El impacto de la IA en el empleo puede ser menor en los países en desarrollo

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En medio de la creciente revolución de la inteligencia artificial (IA) que está moldeando el futuro del empleo, la preocupación sobre su impacto se centra principalmente en los países de ingreso alto. Sin embargo, un reciente análisis revela que los efectos de la IA en el empleo podrían ser más moderados y graduales en los países en desarrollo, especialmente aquellos con ingresos bajos.

La IA: Un cambio global en la fuerza laboral

La IA está transformando sectores completos a nivel mundial, desde la manufactura hasta los servicios financieros. En los países de alto ingreso, el temor es que la automatización sustituya trabajos humanos a gran escala. Sin embargo, en muchas regiones del mundo en desarrollo, los efectos de la IA no parecen ser tan inmediatos ni tan pronunciados. De hecho, un estudio de 25 países, que abarcan una población de más de 3500 millones de personas, sugiere que los trabajadores en estos países enfrentarán una menor exposición a la IA.

¿Por qué los países en desarrollo están menos expuestos?

Uno de los principales hallazgos de la investigación es que la estructura del mercado laboral en los países de ingresos bajos y medianos está orientada hacia ocupaciones que implican tareas manuales o interacciones humanas, áreas que son menos susceptibles a ser reemplazadas por IA. Según los autores del estudio, los trabajos manuales o los que requieren habilidades interpersonales, como los técnicos en reparación de automóviles o trabajadores en el sector agrícola, son menos vulnerables a la automatización que aquellos que implican tareas más rutinarias o repetitivas.

Además, factores como la falta de infraestructura tecnológica —por ejemplo, la ausencia de acceso constante a internet o electricidad— limitan aún más la penetración de la IA en estas regiones. En lugares donde la conectividad es insuficiente, la adopción de tecnologías avanzadas se ve obstaculizada, lo que diluye su impacto en el empleo.

Diferencias demográficas y de género

El estudio también destaca algunas diferencias interesantes relacionadas con el género y la edad. En los países de ingreso alto y mediano alto, las mujeres suelen estar más expuestas a los cambios impulsados por la IA en comparación con los hombres. Esto podría deberse a que las mujeres están sobrerrepresentadas en sectores como los servicios administrativos o la atención al cliente, que son más susceptibles a la automatización. Por otro lado, en los países en desarrollo, las disparidades por edad son mínimas, mientras que en las naciones más ricas, los trabajadores mayores son los más vulnerables a la disrupción.

¿Qué significa la «exposición a la IA»?

El concepto de «exposición a la IA» se refiere a la probabilidad de que un trabajo sea automatizado o transformado mediante el uso de inteligencia artificial. Este proceso no significa necesariamente que los trabajos sean eliminados, sino que podrían cambiar. La exposición a la IA puede dar lugar a tres tipos de efectos:

  1. Automatización: La IA reemplaza completamente algunas tareas, reduciendo la necesidad de mano de obra humana.
  2. Aumento: La IA mejora la productividad humana, permitiendo a los trabajadores ser más eficientes.
  3. Reestructuración del empleo: La IA modifica las tareas dentro de un trabajo, lo que puede llevar a la creación de nuevas descripciones de puestos y requerir habilidades diferentes.

Políticas públicas para aprovechar la IA

Para garantizar que los países en desarrollo no se queden atrás, es fundamental que los gobiernos implementen políticas que preparen a la fuerza laboral para los desafíos y oportunidades que presenta la IA. Algunas de las recomendaciones clave incluyen:

  • Ampliar la infraestructura digital y energética: Asegurar el acceso a la electricidad y a internet, especialmente en zonas rurales, es fundamental para facilitar la adopción de la IA en áreas donde puede ser más beneficiosa.

  • Fomentar el aumento de la IA por encima de la automatización: Promover aplicaciones de IA que complementen el trabajo humano en lugar de sustituirlo puede ser una vía para proteger los empleos y al mismo tiempo impulsar la productividad.

  • Aplicar la IA en sectores clave como la salud y la educación: La IA tiene el potencial de mejorar el acceso a servicios especializados en sectores críticos. Su uso en la medicina y la educación podría mitigar la escasez de profesionales capacitados, mejorando la calidad de estos servicios en países con recursos limitados.

Conclusión

Si bien la IA está remodelando la economía mundial, su impacto no será el mismo en todas las regiones. En los países en desarrollo, especialmente aquellos con ingresos bajos, los efectos de la IA se materializarán de forma más lenta y menos disruptiva. Este ritmo más pausado ofrece una oportunidad única para que los gobiernos y las empresas diseñen políticas proactivas que no solo protejan a los trabajadores, sino que también les permitan beneficiarse de la transformación tecnológica. Con una infraestructura adecuada y una estrategia enfocada en la productividad, la IA podría convertirse en una herramienta poderosa para empoderar a los trabajadores, no en una amenaza para sus empleos.

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