Las elecciones presidenciales en Guatemala han dado como resultado que Sandra Torres y Bernardo Arévalo se enfrenten en la segunda vuelta, que se llevará a cabo el próximo 20 de agosto. Sandra Torres, una veterana candidata presidencial y ex primera dama, es la opción más votada con un 15.7% de apoyo. Por otro lado, Bernardo Arévalo, un candidato de centro-izquierda y exdiplomático, quedó en segunda posición con el 11.8% de los votos, sorprendiendo a muchos ya que no era considerado uno de los favoritos en las encuestas.
Sandra Torres, licenciada en Ciencias de la Comunicación y empresaria de 67 años, ha intentado ser presidenta de Guatemala en tres ocasiones anteriores, pero ha quedado cerca de ganar en las dos últimas elecciones. Comenzó su carrera política en 2003 como cofundadora de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), un partido que inicialmente se definió como socialdemócrata pero que actualmente se considera más de centro-derecha. Torres se ha destacado por su apoyo a programas sociales y su enfoque en el combate a la pobreza. Sin embargo, ha generado rechazo en algunos sectores de la población y ha sido objeto de investigaciones por supuesta financiación electoral ilegal.
Por su parte, Bernardo Arévalo, sociólogo y exdiplomático de 64 años, es hijo de Juan José Arévalo, el primer presidente electo popularmente en Guatemala después de la Revolución de 1944. Arévalo es miembro del partido Movimiento Semilla, que se define como socialdemócrata y progresista. Aunque no era considerado uno de los candidatos destacados en las encuestas, su sorpresiva llegada a la segunda vuelta refleja el descontento de la población guatemalteca con el sistema político actual y su búsqueda de alternativas. Arévalo ha enfatizado la lucha contra la corrupción en el Estado y ha elogiado el trabajo de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig).
En la primera vuelta de las elecciones, el voto nulo fue la opción más elegida por los guatemaltecos, reflejando el hartazgo generalizado por las denuncias de corrupción y los bloqueos a algunos candidatos. Además, la abstención fue del 40%, una cifra tradicionalmente alta en el país.
En la segunda vuelta, Sandra Torres se enfrenta al desafío de superar el alto nivel de «antivoto» que genera, especialmente en las zonas urbanas. Aunque Arévalo no era considerado uno de los favoritos, aún tiene margen de crecimiento al tener mucho por dar a conocer de su propuesta. El resultado de esta elección será determinante para el futuro de Guatemala en los próximos cuatro años y reflejará el deseo de cambio y renovación de la población guatemalteca.







