15 de octubre de 2026. La implementación de medidas sencillas para prevenir accidentes y mejorar las condiciones de trabajo está transformando las prácticas de pequeños productores de café en la región de Tanggamus, provincia de Lampung, Indonesia, mediante un programa respaldado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Nestlé Indonesia.
La iniciativa ha beneficiado hasta la fecha a 161 caficultores, quienes reciben capacitación , acompañamiento para identificar riesgos laborales, utilizar equipos de protección , realizar mejoras en sus viviendas y fincas.
El programa se desarrolló entre finales de diciembre de 2025 , mediados de mayo de 2026, mediante una escuela de campo sobre seguridad y salud en el trabajo. Diez productores locales, previamente capacitados, fueron responsables de transmitir los conocimientos a otros integrantes de sus comunidades.
La iniciativa forma parte del proyecto Fondo Visión Cero, que busca mejorar la seguridad , salud ocupacional, así como las condiciones sociales de hombres y mujeres que trabajan en comunidades productoras de café.
Capacitación adaptada a las comunidades
La metodología utilizada promueve soluciones prácticas, económicas y ajustadas a los recursos disponibles en las fincas. En lugar de exigir cambios inmediatos, el programa propone identificar los principales peligros y establecer planes de mejora con objetivos a dos semanas, tres meses y seis meses.
Los participantes utilizan listas de verificación para evaluar aspectos como el almacenamiento de herramientas , productos químicos, el orden de los espacios de trabajo, el control de riesgos, la higiene y la organización de las labores agrícolas.
Varotama Putra, uno de los agrónomos que supervisa al equipo de capacitadores, destacó la importancia de trabajar con personas reconocidas dentro de las comunidades rurales para facilitar la comprensión y aplicación de las recomendaciones técnicas.
Según explicó, la colaboración con los capacitadores locales permite transmitir mensajes prácticos que los agricultores pueden comprender e incorporar progresivamente a sus actividades cotidianas.
Uno de estos facilitadores es Henky Fernando, quien impartió formación a tres grupos de productores y alcanzó aproximadamente a 50 agricultores. Su trabajo continúa después de las sesiones de capacitación mediante visitas a las fincas, asesoramiento y seguimiento de los compromisos asumidos.
Fernando señaló que algunos productores inicialmente no consideraban peligrosas determinadas prácticas, como guardar machetes junto a pesticidas sin etiquetas adecuadas o trabajar con sandalias y sin guantes de protección.
Por ello, su estrategia consiste en acompañar a cada productor para que identifique los riesgos y adopte medidas de prevención acordes con sus posibilidades.
Mujeres caficultoras impulsan cambios
Uno de los grupos participantes es Kembang Kopi, integrado por 18 mujeres productoras de café de la localidad de Talang Jawa, en Tanggamus. Su experiencia demuestra cómo la capacitación y el acompañamiento pueden traducirse en mejoras concretas para la seguridad familiar y las actividades agrícolas.
Entre sus integrantes se encuentra Iis Sartika, de 35 años, quien junto con su esposo realizó varias modificaciones en su vivienda y en su finca de media hectárea.
Una de las primeras medidas fue construir una caja de madera con cubierta para almacenar machetes y otras herramientas cortantes, reduciendo el riesgo de accidentes, especialmente para sus dos hijos.
La pareja también modificó una herramienta utilizada para extender y voltear los granos de café durante el secado. Al alargar su mango, logró adaptarla a su estatura y disminuir la necesidad de inclinar repetidamente el cuerpo durante la labor.
Sartika explicó que anteriormente terminaba con dolores y cansancio después de trabajar con la herramienta. Tras la modificación, experimenta menos molestias físicas.
Además, instalaron un punto para lavarse las manos utilizando un recipiente cubierto con una pequeña abertura para facilitar la salida del agua y mejoraron el refugio de la finca, sustituyendo una estructura provisional cubierta con plástico por un espacio más adecuado para descansar durante la jornada.
La agricultora reconoció que al principio consideraba que había demasiadas cosas por mejorar y dudaba de su capacidad para implementar todos los cambios. Sin embargo, al revisar las recomendaciones de manera gradual, encontró alternativas sencillas que respondían a las necesidades de su familia.
Prevención con soluciones accesibles
Kristina Kurths, gerente del proyecto Fondo Visión Cero de la OIT en Indonesia, subrayó que lo fundamental es que los agricultores puedan reconocer los peligros presentes en sus entornos laborales y encontrar respuestas prácticas a sus necesidades.
La experiencia en Tanggamus evidencia que mejorar la seguridad agrícola no siempre requiere inversiones elevadas o tecnologías complejas. El almacenamiento adecuado de herramientas, la manipulación segura de productos químicos, la adaptación de instrumentos de trabajo , la creación de espacios de higiene pueden contribuir a reducir riesgos y mejorar el bienestar de los productores.
El acompañamiento periódico también desempeña un papel importante, ya que permite identificar los avances, resolver dificultades y adaptar las medidas preventivas a las condiciones particulares de cada finca.
De esta manera, la capacitación, la participación comunitaria , las mejoras de bajo costo se convierten en instrumentos para fortalecer la prevención de accidentes y promover condiciones de trabajo más seguras y saludables en las comunidades cafetaleras de Indonesia.









