucionalmente desde 2018. A partir de 2024, esas iniciativas se articularon en Puentes de Salud, con el fin de que la geografía, el idioma y las diferencias culturales no sean obstáculos para acceder a los servicios.
El programa se basa en el Lineamiento Técnico Operativo para la Atención con Pertinencia Cultural en Salud de los Pueblos Indígenas, emitido por la CCSS el 14 de diciembre de 2023. Su población prioritaria es la indígena de Chirripó, en particular la cabécar. Sus líneas de trabajo incluyen acercar servicios especializados a las comunidades, facilitar el acceso oportuno al hospital, fortalecer la comunicación intercultural, formar al personal y generar alianzas con instituciones y organizaciones comunitarias. El hospital precisó que no es una unidad independiente, sino una estrategia interdisciplinaria en la que participan distintos servicios.
Más atenciones registradas
Registros Médicos del hospital, consolidados a enero de 2026, muestran un aumento en las atenciones a personas identificadas como indígenas entre 2024 y 2025:
| Servicio o tipo de atención | 2024 | 2025 |
| Emergencias | 2.403 | 3.353 |
| Consulta Externa | 1.372 | 1.923 |
| Procedimientos | 1.199 | 1.321 |
| Hospitalizaciones | 817 | 1.050 |
| Total de registros | 5.791 | 7.647 |
El hospital aclaró que las cifras son registros de atención y no personas únicas, pues una misma persona puede ser atendida varias veces. También indicó que la cifra de unos 600 pacientes mensuales, consultada por este medio, es una referencia general y no un dato validado de personas distintas. Además, advirtió que no corresponde atribuir automáticamente al programa todos los cambios en las estadísticas.
Citas, egreso y alimentación
Para reducir las inasistencias, el hospital ajusta horarios de Consulta Externa y procedimientos de modo que coincidan con el transporte público de sectores como Grano de Oro y Alto Quetzal, y que los pacientes puedan regresar a su comunidad el mismo día. La institución aclaró que esto es una adecuación y no una garantía absoluta de horario.
Desde el 28 de febrero de 2025, mediante el oficio HWAT-DG-0192-2025, rige un protocolo de coordinación de egreso de personas indígenas, que busca evitar que un paciente sea dado de alta cuando la falta de transporte, de comunicación o de redes de apoyo ponga en riesgo su regreso seguro. La decisión clínica del alta corresponde al personal médico y, cuando se identifica la necesidad, se puede coordinar transporte, orientación y apoyo de Trabajo Social. El hospital subrayó que no es un mecanismo automático de transporte, alojamiento o ayuda económica.
En alimentación, el Servicio de Nutrición procura considerar las costumbres de cada paciente, siempre dentro de los requerimientos clínicos. Existen apoyos alimentarios para acompañantes y meriendas para quienes egresan y viajan largo trecho, gestionados con grupos de voluntariado, además de un protocolo para el ingreso y permanencia de acompañantes indígenas (versión 1.1, 2024).
Intérpretes y materiales en cabécar
Actualmente el hospital cuenta con cuatro intérpretes de lengua cabécar que orientan y acompañan a las personas durante distintos procesos. También ha elaborado materiales traducidos al cabécar, recursos gráficos y pictogramas sobre medicamentos, exámenes y procedimientos, y contempla rotulación en esa lengua. La institución recalcó que la interpretación apoya la comunicación, pero no sustituye la responsabilidad del profesional de explicar diagnósticos, procedimientos y obtener el consentimiento informado.
Maternidad y albergue
En atención materna, el hospital aplica el Modelo de Atención Calificada en el Embarazo, Parto y Posparto y las disposiciones de parto respetado y humanizado. Desde 2023 imparte un curso de plan de parto para embarazadas y sus acompañantes y, durante el segundo trimestre de este año, realizó en el propio territorio un curso de preparación para el parto. Las prácticas culturales durante el parto se valoran de forma individual, respetando la voluntad de la mujer y la seguridad clínica.
Para quienes deben permanecer cerca del hospital, existe el albergue Jü Cabécar, gestionado por organizaciones colaboradoras. La CCSS mantiene el Convenio GM-017-2023 con la Asociación Pro-Ayuda al Hospital William Allen Taylor, que permite usar espacios hospitalarios para actividades económico-sociales sin fines de lucro; parte de esos ingresos se destina al Voluntariado del hospital y a la Asociación Pro-Albergues Indígenas. El hospital indicó que los montos mensuales y la cantidad de personas hospedadas deben consultarse a esas organizaciones, y que su apoyo no traslada a ellas las responsabilidades asistenciales de la CCSS.
Desde el segundo semestre de 2024 se capacita al personal con facilitadores del pueblo cabécar en temas de cultura, lengua y comunicación. En 2025 se logró un convenio con el Ministerio de Cultura para un intercambio de saberes con personas de la comunidad indígena.
Lo que el programa aún no tiene
El hospital fue explícito sobre sus límites. Respecto a la medicina tradicional, plantas medicinales y terapias complementarias, afirmó que reconocer las prácticas culturales no equivale a que existan servicios de fitoterapia incorporados a su cartera de servicios, y que en Turrialba no hay investigaciones específicas, mecanismos formales de referencia con practicantes tradicionales ni experiencias piloto en el hospital. Si un paciente comunica que usa productos naturales, el personal tratante debe valorar posibles interacciones con los medicamentos. Asimismo, indicó que una evaluación integral de impacto requerirá medir indicadores de salud, reducción de barreras, satisfacción de personas usuarias y ausentismo, y que cualquier ampliación del programa dependerá de las competencias y los recursos institucionales. La entrega de copias de los documentos del programa, añadió, debe tramitarse por los mecanismos institucionales.
El hospital describió el programa como un proceso de mejora continua, que exige seguimiento, evaluación y coordinación permanente entre los niveles de atención y las comunidades.








