
En un caso que ha conmocionado a la comunidad LGBTQ+ de Nueva York, tres hombres fueron declarados culpables el pasado lunes 10 de febrero tras un juicio de tres semanas en Manhattan. Los acusados, Jayqwan Hamilton, Robert Demaio y Jacob Barroso, enfrentan cargos graves por drogar, robar a víctimas en bares y clubes nocturnos gay de Manhattan entre marzo de 2021 y junio de 2022.
El proceso judicial destapó una serie de crímenes que habían estado ocultos hasta mayo de 2022, cuando las autoridades comenzaron a investigar los robos. De acuerdo con los fiscales, los tres hombres trabajaron en conjunto para drogar a cinco hombres, utilizando sustancias como fentanilo y cocaína. Una vez que las víctimas se encontraban desorientadas por los efectos de las drogas, los acusados procedían a robar sus teléfonos móviles y vaciar sus cuentas bancarias, realizando compras con el dinero robado.
Lo más trágico de este caso es que dos de las víctimas, Julio Ramírez, de 25 años, y John Umberger, de 33 años, fallecieron como resultado de estos delitos. Ambos hombres se convirtieron en las víctimas más visibles de un patrón de robo que se extendió durante más de un año. El caso, que ha puesto de relieve la vulnerabilidad de las personas en la vida nocturna, también ha generado preocupación sobre la seguridad de la comunidad LGBTQ+ en la ciudad.
El juicio culminó con la condena de Hamilton, Demaio y Barroso, quienes fueron encontrados culpables de todos los cargos en su contra. Además, otros dos individuos involucrados en el crimen, Shane Hoskins y Andre Butts, se declararon culpables previamente y recibirán sentencias de ocho años por su participación.
El fiscal del distrito expresó que estos crímenes no solo fueron un ataque a la propiedad y la seguridad personal, sino que también pusieron en peligro la vida de aquellos que buscaban disfrutar de su tiempo en los bares y clubes nocturnos de la ciudad. Este juicio sirve como un recordatorio de que la violencia y la explotación pueden ocurrir en lugares donde se debería promover la diversión y la comunidad, no el daño y el robo.
Los acusados se enfrentan a una sentencia de largo plazo, y el caso ha reforzado la necesidad de tomar medidas de seguridad más estrictas en los espacios nocturnos para evitar que hechos tan trágicos vuelvan a suceder. Las autoridades continúan investigando el alcance de estos crímenes, con la esperanza de hacer justicia por todas las víctimas y evitar que este tipo de delitos se repitan.






