En el segundo trimestre de 2024, los países de Centroamérica dieron un paso hacia la consolidación de sus economías con la mejora en sus calificaciones de riesgo país, un indicador crucial para la inversión extranjera y el desarrollo económico. Según el informe presentado por Allianz Trade, tanto Costa Rica como Nicaragua fueron incluidos entre los 15 países que experimentaron una mejora significativa, lo que refuerza la estabilidad y confianza en sus economías.
El riesgo país mide la posibilidad de pérdidas financieras derivadas de problemas macroeconómicos, políticos o sociales que puedan ocurrir en un país. Su mejora es fundamental para atraer nuevas inversiones y expandir el comercio internacional. Tanto Costa Rica como Nicaragua han demostrado avances sustanciales en este ámbito.
Costa Rica: Estabilidad y liderazgo ambiental
Costa Rica ascendió de B3 a BB2, una calificación que refleja la transición de un riesgo sensible a uno de riesgo medio. Esta mejora es resultado de una sólida estrategia económica basada en la apertura comercial y la atracción de inversión extranjera directa. Con más de 25 años de crecimiento económico continuo, Costa Rica ha logrado posicionarse como un país de ingreso medio-alto, ejemplo de desarrollo en la región.
Además, su liderazgo en políticas ambientales y sostenibilidad ha sido un factor determinante. Como el único país tropical que ha revertido la deforestación, su marca verde atrae inversiones en sectores como el ecoturismo y la energía renovable, lo que refuerza su estabilidad a largo plazo.
A pesar de los retos globales, como la desaceleración económica de algunos socios comerciales, se espera que el crecimiento económico de Costa Rica alcance el 3.9% en 2024 y se estabilice en torno al 3.7% en los próximos años, impulsado por una sólida demanda interna y externa.
Nicaragua: Recuperación y crecimiento sostenido
Por su parte, Nicaragua mejoró su calificación de D4 a C3, pasando de ser un país con alto riesgo a uno de riesgo medio. Aunque enfrenta desafíos económicos, la nación ha logrado capitalizar la inversión extranjera directa y las remesas, que en 2022 representaron un 20.6% del PIB, favoreciendo sectores clave como la minería, electricidad, y el comercio.
El crecimiento del 4.3% en 2023 refleja el impulso de la inversión y el consumo, y se espera que el PIB nicaragüense mantenga un crecimiento estable de 3.7% en 2024 y un 3.5% a medio plazo.
Impacto en la región y el futuro
La mejora en las calificaciones de Costa Rica y Nicaragua es un reflejo de la positiva evolución económica de la región, que presenta un escenario más favorable para la inversión. La combinación de estabilidad económica, mejoras en la infraestructura y mano de obra capacitada hace que ambos países se consoliden como destinos atractivos para empresas extranjeras.
En un contexto de creciente incertidumbre global, estos avances fortalecen la confianza de los inversores, demostrando que América Central está preparada para seguir creciendo y adaptándose a los desafíos del siglo XXI.







