En un esfuerzo por fusionar la riqueza cultural, la tradición filatélica, Correos de Costa Rica ha abierto sus puertas a la creatividad colectiva y a la diversidad de expresiones que nutren el alma de una nación.
Carla González Barboza, destacada periodista de la Dirección de Comunicación de esta institución, ha revelado detalles intrigantes sobre el proceso de selección, creación de sellos postales, así como matasellos, una labor que va más allá de lo meramente postal para adentrarse en la promoción de la historia, la cultura y la identidad de Costa Rica.
En un país donde la filatelia ha sido una ventana hacia la historia y la diversidad cultural, González subraya que Correos de Costa Rica no solo se limita a estampar sellos y matasellos, sino que abre sus puertas a las sugerencias de la ciudadanía para proponer temáticas que puedan enriquecer las colecciones filatélicas, convirtiendo así los sellos postales en un registro histórico y cultural.
En palabras de González , «toda persona puede proponer una temática para una emisión postal o matasellos, con la debida justificación de por qué su propuesta es de interés tanto filatélico como para ser parte de colecciones que son un registro histórico y cultural de nuestro país».
Esta apertura hacia la participación ciudadana se da anualmente, durante el período comprendido entre febrero y julio, cuando Correos de Costa Rica recibe propuestas detalladas, a través de cartas. Estas deben especificar la temática propuesta, la justificación de su relevancia, la fecha de circulación sugerida y los datos del remitente.
Sin embargo, este proceso no es simplemente una cuestión de preferencia personal, sino que se rige por criterios específicos que siguen normativas internacionales. Entre estos criterios se encuentran la relevancia de personajes destacados, acontecimientos históricos locales o nacionales, aspectos culturales representativos de la identidad costarricense, así como elementos como arquitectura, flora, fauna, sitios turísticos y expresiones artísticas, entre otros.
Las propuestas recibidas son sometidas a un minucioso análisis por la Comisión Técnica Filatélica, que verifica su adhesión a los criterios previamente establecidos. Aquellas que cumplen con estos requisitos forman parte del Plan de Emisiones Postales, el cual, una vez aprobado por la Junta Directiva de Correos de Costa Rica, se convierte en el programa de producción de los diferentes sellos.
González enfatiza que este proceso, aunque anual, es limitado y requiere un cuidadoso cumplimiento de plazos, con un enfoque que abarca mucho más que el mero acto de circulación postal. Este compromiso se extiende hacia la preservación, celebración de la historia y la cultura costarricense a través de estos pequeños pero significativos sellos.
A su vez, se destaca el otro producto filatélico, la publifilia, que difiere en su naturaleza, siendo producido por solicitud de entidades, sean públicas o privadas, que asumen los costos de su producción. Estos productos pueden solicitarse en cualquier momento del año, siempre, cuando se consideren y aprueben con la antelación necesaria para su validación, diseño, aprobación e impresión.
En resumen, el universo de la filatelia en Costa Rica va más allá del envío de cartas: se convierte en un vehículo de identidad nacional, un archivo de la historia y la cultura a través de la cuidadosa selección de sus emisiones postales. Correos de Costa Rica, continúa abriendo esta ventana hacia la creatividad y la tradición, consolidando así un legado cultural a través de cada sello postal que atraviesa fronteras y tiempos.
El compromiso de Correos de Costa Rica con la filatelia trasciende lo meramente comercial, convirtiéndose en un vehículo de expresión cultural y un archivo histórico en miniatura, reflejando la riqueza de la nación costarricense en cada pequeño sello postal que viaja alrededor del mundo.







