Alberto Cabezas/Foto-Medios
“Agradezco la oportunidad que Dios me ha dado de ser bombero, esta profesión me ha ayudado a grandes cosas, a valorar la vida desde diferentes perspectivas y a saber que el ayudar a los demás de una u otra manera significa ayudarse a uno mismo, hay una canción de Diego Torres que se llama “Cantar hasta morir”, en una de sus frases dice: “Yo vine aquí para dejar una señal”, y eso es lo que quiero, que cuando muera la gente me recuerde por mis actos, quiero dejar una señal y que mi paso por la vida no sea en vano” dio a conocer José Manuel Ureña Zúñiga, quien es Bombero Permanente.
Con Ureña conversó el Periódico Informativo JBS
Entrevista
¿Cómo bombero como recobras la calma?
Durante mis años como bombero, he aprendido a controlar la ansiedad y el estrés que se genera debido a diferentes situaciones del diario vivir, se desarrolla un autocontrol el cual permite que de tener la adrenalina al máximo al momento de atender una emergencia, esta baje cuando se regresa a la Estación, o incluso, se aprende a sobrellevar situaciones que requieren que nuestro actuar sea el de mayor rapidez en diferentes escenarios al que nos enfrentamos, es por ello que para lograr manejar el estrés diario, se desarrollan diferentes ejercicios como bicicleta, spinning, correr, etc., los cuales ayudan a lograr una inteligencia emocional acorde a nuestra labor.
¿Qué técnicas de relajación utilizas para dormir?
Gracias a Dios no tengo problemas para conciliar el sueño, más sin embargo si por algún motivo se me presenta una situación que me imposibilite el dormir, me gusta escuchar música de diferentes géneros y mentalmente analizo cual puede ser la solución al problema que me imposibilita descansar, además de analizar que mañana será otro día y con mente fresca podré buscar soluciones.
¿Cómo percibís físicamente el estrés?
Hace unos años atrás comencé a experimentar problemas de salud como la hipertensión debido al estrés que manejaba diariamente, lo normal que se me refleja cuando estoy muy estresado es las contracturas musculares, pero debido a que he aprendido a controlarme un poco, además de realizar ejercicio, logro sobrellevar las cosas de la mejor manera.
¿Cuéntame sobre tu niñez, juventud y adolescencia y como llegas a ser bombero?
Mi niñez fue tranquila, vivía en un pueblo rural en la zona de los Santos, en los veranos participaba de las recolecciones de café, me gustaba el fútbol.
Además, mi abuelo materno era músico, entonces algo enseñó por ahí con relación a este tema.
En mi juventud estudié mi segundaria en el Liceo de Tarrazú, siempre fui relativamente tranquilo en mi actuar, no era mucho de salir a bailes, fiestas y ese tipo de cosas, tal vez era porque la distancia de mi casa a el centro del cantón dificultaba las salidas, más sin embargo disfrute como cualquier persona.
Termino siendo bombero porque un tío materno era bombero, y él en su momento me comentó del trabajo, cosa que no me llamaba la atención.
Luego de salir del colegio, viví 6 meses en Estados Unidos, donde trabajé en construcción y remodelación de casas, y al regresar al país, ingresé a bomberos voluntarios en la Estación de San Marcos de Tarrazú, donde mi tío era el Jefe de Estación, posteriormente ingrese a realizar suplencias, cobertura de vacaciones, licencias e incapacidades, lo que llevo que en mayo del 2004, se me presentara la oportunidad de ingresar a la Academia de Bomberos, donde realicé el curso de inducción para bombero permanente y hasta la fecha laboro en la mejor institución de Costa Rica, siempre he dicho que soy bendecido al formar parte de esta gran familia que se llama Bomberos de Costa Rica.







