Un reciente estudio científico ha puesto en duda uno de los usos más extendidos del cannabis medicinal: su aplicación en trastornos de salud mental como la ansiedad y la depresión. La investigación, publicada en la revista The Lancet Psychiatry, concluye que no existe evidencia sólida que respalde su eficacia en estos casos.
El análisis, basado en 54 ensayos clínicos controlados realizados a lo largo de 45 años, evaluó el impacto de compuestos como el cannabidiol (CBD) y el tetrahidrocannabinol (THC). Los resultados fueron contundentes: el cannabis medicinal no mostró beneficios significativos en el tratamiento de trastornos como la depresión, la ansiedad, el trastorno bipolar, el TDAH, los trastornos psicóticos, el trastorno obsesivo-compulsivo ni la anorexia nerviosa.
El investigador principal, Jack Wilson, explicó que, aunque algunas personas pueden experimentar mejoras individuales, “no hay pruebas suficientes para recomendar su uso rutinario en salud mental”. Esta afirmación coincide con otros estudios recientes que advierten, además, sobre posibles efectos adversos asociados al consumo.
No obstante, el estudio sí identificó algunos ámbitos donde el cannabis podría tener cierta utilidad, aunque con evidencia limitada. Entre ellos se encuentran el tratamiento del insomnio, el síndrome de Tourette y algunos síntomas del autismo. Aun así, los expertos insisten en que estos hallazgos deben interpretarse con cautela debido a la baja calidad de la evidencia disponible.
Por otro lado, se detectaron posibles riesgos en personas con trastornos por consumo de sustancias. En pacientes con adicción a la cocaína, por ejemplo, el uso de cannabis medicinal podría aumentar las ansias de consumo, mientras que no se observaron beneficios en casos relacionados con opioides o tabaco.
En contraste, existe evidencia más sólida sobre su eficacia en otras condiciones médicas, como el control de convulsiones en ciertos tipos de epilepsia, la espasticidad en la esclerosis múltiple y el manejo de algunos tipos de dolor crónico.
Este nuevo estudio se suma al creciente debate internacional sobre los verdaderos alcances terapéuticos del cannabis, especialmente en un contexto donde su legalización y uso medicinal continúan expandiéndose en distintos países. Mientras tanto, la comunidad científica insiste en la necesidad de profundizar la investigación antes de validar su uso generalizado en salud mental.







