Enfermedad grave también golpea bolsillos

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Profesional de la salud sostiene la mano de un paciente

Un diagnóstico de cáncer, un infarto, un accidente cerebrovascular o una insuficiencia renal no solamente puede alterar la vida de una persona. También puede modificar, en cuestión de semanas, el presupuesto de todo un hogar.

El impacto financiero puede venir de distintas fuentes: medicamentos, transporte, alimentación especial, rehabilitación, modificaciones de la vivienda, cuidadores o pérdida parcial o total de ingresos cuando el paciente deja de trabajar.

Por eso, el debate sobre los seguros para enfermedades graves no se limita a preguntarse cuánto cuesta una póliza. También plantea otra interrogante: ¿qué mecanismos tienen las familias para enfrentar los gastos que aparecen cuando una enfermedad cambia sus ingresos y sus necesidades?

En Costa Rica existen diferentes modalidades de seguros relacionados con salud, vida, incapacidad y enfermedades específicas. La Superintendencia General de Seguros (SUGESE) mantiene un registro de las pólizas autorizadas y de sus condiciones, lo que permite observar que no existe un único modelo de protección frente a una enfermedad grave.

No todos los seguros funcionan igual

Uno de los errores que puede cometer un consumidor es considerar que cualquier seguro de salud o de vida ofrece la misma protección ante una enfermedad grave.

Los productos pueden funcionar de maneras muy diferentes.

Algunas pólizas buscan cubrir directamente determinados gastos médicos. Otras entregan una suma fija cuando se produce un diagnóstico contemplado en el contrato. También existen seguros destinados a sustituir parcialmente los ingresos cuando una persona no puede trabajar, mientras otros están vinculados con discapacidad permanente o fallecimiento.

En Estados Unidos, por ejemplo, los seguros de enfermedades críticas forman parte de los llamados beneficios suplementarios. De acuerdo con la Asociación Nacional de Comisionados de Seguros (NAIC), estos productos normalmente pagan una suma global cuando se diagnostica una de las enfermedades establecidas en la póliza. El beneficio puede utilizarse para gastos que no necesariamente corresponden a la atención médica.

Esto significa que un seguro de enfermedad grave no necesariamente sustituye a un seguro médico integral. Su función puede ser complementar otras formas de protección.

Reino Unido: la definición importaProfesional de la salud utiliza una tableta con información digital

En Reino Unido también existe el denominado critical illness cover. El servicio público MoneyHelper advierte que este tipo de seguro paga una suma única cuando la persona recibe el diagnóstico de alguna de las condiciones específicamente incluidas en el contrato.

Sin embargo, no todas las enfermedades ni todos los diagnósticos tienen necesariamente derecho a una indemnización.

Las diferencias pueden ser importantes incluso tratándose de una misma enfermedad. MoneyHelper señala, por ejemplo, que las condiciones cubiertas pueden variar considerablemente entre aseguradoras y que en el caso del cáncer es necesario revisar qué tipos y etapas están contemplados.

Por eso, el nombre comercial de una póliza no necesariamente permite conocer su verdadero alcance.

Australia utiliza otro concepto

En Australia existe una figura conocida como trauma insurance, también llamada seguro de enfermedad crítica o de recuperación.

La autoridad financiera australiana explica que este producto puede pagar una suma global después del diagnóstico de una enfermedad crítica o de una lesión grave. Entre los ejemplos aparecen cáncer, determinadas enfermedades cardíacas, lesiones importantes de cabeza y accidentes cerebrovasculares.

El dinero puede utilizarse para gastos médicos, rehabilitación, transporte especial, modificaciones de vivienda, gastos cotidianos o pago de deudas.

Pero nuevamente aparecen diferencias entre compañías. Las condiciones médicas, exclusiones, períodos de espera y límites dependen de cada contrato.

La misma autoridad recomienda comparar precisamente esos elementos y advierte que una póliza más barata puede tener más exclusiones o aumentar de precio con el tiempo.

Canadá combina protección pública y privadaIlustración de personas y engranajes alrededor de un cerebro

El caso canadiense muestra otra realidad.

El sistema público cubre servicios médicamente necesarios de hospitales y médicos para las personas elegibles, pero existen servicios que pueden quedar fuera de esa cobertura. Allí aparecen seguros privados complementarios y, entre ellos, los seguros de enfermedades críticas.

La Agencia de Consumo Financiero de Canadá explica que un seguro de enfermedad crítica normalmente entrega una suma única cuando se diagnostica una enfermedad contemplada en la póliza. El dinero puede utilizarse, por ejemplo, para cuidados, gastos familiares o modificaciones de la vivienda.

Es decir, incluso en un país con cobertura sanitaria pública amplia existe un espacio para productos privados destinados a cubrir el impacto económico que no necesariamente resuelve el sistema sanitario.

