Alberto Cabezas/Foto-Medios
Sabemos que escribir sobre Ricard Cepeda el reconocido artista argentino de talla mundial, no lograría abordarse en un artículo periodístico y que hacerlo implicaría muchos vacíos, ya que su obra requiere un tratamiento de enciclopedia.
Su alcance esta plasmado en un tema que tiene una instrumentación, melodía y alcance que te conecta con el mismo cielo, sin embargo, su titulo es un poco peculiar se denomina “Me desesperas” escrito por el mismo, pero con la melodía de Claudia Rojas y la instrumentación del maestro Román Enríquez de México.
Cepeda, es poeta, escritor, actor de cine publicitario y modelo internacional.
Inicio su vida siendo Ingeniero, pero hace años cambio su rumbo hacia el arte.
Actualmente fuera de la entrevista confeso al Periódico Informativo JBS que desea “estar en Costa Rica como turista o filmando”.
¿Cuéntame tu niñez, juventud y adolescencia y cómo llegas a ser poeta, actor de cine publicitario y modelo internacional?
Mi infancia transcurrió entre pájaros, libros y cielos nocturnos.
Si debería definir a aquel niño, diría que prefería los libros a jugar a la pelota.
A los diez años gané mi primer premio literario en la escuela primaria y desde aquella temprana edad siempre he sentido un profundo placer en la escritura.
He sentido placer también en aprender e investigar y tal vez por ello llegué a estudiar Ingeniería Química y graduarme en la Universidad pública.
El título lo obtuve a los 24 años, fue mi salvoconducto para recorrer y conquistar el mundo.
Así fue como recorrí Europa central y EEUU para finalmente radicarme en la Capital de Argentina.
En las empresas en las que trabajé durante muchísimos años y en las que tuve cargos de enorme responsabilidad, nunca llegó lo que imaginaba en mis años de estudiante.
Nunca encontré el placer que sentía al escribir, por lo que mi descarga eran los poemas y los cuentos cortos con los que participé en certámenes internacionales.
Hasta que me retiré anticipadamente y quise ser escritor.
También estudié teatro y me transformé en actor de cine publicitario.
Se me abrió un mundo diferente.
Sin stress.
Al principio tuve que aprender este nuevo arte que traía en mis genes tal vez, porque de joven era imitador cómico en la familia.
Hasta que empecé a ganar castings alcanzando niveles protagónicos internacionales.
El modelaje llegó de la mano del cambio de look al haber aprendido técnicas que me llevaron a gráficas publicitarias en Argentina y en el exterior.
Fui nuevamente feliz.
Eso sí, la ingeniería no me brindó felicidad, pero me sirvió para disfrutar el contraste, como la noche le sirve al día para disfrutar su luz.
¿Por qué cambió su vida de ingeniero al arte?
El teatro me llegó por estar rodeado de actores.
La escritura la llevaba impresa en el alma.
Pensaba vender mis poemas en una mesa en lugares de turismo, pero tuve una propuesta y empecé una autogestión en cine publicitario que terminó dónde estoy actualmente.
La trayectoria fue difícil, a fuerza de caer y levantar, confiando en el talento, llegué finalmente a lo que buscaba.
Sin contactos, muchas veces estuve a punto de abandonar, pero los sueños hay que cumplirlos, ¡siempre!
¿Qué es lo más importante que todo actor debe saber?
CREER en el personaje.
Estar lo que en teatro se llama: “pregnado”, que es más que atravesado, es “SER” el personaje.
Confiar en el talento.
Sostener lo “creado”, siempre, (cuando filmo entro en personaje mucho antes de que se enciendan las cámaras).
No apelar a la memoria emotiva, excepto una emergencia, o sea cuando se debe repetir veinte veces un estado emocional, por ejemplo.
El cuerpo entero ha de estar atravesado, mente y cuerpo una sola y única verdad en la que se cree y con la que se disfruta.
SER ese “otro” es lo más importante, (he llegado a emocionarme en cámaras abrazando a un caballo y hablando con él por creación propia, sin indicaciones del director).
¿Cuáles son tus principales obstáculos, triunfos, desafíos y tus proyectos en tu vida profesional?
Mis obstáculos, vencer la competitividad.
Me duele mucho perder a manos de otro colega.
Me duele perder un casting.
Son defectos horribles.
Son mis mayores obstáculos, me hacen mucho daño.
Mi proyecto y desafío es trabajar en Holywood en mi personaje favorito: western.
Es una meta tan difícil como llegar a la cima del Everest, pero me sirve para soñar, como vengo soñando desde aquella infancia con pájaros en vuelo y cielos estrellados.
Mi mayor triunfo es haberle doblado el brazo a la vida.
Como la serpiente, cambié mi propia piel y me transformé.
Por supuesto.
Tantísimas, tantísimas, pero me conformo con un mensaje para los más jóvenes.
Es muy difícil “descubrirse” el o los talentos que uno lleva dentro, en las profundidades a veces.
Pero el día que lo /los descubras, deja todo y marcha tras él/ellos!
No importa los años que tengas, siempre que tengas vida tendrás sueños.
El día que no haya más sueños habrás muerto, aunque sigas vivo.
El cumplir sueños no es un juego ni un placer más, es una obligación de la condición humana.
Finalmente, las leyes de la India:
«Todo lo que sucede en tu vida es la única cosa que podría haber sucedido».
«En cualquier momento que comience, es el momento correcto». «Cuando algo termina, termina. «









