
El caso de la contaminación del agua con el pesticida clorotalonil en Cipreses de Oreamuno, Cartago, ha alcanzado repercusión en Europa. Una investigación realizada por el periodista costarricense Álvaro Murillo ha sido difundida por las organizaciones Unearthed de Greenpeace Reino Unido y Public Eye.
El pesticida clorotalonil ha sido prohibido en la Unión Europea desde 2019 debido a su alta toxicidad para el medio ambiente y la salud humana. La situación vivida por la comunidad de Cartago es similar a la que se ha experimentado en Francia y Suiza, lo que ha generado interés en Europa por este caso.
En Suiza, alrededor de 700 mil personas están expuestas a los metabolitos de clorotalonil en su agua potable, y la descontaminación podría implicar un aumento del 75% en el precio del agua, según Laurent Gaberell, investigador y activista en temas de alimentación y agricultura de Ojo publico.
La investigación lleva por nombre «El agua también es sagrada: Cómo un pesticida prohibido en Europa le robó el agua a un pueblo en Costa Rica». Según el informe, el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) ha gastado más de $200 mil en abastecer a la comunidad con agua mediante cisternas desde octubre de 2022.
Aunque un informe elaborado por varias instituciones costarricenses ha mejorado la prohibición del clorotalonil en suelo costarricense, aún no se ha implementado dicha medida.
Este caso demuestra la importancia de la gestión adecuada de pesticidas y la necesidad de normas más estrictas para proteger la salud de las personas y el medio ambiente. Además, pone de manifiesto la relevancia de la colaboración internacional para abordar problemas ambientales de alcance global.






