En una rueda de prensa a bordo de un avión de camino a Roma, el 6 de agosto de 2023, el Papa Francisco afirmó que la Iglesia católica está abierta a todos, incluidas las personas gays. Estas declaraciones se produjeron durante su regreso de Lisboa, donde presidió la XXXVII Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).
Durante la rueda de prensa, el Papa reiteró su mensaje de que la Iglesia debe ser acogedora hacia todas las personas, sin excepción. «Todos eligen a Dios por su propio camino y la Iglesia los guía. A mí no me gusta decir a unos sí ya otros no. Cada uno busca la manera de ir adelante», afirmó Francisco. Además, hizo hincapié en que Dios no hace distinciones entre las personas, independientemente de su orientación sexual o cualquier otra característica personal. «El Señor es claro, no se distingue entre enfermos y sanos, viejos y jóvenes o guapos y feos. Esto no es una empresa a la que se tiene que autorizar para entrar», añadió el Papa.
Estas declaraciones respondieron a una pregunta de un periodista sobre la inclusión de las personas LGBTQ y las mujeres en los sacramentos, ya que algunas comunidades pueden sentir que están excluidas. El Papa argumentó que aunque la Iglesia tenga leyes y normas, esto no significa que esté cerrada a ninguna persona. En cambio, destaque que todos deben ser acompañados y acogidos por la Iglesia en su búsqueda espiritual.
El compromiso del Papa con la inclusión de las comunidades LGBTQ no es nuevo. Desde su famosa declaración en 2013 de «¿Quién soy yo para juzgar?» en referencia a un sacerdote que se identificaba como gay, Francisco ha continuado abogando por el respeto y la aceptación de las personas gays y transgénero. En una entrevista reciente con una revista española, el Papa reiteró que «los transexuales son hijos de Dios» y enfatizó que el Evangelio es para todos, sin excepción.
El Papa también ha expresado preocupación por las leyes que criminalizan «la homosexualidad» en algunos países, calificándolas de «injustas». En su opinión, Dios ama a todos sus hijos tal y como son, y ha pedido a los obispos católicos que apoyen esas leyes que acojan a las personas LGBTQ en la Iglesia. Reconoció que algunas posturas negativas hacia la «homosexualidad» dentro de la Iglesia se deben a contextos culturales y ha instado a un proceso de cambio y comprensión de la dignidad de todos los seres humanos.
Es importante tener en cuenta que, a nivel mundial, aún existen aproximadamente 67 países o jurisdicciones que penalizan las relaciones sexuales consensuadas entre personas del mismo sexo, y en 11 de ellos se puede aplicar la pena de muerte por este motivo. Expertos señalan que estas leyes, incluso cuando no se aplican directamente, contribuyen al acoso, la estigmatización y la violencia contra las personas LGBTQ.
Por último, el Papa, de 86 años, hizo referencia a su salud durante la rueda de prensa, indicando que se encuentra bien después de una operación de hernia en junio. Afirmó que le habían quitado los puntos y que lleva una vida normal.
En conclusión, las declaraciones del Papa Francisco durante el vuelo de regreso de Lisboa enfatizan su mensaje de que la Iglesia católica debe ser una institución acogedora e inclusiva para todas las personas, sin importar su orientación sexual. Su compromiso con la dignidad y el respeto hacia las comunidades LGBTQ ha sido una parte importante de su papado y sigue siendo una cuestión relevante en la Iglesia y en el mundo en general.







