Un descubrimiento arqueológico sin precedentes en las costas del Caribe costarricense está reescribiendo parte de la historia del país y del origen de las comunidades afrocostarricenses. Investigadores marinos han confirmado que los restos de dos embarcaciones encontradas frente al Parque Nacional Cahuita pertenecen a barcos daneses utilizados en la trata transatlántica de personas esclavizadas en el siglo XVIII.
Se trata de los barcos Fridericus Quartus y Christianus Quintus, ambos operados por la Compañía Danesa de las Indias Occidentales, responsables del tráfico de más de 120.000 africanos entre África Occidental, las colonias del Caribe y Dinamarca.
De mito local a evidencia histórica
Durante décadas, los habitantes locales pensaron que los restos pertenecían a barcos piratas o naufragios comunes. Sin embargo, un riguroso trabajo de arqueología subacuática liderado por el Museo Nacional de Dinamarca y la iniciativa comunitaria Embajadores del Mar, confirmó su verdadero origen. Entre los artefactos recuperados se hallaron maderas del Báltico, ladrillos amarillos daneses y pipas de arcilla, elementos que datan de entre 1690 y 1710.
«Los análisis son muy convincentes», señaló el arqueólogo marino David Gregory, asegurando que no queda duda sobre la identidad de los navíos.
Rebelión, naufragio y abandono
La historia de estas embarcaciones está marcada por el drama humano. El Fridericus Quartus fue incendiado tras una rebelión de personas esclavizadas antes de zarpar desde Ghana. El Christianus Quintus, por miedo a nuevos levantamientos, lo acompañó en su travesía. Sin embargo, ambos barcos quedaron a la deriva rumbo a Santo Tomás, en el Caribe holandés, hasta naufragar en las costas de lo que hoy es Cahuita.
Se estima que más de 600 africanos fueron abandonados en la playa, cambiando para siempre la composición demográfica y cultural del Caribe costarricense. “Es una parte de la historia que no estaba escrita oficialmente”, afirmó la investigadora y buceadora María Suárez Toro, fundadora del centro comunitario Embajadores del Mar.
Orgullo, identidad y justicia histórica
El hallazgo no solo tiene un valor arqueológico, sino también un profundo significado identitario para las comunidades afrodescendientes e indígenas de la región. «Este descubrimiento da orgullo a nuestros jóvenes, que ahora pueden identificar sus raíces más allá de lo que los libros oficiales han dicho», comenta Suárez Toro.
Para el arqueólogo Andreas Kallmeyer Bloch, el descubrimiento es “aún más significativo para la población local en Costa Rica que para Dinamarca”, ya que ofrece una narrativa histórica largamente ignorada.
Este evento ofrece una oportunidad única para reconocer la presencia afrocostarricense mucho antes de lo documentado oficialmente, abriendo paso a nuevas investigaciones y al fortalecimiento de la memoria histórica.









