Montreal, Canadá — Una controversia política se desató en Canadá tras la revocación de la autorización electrónica de viaje de Rima Hassan, eurodiputada franco‑palestina, cuando faltaban pocos días para su llegada a Montreal, donde participaría en conferencias sobre libertad de expresión y censura.
La Agencia de Servicios Fronterizos de Canadá, responsable de admitir o negar la entrada de viajeros, retiró la autorización sin ofrecer explicaciones públicas, amparándose en reglas de confidencialidad. Hassan, parlamentaria del partido francés La France insoumise, tenía programadas dos actividades: una enfocada en la censura de voces solidarias con el pueblo palestino y otra en el crecimiento de la extrema derecha. Tras la decisión, anunció que intervendrá de forma remota.
«Me impidieron viajar a Canadá: un obstáculo preocupante para la labor parlamentaria y la libertad de expresión», declaró la eurodiputada, denunciando que la medida representa una barrera política más que un procedimiento migratorio estándar.
Según La France insoumise, la autorización de viaje había sido aprobada inicialmente y luego cancelada sin motivos claros. Funcionarios fronterizos habrían argumentado que Hassan no reveló una negación previa de visa o entrada, algo que su partido rechaza como pretexto.
La decisión generó reacciones dentro del propio espectro político canadiense. Alexandre Boulerice, diputado del Nuevo Partido Democrático (NPD), calificó de “sospechoso” los requerimientos documentales impuestos por los servicios fronterizos y afirmó que «las organizaciones proisraelíes están cantando victoria». Agregó que resulta inaceptable silenciar a una diputada europea y que Ottawa parece haber cedido ante presiones externas.
También el diputado de Québec solidaire, Andrés Fontecilla, instó al gobierno canadiense a clarificar las razones detrás de la decisión y advirtió sobre el peligro que implicaría negar la entrada a alguien por sus opiniones políticas.
Organizaciones que invitaban a Hassan, como Médicos de Quebec contra el genocidio en Gaza, coincidieron en que la cancelación no fue una simple cuestión administrativa, sino una “decisión política”. Otros grupos, como Alternatives, denunciaron una deriva autoritaria, mientras que Voces judías independientes de Montreal defendieron el derecho a criticar políticas sin ser acusados de antisemitismo.
En contraste, los colectivos CIJA y B’nai Brith, defensores del derecho de Israel a la seguridad, celebraron la revocación y afirmaron haber aportado información a las autoridades fronterizas. El gabinete de la ministra responsable en Canadá se declaró incapaz de comentar casos individuales.
Finalmente, aunque Hassan participará de forma remota en las conferencias, el caso ha encendido un amplio debate en Canadá sobre control fronterizo, libertad de expresión y la influencia de presiones políticas en decisiones migratorias.







