Argentina: su futuro se define entre la irracionalidad populista de ultraderecha y el peronismo de centroizquierda

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En una sorpresiva primera votación, el considerablemente sombrío panorama político de Argentina tendrá, el 19 de noviembre, crucial definición, cuando el peronista centroizquierdista Sergio Massa -actual ministro de economía-, y el desquiciado populista ultraderechista , definan cuál se sentará en la silla presidencial, para el período 2023-2027.

De acuerdo con los resultados oficiales, Massa y Miley obtuvieron, respectivamente, casi 37 y muy poco más de 30 por ciento de los sufragios válido emitidos el 22 de octubre.

Dado que ninguno logró el 45 por ciento, ni el 40 por ciento con ventaja de 10 puntos, necesarios para ganar en primera votación, los dos primeros -de los cinco aspirantes presidencial- pasan a segunda vuelta -lo que, en Argentina se conoce como ballotage-.

En tercer lugar, se ubicó la derechista Patricia Bullrich -ex ministra de Seguridad en el gobierno del desprestigiado y derechista presidente (2015-2019) Mauricio Macri-, quien reunió casi 24 por ciento.

Poco después de conocerse los números, ambos aspirantes al más codiciado trabajo argentino formularon, en sus respectivos actos políticos post-voto, expresiones de victoria.

Massa, quien habló espontáneamente, sin leer un discurso, se expresó en términos de conciliación entre los argentinos.

En ese sentido, al implícitamente vaticinar su triunfo en segunda vuelta, y dirigiéndose a sus compatriotas, en general, aseguró que “quiero convocarlos a poner un punto final a la idea de la destrucción del otro”, porque “empieza una nueva etapa desde el 10 de diciembre, con mi gobierno”.

El candidato hizo, así, alusión, a la fecha de instalación de la administración que surja de la próxima votación presidencial.

“No soy de los que les gusta insultar, no me gusta destruir al otro, creo en el diálogo”, señaló, para subrayar que “creo en los consensos: así me moví toda la vida, y así seré como presidente”.

Además, exhortó, a los argentinos, a “trabajar juntos, junto al otro, aunque piense distinto”, contexto en el cual “voy a ser un presidente que honre la Constitución y la bandera, voy a trabajar el doble para que sepan que eligieron un presidente que honra su mandato”.

Respecto al tiempo de campaña con miras a la segunda vuelta, garantizó que, “en los próximos 30 días, trabajaré con la idea de que ese gobierno de unidad nacional es posible”, se comprometió a que “voy a ser el presidente del trabajo y de la seguridad. Ese es mi mayor compromiso”.

“El 19 de noviembre, vamos definir un país que abrace a todos o un país del sálvese quien pueda. Cuento con cada uno de ustedes”,

Por su parte, en el estilo de patanería sin control que lo caracteriza, Milei -quien leyó, por momentos gritando, su mensaje- insultó a las autoridades del actual gobierno -encabezado por el peronista Alberto Fernández-.

Marcando un desagradable contraste con su adversario, el populista de ultraderecha dijo que, en la primera vuelta electoral, “se votó por una alternativa a este gobierno de delincuentes que quiere hipotecar nuestro futuro, para permanecer en el poder”.

“Más allá de nuestras diferencias, lo que tenemos que entender es que, enfrente, tenemos una organización criminal, y que no va a dejar barbaridad por cometer, con tal de sostenerse en el poder”, aseveró.

“La elección que tenemos por delante, es muy clara: o cambiamos, o nos hundimos”, afirmó.

Impulsado por la coalición Unión por la Patria, Massa presentó, a los votantes, una iniciativa de gobierno que, en el presente contexto de severa crisis económica, prevé, en términos generales, la estabilización en ese campo.

Igualmente, se enfoca objetivos tales como equilibrio, mejor distribución del ingreso, mediante, por ejemplo, la eliminación del impuesto a las ganancias, que golpea a la clase trabajadora, en general.

Asimismo, apunta, en materia de educación técnica y universitaria, a la actualización de programas, por ejemplo, incluyendo estudios en robótica, además de la implementación, para estudiantes, de un programa de inserción laboral.

Postulado por la ultraderechista coalición La Libertad Avanza, Milei prevé -si llega a la presidencia del sudamericano país rioplatense-, entre otras medidas, disolver el Banco Central de la República Argentina (Bcra) -la entidad encargada de la política monetaria nacional-, y dolarizar la economía nacional.

También ha prometido que reducirá, significativamente, el gasto público, y promoverá legislación para reducir impuestos.

Asimismo, tiene previsto desfinanciar sistemas tales como el de jubilación, lo mismo que la obra social.

Igualmente, tiene la intención de imponer reformas en materia de seguridad, lo que incluye la doctrina mileísta, la que prevé pleno respaldo a la acción policial represiva, además de la eliminación, de la legislación penal, de lo que el candidato considera “cláusulas garantistas”.

Igualmente, promueve la libre portación de armas de fuego.

En Argentina, en noviembre, se define si la ola derechizante -que, al parecer, empieza a recorrer Sudamérica- queda detenida, o si comienza a convertirse en un peligroso tsunami ideológico.

 

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