George Rodríguez /Foto – George Rodríguez
La implementación de un cambio verdadero, en Nicaragua, necesariamente pasa por prescindir del régimen que encabezan el presidente Daniel Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, de acuerdo con lo planteado por el presidente de la Asociación Nicaragüense Pro-Derechos Humanos (Anpdh), Roberto Solórzano.
Se trata de una visión que comparten sectores de diversa orientación ideológica, indicó Solórzano, un empresario nicaragüense radicado en Exaltados Unidos, al referirse, en diálogo desarrollado en San José, la capital costarricense, con Informativo JBS, a la violenta crisis sociopolítica que afecta, hace 18 meses, al país centroamericano.
“Bueno, hablando, brevemente, de llegar al cambio, yo estoy de acuerdo, inclusive, con personas que profesan posiciones políticas diferentes a mí, estoy de acuerdo en algo: de que, para poder hacer cualquier cambio, en Nicaragua, hay que prescindir del régimen”, señaló.
“Yo creo que no puede hacerse un cambio verdadero, en Nicaragua, con el régimen en control de Nicaragua –como está hasta el momento-, y negociando, con él, para que te dé espacios”, reafirmó, a continuación.
En tal contexto, Solórzano explicó que, para el momento en que se logre ese objetivo y sea posible iniciar lo que describió como la reconstrucción integral –en particular, económica y la social- del país, es necesario contar con dirigentes quienes tengan la capacidad necesaria para llevar a cabo esa compleja tarea.
Iniciativas en este sentido, están en marcha, aseguró.
“Una vez llegado al cambio, ya hay ciertos esfuerzos personales, pero de gente que tiene cierta influencia, digamos, con ciertos organismos internacionales –y dentro de los Estados Unidos-, que yo sé que están trabajando, ya, desde ahora, para ir, inclusive, creando –por decir así- academias o instituciones que vayan como pre-preparando a aquellas personas que, eventualmente, van a poder sustituir” al gobierno actual, reveló.
Al respecto, y a manera de ejemplo, subrayó la necesidad de depurar a la Policía Nacional, y desarticular los grupos paramilitares que, junto con la fuerza policial, llevan a cabo constantes acciones armadas antiopositoras.
“La policía está tan contaminada -y se ve, en los videos- que, desde el jefe supremo de la policía –que es Daniel Ortega-, en el rango más alto que hay, hasta el más bajo, todos están contaminados, y todos están llenos de la sangre de los nicaragüenses, y yo creo que no hay manera en que podamos hacer, digamos, un sistema, de implementación de justicia, con la policía que existe”, aseguró.
En cuanto al Ejército de Nicaragua, el caso tiene que ver con la perspectiva de que continúe existiendo, como tal, o se convierta en un componente de seguridad que apoye a la fuerza policial.
Ello, en aspectos que incluyen la protección de los derechos de las personas, precisó.
“Lo del ejército, es una cuestión un poco más compleja, porque el ejército, yo creo que tiene que, en un momento dado, hacerle la pregunta, al pueblo nicaragüense: ‘queremos tener un ejército, en Nicaragua, o queremos convertir, al Ejército de Nicaragua, en una fuerza pública que nos proteja las fronteras, que coopere con la policía, y que coopere con ciertos deberes –por ejemplo, la protección de los derechos humanos, que es una protección que emana de unos derechos internacionales-?’”, dijo.
Solórzano enfatizó que, sin perjuicio de aspectos puntuales, para rescatar a Nicaragua, de la dramática situación imperante hacen un año y medio, lo fundamental consiste en, sobre la base de la unidad nacional, lograr la remoción del actual gobierno.
“No importa las diferencias, no importa lo que nos pueda acotar: lo primero, hay que sacar al régimen”, reafirmó.
“Después, nosotros, los nicaragüenses, nos podemos pelear, discutir, lo que sea, pero, como hermanos, al final, nos vamos a sentar en una mesa, y vamos a decir: ‘bueno, vamos a comenzar por aquí’, y creo que, cualquier comienzo que tenga el respaldo de todos los nicaragüenses, es un buen comienzo”, reflexionó.
El defensor de derechos humanos realizó, esta semana, una visita a la capital costarricense, para participar en la conferencia de prensa que la Anpdh convocó para refutar acusaciones formuladas en julio, en Nicaragua, por tres ex directivos de la asociación, respecto a supuestas donaciones de tres entidades cooperantes estadounidenses que el secretario ejecutivo de la entidad, Álvaro Leiva, presuntamente no declaró.
La Anpdh trabaja, desde agosto del año pasado –cuando Leiva de asiló en Costa Rica-, en el exilio en este país centroamericano fronterizo con Nicaragua.







