Hogar de Ancianos San Buenaventura: cuidado, tranquilidad y compromiso permanente
El Hogar de Ancianos San Buenaventura alberga actualmente a 62 personas adultas mayores —48 hombres y 14 mujeres—, quienes disfrutan de un entorno de tranquilidad, acompañamiento constante y atención dedicada, orientada a garantizar su bienestar integral y una adecuada calidad de vida.
A pesar de los desafíos propios de una institución de cuidado permanente, el hogar mantiene un ambiente estable y seguro, donde cada residente recibe atención diaria por parte de un equipo comprometido que trabaja de manera continua para fortalecer las instalaciones, los servicios y las condiciones generales del centro.
“Trabajamos todos los días para que las personas adultas mayores estén bien, tranquilas y atendidas”, señala Mariel Calderón Vásquez, secretaria del hogar. Agrega que, aunque se reciben donaciones y apoyos solidarios, la institución mantiene una planificación constante para mejorar y sostener los servicios, siempre priorizando el bienestar de quienes residen en el lugar.
Atención diaria y acompañamiento cercano
El equipo de enfermería cumple un rol fundamental en la atención cotidiana. Laura Madriz, enfermera con una década de experiencia en el hogar, destaca el compromiso del personal y la dedicación con la que se atiende a cada residente.
Actualmente, el hogar cuenta con personal de enfermería que brinda seguimiento continuo y considera importante fortalecer la asistencia médica, con el fin de complementar el trabajo que ya se realiza y garantizar una atención aún más integral para las personas adultas mayores.
Trabajo constante en las áreas operativas
En el área de cocina y servicios generales, el personal desarrolla su labor con esfuerzo y organización. Jonathan Mora Chacón, cocinero del hogar, explica que el trabajo diario se realiza con dedicación, procurando que cada comida cumpla con las necesidades nutricionales de los residentes.
De manera permanente, la institución busca mejorar su equipamiento y recursos, tanto en cocina como en enfermería, con el objetivo de fortalecer los servicios y facilitar el trabajo del personal que atiende a la población adulta mayor.
Compromiso con la mejora continua
El Hogar de Ancianos San Buenaventura mantiene una relación activa con distintas instancias de apoyo y recibe acompañamiento institucional que ha sido clave para su funcionamiento a lo largo del tiempo. No obstante, como parte de su gestión responsable, el hogar continúa identificando oportunidades de mejora para reforzar sus capacidades operativas.
Entre los aspectos que la institución considera importantes para seguir fortaleciendo el servicio se encuentra la disponibilidad constante de insumos de limpieza, fundamentales para mantener condiciones óptimas de higiene y bienestar para las personas adultas mayores.
Un espacio de cuidado y dignidad
Más allá de las necesidades propias de su operación, el Hogar de Ancianos San Buenaventura se consolida como un espacio de cuidado, respeto y dignidad, donde cada persona adulta mayor es atendida con sensibilidad humana y profesionalismo.
La institución reafirma su compromiso permanente con la mejora continua, trabajando día a día para que sus residentes vivan en un entorno seguro, tranquilo y con las mejores condiciones posibles, colocando siempre en el centro la calidad de vida y el bienestar integral de quienes forman parte de esta comunidad.
Adultos mayores, dignidad y compromiso humano: voces de fe y acción social
La atención y el respeto hacia las personas adultas mayores son asuntos que trascienden lo institucional: implican un compromiso social, humano y ético que debe ser compartido por toda la comunidad. Esta visión se articula tanto en las acciones de cuidado que se realizan en hogares para adultos mayores, como en las reflexiones de líderes religiosos y voces comprometidas con el bienestar de esta población.
Una etapa de vida digna
Para muchas personas adultas mayores, los hogares de atención son espacios donde pueden vivir con tranquilidad, rodeados de cuidado y acompañamiento, rodeados de una comunidad que valora su dignidad y su historia de vida. Médicos, personal de salud, cuidadores y voluntarios trabajan día a día para crear ambientes seguros donde prevalezca el respeto y el bienestar de cada residente.
Voces de fe sobre el cuidado y la dignidad
En el ámbito religioso, el mensaje sobre el valor de la vejez y el respeto a quienes han vivido más años ha sido reiterado en distintos espacios de la Iglesia católica. El Papa Francisco ha señalado que honrar a las personas mayores es reconocer la dignidad que han cosechado a lo largo de sus vidas, y ha invitado a las comunidades a no descuidar su atención y cariño, recordando que la vejez también “contiene una riqueza espiritual valiosa”.
Asimismo, la Comisión Episcopal para la Vida y la Familia, en jornadas de reflexión sobre el maltrato hacia adultos mayores, ha exhortado a la sociedad a promover actitudes concretas de respeto y valoración hacia las personas mayores, subrayando que su fragilidad no disminuye su dignidad ni el derecho a ser tratados con cuidado, respeto y cariño.
Estos pronunciamientos públicos reflejan una tradición ética que reconoce a los adultos mayores como miembros valiosos de la comunidad, merecedores de atención integral, cariño y respeto.
Declaraciones de Aura Martínez
En ese contexto, Aura Martínez candidata a diputada por el primer lugar por la provincia de Cartago del Partido Esperanza Nacional ha expresado públicamente su visión de que la atención a las personas adultas mayores debe ser una prioridad nacional, subrayando la necesidad de políticas públicas sostenibles que fortalezcan el bienestar y la seguridad de esta población.
Martínez ha señalado que, más allá de acciones aisladas, se requiere una respuesta estructurada y permanente que acompañe el envejecimiento de la población costarricense con dignidad y equidad.
Aura Maura, quien es abogada hizo un llamado directo a la acción colectiva: “Tenemos una población elevada de adultos mayores. En los hospitales dejan mucho a los adultos mayores. Somos socialdemócratas y creemos en una política constructiva. Ustedes que están jóvenes, cambiemos esto. No esperemos a estar en una curul para actuar”. Maura insistió en que la atención a la vejez no debe ser solo una promesa electoral, sino un compromiso permanente. “Más que una política, es un accionar. Vamos para adelante. No los vamos a dejar”.
Un llamado compartido
La unión de voces —desde la fe, la acción social, la academia y la política— refleja una preocupación común: que la vejez en Costa Rica sea tratada con el respeto, la humanidad y la dignidad que merece.
Para quienes viven en hogares de adultos mayores, esto representa no solo acceso a cuidados, sino también un ambiente donde su historia y sus valores personales son reconocidos y apreciados.
La sociedad, en conjunto, tiene así una oportunidad única: construir un entorno donde los adultos mayores no solo sean atendidos, sino también honrados y valorados por todo lo que han aportado a lo largo de sus vidas.












