Hanna Gabriels, reconocida como la boxeadora más galardonada de Costa Rica, ha ampliado su impacto más allá del ring al convertirse en una colaboradora de alto perfil del ACNUR, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados.
Su incansable dedicación a causas sociales, incluyendo la promoción de la salud, el empoderamiento de las mujeres y la prevención de la violencia de género, la ha llevado a enfocar su atención en la difícil situación de las personas refugiadas y solicitantes de refugio en Costa Rica.
Hanna Gabriel, conocida por su impresionante trayectoria en el mundo del boxeo, ha demostrado una vez más su fortaleza y valentía al tomar posición y apoyar a los más vulnerables. Desde julio de 2019, cuando dedicó la defensa de su campeonato mundial a las personas refugiadas en Costa Rica, su compromiso con la inclusión y la no discriminación se ha vuelto aún más evidente.
Durante ese emblemático combate, Hanna no solo triunfó en el ring, sino que también envió un poderoso mensaje de solidaridad y empatía hacia quienes buscan protección en el país. Su victoria fue más que un logro personal; se convirtió en un símbolo de esperanza para aquellos que han sido desplazados de sus hogares debido a conflictos y persecuciones.
Desde entonces, Hanna Gabriels ha trabajado en estrecha colaboración con el ACNUR para aumentar la visibilidad de la crisis de los refugiados y generar conciencia sobre las necesidades urgentes de esta población vulnerable. Su apoyo y compromiso con la causa han permitido que se escuchen las voces de aquellos que luchan por encontrar seguridad y protección.
El rol de Hanna como colaboradora de alto perfil del ACNUR implica una serie de actividades que van desde la participación en campañas de sensibilización hasta el trabajo directo con las comunidades de refugiados en Costa Rica. Su influencia y dedicación han inspirado a otros atletas y ciudadanos a unirse en la defensa de los derechos de los refugiados y a trabajar hacia un mundo más inclusivo y compasivo.
El país centroamericano ha enfrentado un incremento en la llegada de personas en busca de refugio en los últimos años, y el compromiso de Hanna Gabriels ha contribuido a generar un mayor apoyo y atención a esta situación. Su labor ha demostrado que el deporte no solo puede servir como un medio para alcanzar la excelencia física, sino también como una plataforma para generar conciencia y promover cambios sociales significativos.
Hanna Gabriels, con su espíritu de lucha y su compromiso con la justicia social, ha dejado una huella imborrable en Costa Rica y en el mundo del boxeo. Su dedicación a la causa de los refugiados es un testimonio poderoso de cómo los atletas pueden utilizar su influencia para marcar una diferencia real en la vida de las personas. Mientras continúa defendiendo títulos en el ring, Hanna también se posiciona como una defensora apasionada y una inspiración para todos aquellos que buscan un mundo más justo y solidario.







