Por/ Ing. Roberto Samcam Ruiz. Mayor en Retiro
En meses pasados, en diferentes entrevistas mencionamos el hecho de que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo tendrían que buscar, si no lo estaban haciendo ya, un acercamiento con los Estados Unidos, para evitar la catástrofe que seguiría, luego de tres factores explicados abundantemente. Mencionamos además de la presencia de personeros de El Vaticano en un proceso de negociación, tendiente a liberar a los Presos Políticos y disminuir la presión en contra de la Iglesia Católica.
El primero de dichos factores, quizás el más importante tomado en cuenta por Ortega, lo constituía la derrota estratégica de Rusia, principal padrino y patrocinador del régimen, en tierras ucranianas. El segundo ejercito más poderoso a nivel mundial, está siendo derrotado por el numero 22 de acuerdo con el Global Fire Power. Este ¨padrino¨ no tiene nada que dar de lo prometido a su ¨ahijado¨, por lo que, un año después, se ha convertido más bien en una amistad peligrosa, sobre todo por los dislates y errores del régimen de Managua, al apostar todo su maltrecho capital político a la invasión rusa.
El segundo factor, decíamos que eran las negociaciones iniciadas entre los Estados Unidos y Venezuela, como consecuencia directa de la invasión rusa en Ucrania, la que perjudicó el flujo petrolero a nivel mundial. Eso y el cabildeo de las principales empresas petroleras norteamericanas, Chevrón la mas importante, provocaron que la Administración norteamericana diera el paso, arriesgado, pero que mataba dos pájaros de un tiro: neutralizar al aliado mas importante de los rusos en Latinoamérica y acceder al petróleo que sustituiría, en parte, las importaciones del petróleo ruso en Estados Unidos. Esta jugada, criticada acremente por Ortega y Murillo, incluso hasta aconsejar al dictador venezolano Nicolas Maduro acerca de la inconveniencia de hacerlo, lo dejaba prácticamente colgado de la brocha.
El tercer factor en el tablero de las decisiones lo constituía el error de cambiar de amistades chinas, renegando de Taiwán, para acercarse a la República Popular China. Esperanzados en un ¨Acuerdo de Cosecha Temprana¨, mas bien da la impresión de que fueron ¨tempraneados¨, pues mientras las exportaciones hacia aquel país ni siquiera alcanzaban los 15 millones de dólares, las importaciones chinas se acercaban a los 800 millones de dólares. Una mala apuesta, con más sentido ideológico que económico, muy al estilo Ortega, siempre errático en sus cálculos políticos internacionales.
Para rematar, los cubanos, ahora abrazando el capitalismo estatizado, iniciaron negociaciones con los Estados Unidos el pasado mes de enero sobre temas de seguridad y
migración, dejando a Ortega en solitario, aislado internacionalmente y en caída libre. Ante esto, evidentemente, no quiso quedarse atrás, posiblemente aconsejado por cubanos y venezolanos, por lo que decidió entregar lo único que tenía de valor para poder tener asiento en la mesa: los Presos Políticos. Oír al dictador y a sus vocingleros argumentar que la liberación de los Rehenes es un acto de ¨Dignidad¨, de ¨Soberanía¨, de ¨Valor¨, de ¨Fortaleza¨, a cambio de nada, es un chiste mal contado. Nadie, y menos Ortega, da todo a cambio de nada. Pero si algo hay que reconocer en su comparecencia pública, es su infinita cobardía, disfrazada de astucia, al asegurar que la promotora del ¨acto de dignidad soberana¨ fue su mujer, desentendiéndose y entregándole esa papa hirviendo a quien tendrá que pagar los platos rotos ante una militancia golpeada, avergonzada, enfurecida y desconcertada ante tal medida. Como dice el dicho, el zorro pierde el pelo, no las mañas. Siempre cobarde, misógino hasta con su propia mujer, que como premio de consolación ante lo que se le viene, será ratificada como ¨Copresidenta¨ en el apéndice de El Carmen, llamada Asamblea Nacional.