¿Y qué pasa con el ingreso?

Hay otro elemento que puede ser incluso más importante que el gasto médico: la pérdida de ingresos.

Una persona que debe dejar de trabajar durante meses puede enfrentar dificultades para pagar alquiler, hipoteca, alimentación, servicios públicos o préstamos, aunque tenga acceso a atención médica.

Por eso existen productos diferentes al seguro de enfermedades graves.

En Australia, por ejemplo, el seguro de protección de ingresos puede sustituir una parte del salario cuando una persona no puede trabajar por enfermedad o lesión. La cobertura y el porcentaje dependen de la póliza.

En Reino Unido ocurre algo similar: el seguro de protección de ingresos puede proporcionar una parte de los ingresos mientras la persona no puede trabajar, y funciona de manera diferente al seguro de enfermedades críticas, que normalmente realiza un pago único por una enfermedad determinada.

La diferencia es fundamental: una póliza puede ayudar con el golpe económico del diagnóstico, mientras otra busca enfrentar la pérdida prolongada del salario.

El mercado costarricense

En Costa Rica, SUGESE registra distintos productos relacionados con enfermedades graves y gastos médicos. Entre los antecedentes registrados aparecen pólizas que contemplan coberturas específicas para enfermedades muy graves y seguros autoexpedibles de enfermedades graves.

Por eso, antes de contratar un producto, el consumidor debería comparar no solamente el precio mensual.

Entre las preguntas relevantes están:

  • ¿Qué enfermedades están cubiertas?
  • ¿Cómo define la póliza cada enfermedad?
  • ¿Qué grados o etapas de la enfermedad califican?
  • ¿Existen períodos de espera?
  • ¿Qué enfermedades preexistentes están excluidas?
  • ¿La indemnización es única o puede recibirse más de una vez?
  • ¿Qué ocurre si la persona queda incapacitada para trabajar?
  • ¿Existe cobertura de hospitalización?
  • ¿Cuál es el monto máximo que se puede recibir?
  • ¿Qué sucede con la póliza después de utilizar la cobertura?
  • ¿Qué documentación exige la aseguradora para presentar un reclamo?

Las condiciones particulares pueden hacer que dos seguros que parecen similares tengan resultados muy diferentes ante un mismo diagnóstico.

Un producto entre varias alternativas

En este contexto se ubica la propuesta anunciada por DAVIbank Corredora de Seguros.

La entidad informó que comercializa un Seguro Autoexpedible de Enfermedades Graves que contempla una indemnización por el primer diagnóstico, durante la vigencia de la póliza, de cáncer, infarto agudo al miocardio, accidente cerebrovascular o insuficiencia renal.

Según la información suministrada por la empresa, las sumas aseguradas van de $5.000 a $50.000, además de contemplar renta diaria por hospitalización y una cobertura por fallecimiento como consecuencia de una enfermedad grave cubierta.

La característica que destaca la entidad es que la indemnización sería de libre disposición. En otras palabras, el dinero no tendría que utilizarse exclusivamente para una factura médica, sino que podría destinarse a otras necesidades derivadas de la situación.

Sin embargo, como ocurre con cualquier producto asegurador, el alcance real depende de las condiciones de la póliza y de sus exclusiones. La propia información comercial recomienda revisar las enfermedades cubiertas, condiciones de uso, suma asegurada y períodos de espera antes de contratar.

El verdadero debate: prevenir el riesgo financieroManos protegen una figura de cerebro

Más allá de una compañía específica, la discusión plantea un problema que afecta a hogares de diferentes países: una enfermedad grave puede generar simultáneamente gastos adicionales y reducción de ingresos.

El seguro es solamente una de las herramientas posibles. También existen ahorros de emergencia, seguros de vida, seguros de incapacidad, protección de ingresos, seguros médicos privados y coberturas colectivas proporcionadas por empleadores.

En Australia, por ejemplo, las autoridades recomiendan revisar si la persona ya posee seguros mediante su fondo de jubilación antes de contratar una cobertura adicional, para evitar pagar dos veces por protecciones similares.

La recomendación resulta aplicable como principio general: antes de comprar un nuevo seguro, conviene conocer qué protección ya existe.

La pregunta, entonces, no debería ser simplemente si una familia necesita “un seguro para enfermedades graves”. La cuestión es más amplia: qué sucedería con sus ingresos, deudas, vivienda y gastos cotidianos si uno de sus integrantes enfrentara una enfermedad que le impidiera trabajar durante varios meses.

Responder esa pregunta puede ser el primer paso para determinar qué tipo de protección —seguro, ahorro u otra alternativa— se ajusta realmente a las necesidades de cada hogar.

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