Cinco consejos para la planificación inclusiva de la gestión del riesgo de desastres

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Casa afectada por una erupción o desastre natural

Las recientes catástrofes naturales en diferentes partes del mundo han destacado la importancia de una planificación de gestión del riesgo de desastres inclusiva, que no solo considere los aspectos técnicos y logísticos, sino que también involucre a grupos marginados como las mujeres, personas con discapacidad, ancianos y comunidades indígenas.

La exclusión de estos grupos puede llevar a una respuesta ineficiente y desigual ante situaciones de emergencia. A través de la experiencia acumulada por la organización sin fines de lucro WomenStrong y el Fondo Mundial para la Reducción de los Desastres y la Recuperación (GFDRR) del Banco Mundial, se presentan cinco valiosos consejos para una planificación de gestión de riesgos de desastres más inclusiva:

1. Reconocer el conocimiento local especializado: La participación activa de las comunidades locales, especialmente de las mujeres, permite aprovechar su experiencia y sabiduría en la toma de decisiones. Las mujeres, a menudo líderes en situaciones de emergencia, poseen un conocimiento profundo de los riesgos y vulnerabilidades en sus vecindarios. Asimismo, las personas con discapacidad y ancianos pueden aportar información crucial sobre accesibilidad y dificultades en el entorno. La colaboración con organizaciones como Roots of Health en Filipinas demuestra cómo esta mejora incluye la identificación de necesidades específicas y la distribución efectiva de recursos.

2. Integrar conocimientos en la planificación y diseño: Las voces de mujeres y otros grupos excluidos deben ser parte integral de la planificación y diseño de estrategias de preparación y respuesta ante emergencias. Sus perspectivas pueden contribuir a la identificación de rutas de evacuación seguras, ubicación de refugios y servicios de apoyo. El Proyecto de Rehabilitación y Reconstrucción en Sulawesi Central, Indonesia, es un ejemplo exitoso que prioriza la planificación con perspectiva de género, empoderando a mujeres y marginadas para una recuperación inclusiva.

3. Involucrar y movilizar a grupos marginados: La colaboración con comunidades tradicionales marginadas, como vecinos rescatistas, puede ser aprovechada mediante plataformas digitales conectadas con los equipos de respuesta. Estas plataformas identifican necesidades urgentes y dirigen recursos eficientemente. En Dar es Salam, el Banco Mundial financió la creación de comités de gestión de desastres, empoderando a la comunidad local para coordinar acciones ante desastres naturales.

4. Remunerar a los contribuyentes en la planificación: La valorización de los conocimientos locales es fundamental. Los gobiernos y agencias pueden establecer cuentas bancarias digitales para recompensar económicamente a aquellos involucrados en la planificación de la gestión de riesgos de desastres. El modelo de obras públicas digitales en Kenia, propuesto por el GFDRR, ejemplifica cómo esta compensación puede impulsar la resiliencia urbana y habilidades digitales.

5. Colocar a grupos vulnerables en el centro de la respuesta: La planificación inclusiva debe extenderse más allá del período inmediato posterior a un desastre. Las voces de mujeres y otros marginados deben ser escuchadas en análisis posteriores para mejorar la toma de decisiones. WomenStrong y su asociado Roots of Health demuestran cómo la inclusión constante en la recuperación y planificación contribuye a la resiliencia a largo plazo.

La gestión del riesgo de desastres eficaz no puede lograrse sin la inclusión de voces diversas y marginadas. Reconociendo, valorando el conocimiento local, integrando perspectivas en la planificación, respuesta, movilizando activamente a grupos marginados, compensando sus contribuciones, manteniéndolos en el centro de la respuesta, se puede construir un enfoque más humano y efectivo para hacer frente a los desafíos que plantean los desastres naturales.

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