Accesibilidad exige más que rampas

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Costa Rica. La accesibilidad universal no termina con la instalación de una rampa, un elevador o un juego adaptado. También implica revisar aquellos detalles de diseño que, aunque muchas veces pasan inadvertidos, pueden convertirse en verdaderas barreras para las personas con discapacidad.

Así lo plantea la Corporación Ciudad Accesible, organización chilena especializada en accesibilidad universal, en su Boletín N.° 4 correspondiente a agosto de 2026, donde llama la atención sobre dos espacios cotidianos: las piscinas y camarines, y los juegos infantiles.

Uno de los ejemplos más significativos se encuentra en las piscinas accesibles. Contar con un elevador para ingresar al agua puede representar un importante avance, pero ¿qué ocurre cuando la persona debe cambiarse de ropa y el camarín no está diseñado para sus necesidades?

La organización plantea una pregunta que evidencia el problema: ¿una persona estaría dispuesta a cambiarse de ropa acostada en el suelo?

La interrogante permite comprender que la accesibilidad debe analizarse como una experiencia integral. De poco sirve facilitar el ingreso a una piscina si posteriormente existen obstáculos para utilizar los vestidores, duchas, baños o espacios de circulación.

Diseño universal también en los juegos

Otro de los temas abordados por Ciudad Accesible corresponde a los juegos infantiles. La organización advierte que algunos elementos pueden esconder riesgos que no siempre son evidentes para quienes diseñan, construyen o supervisan estos espacios.

Los principios del diseño universal buscan precisamente anticiparse a esas situaciones, procurando que los espacios puedan ser utilizados por la mayor cantidad de personas posible, con independencia de sus características físicas o condiciones de movilidad.

En el caso de los parques infantiles, esto implica no solamente incorporar juegos para niños con discapacidad, sino analizar el conjunto del espacio: accesos, superficies, desplazamientos, seguridad, distribución y posibilidades de interacción.

Una mirada que también debe llegar a Costa Rica

Los planteamientos difundidos por Ciudad Accesible abren una discusión que resulta pertinente para Costa Rica, donde la aplicación efectiva de la accesibilidad universal continúa siendo un desafío para instituciones públicas, municipalidades, empresas privadas y desarrolladores de infraestructura.

La accesibilidad no debería entenderse como un requisito que se cumple mediante la colocación aislada de determinados elementos. Debe formar parte de la planificación desde el inicio de cada proyecto.

También resulta fundamental escuchar a las propias personas con discapacidad y a sus organizaciones, pues son quienes experimentan directamente las barreras existentes en edificios, calles, parques, centros deportivos y servicios.

La accesibilidad, en definitiva, no consiste únicamente en permitir que una persona llegue a un lugar. Consiste en garantizar que pueda utilizarlo, desplazarse, participar y disfrutarlo en condiciones de seguridad, autonomía y dignidad.

Ese cambio de perspectiva puede marcar la diferencia entre un espacio que simplemente aparenta ser accesible y uno que realmente lo es.

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