El 24 de enero, Día Internacional de la Educación, nos invita a reflexionar sobre el papel fundamental que la educación tiene en nuestras vidas. Declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, este día no solo reconoce la educación como un derecho humano y bien público, sino que también resalta su responsabilidad colectiva en un mundo donde millones aún carecen de acceso a ella.
Según datos de la UNESCO, 250 millones de niños y jóvenes no están escolarizados, y 763 millones de adultos son analfabetos. Estas cifras alarmantes no solo exigen atención global, sino que también nos hacen recordar el impacto personal que la educación tuvo en nuestras vidas.
Diversos referentes de la cultura y la educación comparten sus experiencias y reflexionan sobre los valores, aprendizajes y memorias que la escuela les dejó, mostrando que este espacio no es solo un lugar de enseñanza, sino también de sueños, descubrimientos y formación integral.
Valores y enseñanzas: Una herencia de la escuela pública
Gustavo Zorzoli, experto en educación y ex rector del Colegio Nacional Buenos Aires, destaca el rol transformador de la escuela pública en su vida. «Mis padres solo terminaron la primaria, pero fueron mis maestras y profesores quienes me inspiraron a continuar estudiando», recuerda. Su testimonio resalta cómo la educación puede romper barreras y abrir caminos para generaciones futuras.
Por otro lado, Guillermina Tiramonti, magíster en Educación y Sociedad, reflexiona sobre los valores inculcados durante su formación en un colegio católico. «Aprendí un pensamiento único que, con el tiempo, comprendí que debía cuestionar», comenta. A pesar de las limitaciones de su época, Tiramonti valora el dominio del lenguaje y la disciplina que adquirió.
Curiosidad e inspiración: La chispa que enciende la educación
Para Thiago Paiva, especialista en tecnología educativa, la escuela fue un portal de curiosidad. «El conocimiento y los libros nos permiten explorar el mundo», afirma. Sus maestros marcaron su camino, enseñándole que aprender a aprender es una herramienta poderosa y que las diferencias enriquecen cualquier experiencia.
El director ejecutivo de TEDxRíodelaPlata, Ariel Merpert, también celebra el asombro que despertaron sus años escolares. Recuerda con emoción a su maestro Pablo, quien lo llevó a experiencias transformadoras. «Cuando un educador comparte aquello que lo inspira, puede cambiar el mundo de sus estudiantes», asegura.
La escuela como comunidad y acción
La educadora Melina Masnatta, nacida en la Patagonia argentina, comparte cómo su escuela pública fue un espacio de encuentro y posibilidad. «Armamos un proyecto en primaria para limpiar la costa. Ese proyecto me enseñó que la escuela puede ser un lugar donde aprendemos a impactar en nuestra comunidad», relata.
Por su parte, el cineasta Andrés di Tella recuerda con cariño su experiencia en una escuela alternativa. «Aprendí a expresarme, a escuchar y a ser feliz dibujando», dice. Para él, la escuela fue una fuente de alegría y conexión que aún extraña.
La escuela: Un territorio de sueños colectivos
Estas historias personales muestran que la educación no solo trasmite conocimientos, sino que también moldea valores, despierta curiosidad y fomenta la acción colectiva. La escuela se convierte así en un verdadero territorio de sueños, donde los estudiantes encuentran inspiración para imaginar y construir un futuro mejor.
En el Día Internacional de la Educación, recordemos la importancia de garantizar este derecho a todos, reconociendo el poder transformador que tiene en nuestras vidas y en nuestras comunidades. La educación no solo abre puertas; nos enseña a construirlas.








