Hoja de ruta para la igualdad de género: trabajo flexible, igualdad salarial y tecnología equitativa

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Por primera vez en la historia, la igualdad de género ocupa un lugar central en la agenda mundial, al mismo nivel que la salud pública y el cambio climático. Este auge en la preocupación global ha sido impulsado, en buena medida, por las nuevas generaciones: la generación Z y los millennials, quienes representan la fuerza laboral, la política y los espacios digitales actuales.

Sin embargo, aunque un 29 % de la generación Z y un 28 % de los millennials consideran urgente la igualdad de género, más de la mitad no sabe cómo contribuir a esta causa. Frente a esta realidad, expertos proponen tres medidas clave para impulsar la equidad: trabajo flexible, igualdad salarial y la lucha contra los sesgos de género en la inteligencia artificial (IA).

1. Trabajo flexible: un requisito indispensable para la igualdad

Las mujeres continúan enfrentando una doble jornada laboral que trasciende las ocho horas oficiales. Según encuestas de ONU Mujeres, ellas dedican un promedio de 4,2 horas diarias al trabajo doméstico y de cuidados no remunerados, casi tres veces más que los hombres (1,7 horas). Esta carga desequilibrada limita su participación plena en el ámbito laboral y las obliga a hacer malabares entre responsabilidades, generando desigualdad y abandono del empleo.

El acceso a modalidades de trabajo flexible —como horarios adaptables y trabajo remoto— se muestra como una solución urgente. Más de la mitad de las mujeres consultadas por la Fundación Team Lewis afirmaron que esta flexibilidad les permitiría mantenerse activas en la economía. Además, estudios indican que esta medida podría generar beneficios económicos significativos, como un aporte extra de más de 55 mil millones de libras esterlinas a la economía del Reino Unido.

La transformación también requiere un cambio cultural en el hogar, con la distribución equitativa de las tareas domésticas y de cuidado. «Si comes, cocina. Si te lo pones, lávalo. Si habitas ese hogar, límpialo», es la consigna que busca hacer visibles las responsabilidades compartidas.

2. Igualdad salarial y respeto en el trabajo: una deuda pendiente

Pese a avances superficiales, la brecha salarial de género persiste globalmente en alrededor del 20 %, y solo un 28 % de los cargos gerenciales están en manos de mujeres. El informe de Team Lewis muestra que más del 40 % de las personas considera que sus empresas no hacen lo suficiente para apoyar la igualdad de género, y casi la mitad demanda mayor transparencia salarial.

La desigualdad no solo limita las oportunidades de las mujeres, sino que también afecta la innovación y el crecimiento empresarial. Investigaciones de McKinsey & Company confirman que las organizaciones con diversidad de género en sus equipos directivos obtienen mejores resultados.

Para cambiar esta realidad, las empresas deben implementar auditorías de políticas, garantizar retribución equitativa y adoptar una postura de tolerancia cero frente a la discriminación y el acoso. Al mismo tiempo, es vital que todas las personas, incluidos los hombres, asuman un rol activo como aliados y defensores de la igualdad.

3. Inteligencia artificial: combatir los sesgos sexistas desde el diseño

La inteligencia artificial está transformando todos los ámbitos de la vida, pero no está exenta de replicar las desigualdades existentes. Si los algoritmos se entrenan con datos sesgados o basados en estereotipos, reproducen esas desigualdades en sus resultados, afectando desde sistemas de contratación hasta diagnósticos médicos.

Actualmente, solo el 28 % de la población es consciente del sesgo de género en la IA, y apenas el 35 % del personal en empresas tecnológicas estadounidenses son mujeres. Esta falta de diversidad en los equipos de desarrollo puede profundizar los sesgos existentes.

Frente a esto, un 66 % de la población reclama regulación estatal para garantizar que la IA reduzca los sesgos de género. Las empresas tecnológicas están llamadas a crear equipos diversos, auditar sus sistemas y priorizar la ética en el desarrollo de sus herramientas.

Un llamado a la acción en el 30 aniversario de la Plataforma de Acción de Beijing

A tres décadas de la Plataforma de Acción de Beijing, el marco más ambicioso para la igualdad de género, la urgencia de pasar de las palabras a los hechos es mayor que nunca. La igualdad de género no es solo un derecho humano fundamental, sino una condición indispensable para sociedades justas, economías prósperas y un desarrollo sostenible.

Cada persona puede aportar desde hoy: promoviendo el trabajo flexible, exigiendo igualdad salarial, denunciando sesgos en la tecnología y repartiendo responsabilidades en el hogar. La igualdad de género es un camino colectivo, imprescindible para garantizar un mundo mejor para todas las mujeres y niñas.

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