Jesús Sánchez /Foto-Medios
Sin duda alguna El Presidente de Nicaragua Daniel Ortega Saavedra, es uno de los personajes más destacados del Siglo XXI. Tras una larga ausencia de 34 días el mandatario pinolero destacó en atención al reaparecer en cadena nacional, con un sinnúmero de medios de comunicación a la expectativa de su discurso, dentro y fuera de Nicaragua.
Daniel Ortega lució un estado de salud bastante sano en comparación con las especulaciones que género su ausencia, al extremo de darlo por muerto al mejor estilo de las novelas conspirativas, fuera del ojo crítico opositor o ha favor de su mandato. Ortega evadió profundizar sobre la emergencia de salud mundial producto del Covid-19 que ha señalado a su gobierno como despreocupado por no tomar las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sin embargo al poner atención a las declaraciones del Mandatario, este habló sobre la realidad de Nicaragua, un país sumamente pobre que no cuenta con los recursos para un cierre del comercio nacional, empresarial y producción agrícola, sectores que forman parte de fuentes de trabajo para los nicaragüenses que evitan emigrar a otros países como Costa Rica, España y Estados Unidos en busca de oportunidades.
Algo que sorprendió fue el alago a las autoridades costarricenses al referirse a la menor de edad que entró de manera irregular a territorio tico, misma que fue atendida por las autoridades de salud, migratorias y Patronato Nacional de la Infancia (PANI) de este país.
Cabe destacar que el discurso de Ortega señala al Covid-19, como el enemigo invisible que ha logrado demostrar lo mal que estamos como sociedad a nivel mundial, donde la avaricia de las grandes potencias como Estados Unidos, ha dejado fuera el interés humano, priorizando el fortalecimiento armamentista, algo que la oposición de su país, señala de hipócrita después de los acontecimientos de abril, que sumió al país en caída libre de desarrollo y desempleo, retrocediendo al menos 20 años, convirtiendo a Nicaragua en el foco de violencia a la vista del mundo y alejando el interés de inversión para generar fuentes de empleo.
Para poder analizar el discurso de Ortega se debe tomar una posición profesional y no declinar ante la simpatía partidista, ya que esto nos dará una visión corta de la realidad de un gobernante, señalado de imponer un régimen en Nicaragua.
¿Por qué negarse entender lo que Ortega señalo en su Cadena Nacional?
Porque esto debilitaría todos los sectores políticos que requieren de un personaje que pueda mantener la atención internacional, recordemos que una película debe contar con un villano para que los héroes puedan tener éxito en su papel.
En una visión más clara veríamos las realidades poco convenientes de aceptar, como el llamado que hizo el Mandatario a la refundación de las Naciones Unidas o el señalamiento de manera sutil que hizo a la reciente decisión de Estados Unidos al suspender de forma temporal la aportación económica que le hace a la Organización Mundial de la Salud (OMS), mientras investiga el papel que juega el organismo internacional en la actual crisis del coronavirus.
- Señalando a este Organismo de confiar en los datos de China lo que quizás causó un incremento de 20 veces más en el número de casos en el mundo.
- Omitiendo la petición de el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, quien reaccionó a la decisión de Trump y dijo que «no es momento» de recortar recursos a la OMS.
Pero el discurso de Ortega no fue bien visto, ya que resaltar esto desviaría la atención de lo que vive Nicaragua actualmente, y claro está que es más fácil ver solo una visión corta de lo que estamos atravesando que los factores que esto conlleva, que mejorar la forma de evitar un mayor desastre mundial.
Si Daniel Ortega oculta el verdadero impacto del Covid-19 en Nicaragua o no, es difícil de saberlo ya que también hay organismos internacionales que supervisan la situación en ese país, pero siendo profesional, prefiero no especular en esto ya que tener acceso a información confiable es difícil en estos momentos, de lo contrario me tocaría inclinarme a la versión más creíble y ponerme la camiseta política cuando lo que realmente importa es la salud de los nicaragüenses, fácilmente manipulados por ambos bandos poco confiables.







