El crecimiento de las personas que viven solas en Costa Rica plantea nuevos desafíos para el ahorro, la inversión y la protección del patrimonio. Especialistas recomiendan fortalecer la educación financiera para enfrentar imprevistos y planificar el futuro.
Por Alberto Cabezas Villalobos
Periódico Informativo JBS
El número de hogares unipersonales en Costa Rica ha experimentado un crecimiento acelerado durante los últimos 25 años. Actualmente, representan el 16,2% del total de hogares del país, una cifra que refleja importantes transformaciones sociales, familiares y económicas, pero que también plantea nuevos desafíos para quienes dependen exclusivamente de un ingreso para cubrir todas sus necesidades.
Vivir solo significa asumir de manera individual los gastos de alimentación, vivienda, transporte, servicios públicos, salud y recreación, además de planificar el ahorro para enfrentar emergencias, la jubilación o la adquisición de bienes como una vivienda.
Especialistas en finanzas personales coinciden en que la elaboración de un presupuesto constituye el primer paso para alcanzar estabilidad económica. Este debe reflejar con precisión los ingresos y gastos mensuales, incluyendo aquellos pequeños desembolsos diarios conocidos como «gastos hormiga», que con frecuencia pasan desapercibidos, pero pueden afectar significativamente la capacidad de ahorro.
Además de cubrir los gastos esenciales, los expertos recomiendan incorporar el ahorro como una obligación fija dentro del presupuesto y establecer metas financieras de corto, mediano
y largo plazo que permitan construir patrimonio con el paso del tiempo.
Laura Céspedes, gerente senior de Productos de Inversión y Depósito de DAVIbank Costa Rica, destacó la importancia de contar con una reserva económica para enfrentar situaciones inesperadas.
«Para las personas que viven solas y dependen exclusivamente de un ingreso, contar con un fondo de ahorro o inversión para emergencias no es solo recomendable, es indispensable», afirmó.
Según explicó, este fondo permite afrontar situaciones como la pérdida del empleo, enfermedades, reparaciones urgentes en la vivienda o cualquier otro imprevisto sin recurrir al endeudamiento.
Cambian los hábitos de consumo
Los hogares unipersonales presentan patrones de consumo diferentes a los hogares conformados por varias personas.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) indican que los principales gastos corresponden a alimentación y bebidas no alcohólicas, seguidos por transporte y vivienda, donde se incluyen alquiler, electricidad, agua, gas y otros servicios básicos.
También se observa una mayor preferencia por compras de menor volumen y el uso de plataformas digitales para adquirir productos y servicios.
Aunque muchas personas consideran la recreación un gasto secundario, los especialistas advierten que debe formar parte del presupuesto. Recomiendan destinar entre un 5% y un 10% del ingreso mensual a actividades recreativas y sociales, con el fin de mantener un equilibrio entre la salud financiera y el bienestar emocional.
Asimismo, aconsejan revisar periódicamente el presupuesto para ajustarlo a cambios en los ingresos, nuevas metas o modificaciones en el estilo de vida.
Los seguros ganan protagonismo
Otro de los aspectos que cobra mayor importancia para quienes viven solos es la protección financiera mediante seguros.
En ausencia de una red familiar inmediata que pueda asumir obligaciones económicas, los seguros de vida adquieren un papel estratégico, ya que permiten proteger a familiares que dependen parcialmente del asegurado y cubrir créditos hipotecarios, personales o de vehículos en caso de fallecimiento.
Además, existen pólizas que incorporan componentes de ahorro e inversión, facilitando la planificación para el retiro o la acumulación de recursos destinados a proyectos futuros.
En cuanto al patrimonio material, los seguros de vivienda ofrecen cobertura frente a incendios, inundaciones, terremotos, robos y daños a bienes como electrodomésticos, muebles o equipos electrónicos.
Para quienes poseen vehículo, una póliza también representa un mecanismo para garantizar la continuidad laboral y evitar que un accidente genere gastos capaces de comprometer seriamente la estabilidad económica.
Isela Chaverri, directora de DAVIbank Corredora de Seguros, considera que los seguros deben entenderse como una herramienta de planificación financiera.
«Los hogares unipersonales demandan una visión moderna y estratégica de la protección con seguros. Un seguro, más que un gasto, es una inversión en independencia, estabilidad y paz mental para quienes viven solos», señaló.
Una realidad que seguirá creciendo
El aumento de los hogares unipersonales responde a múltiples factores, entre ellos cambios demográficos, mayor independencia de los jóvenes, transformaciones en las estructuras familiares, incremento de personas adultas mayores que viven solas y nuevos estilos de vida.
Ante esta realidad, especialistas coinciden en que fortalecer la educación financiera resulta fundamental para que las personas administren mejor sus recursos, desarrollen hábitos permanentes de ahorro, reduzcan el riesgo de sobreendeudamiento y construyan un patrimonio sólido que les permita afrontar con mayor seguridad las distintas etapas de la vida.
En un contexto económico cada vez más desafiante, vivir solo no solo implica independencia, sino también una mayor responsabilidad en la toma de decisiones financieras que garanticen estabilidad, protección y bienestar a largo plazo.








