Estados Unidos deporta niño sordo sin audífono
Un caso que ha generado indignación entre defensores de derechos humanos y legisladores en Estados Unidos involucra la deportación de un niño colombiano sordo de seis años, quien fue enviado a su país de origen sin su dispositivo auditivo, indispensable para su comunicación y desarrollo.
El hecho fue denunciado por el congresista demócrata por California, Eric Swalwell, quien informó que un miembro de su equipo viajó a Colombia para devolver el audífono al menor, identificado como Joseph. Según explicó el legislador durante una conferencia de prensa, el funcionario llegó recientemente al país sudamericano y logró colocar nuevamente el dispositivo en el oído del niño.
Joseph fue deportado la semana pasada junto con su madre, Lesly Rodríguez Gutiérrez, una inmigrante colombiana indocumentada que residía en Estados Unidos desde 2022. De acuerdo con reportes de medios locales, durante el proceso de deportación las autoridades migratorias no permitieron que el menor llevara consigo sus audífonos.
Swalwell criticó duramente lo ocurrido y cuestionó el impacto humano de este tipo de decisiones. “Lo que ocurrió aquí no fue un asunto de seguridad pública. ¿Cómo puede arruinar la vida de un niño sordo de seis años hacer que nuestro país sea más seguro?”, señaló el congresista.
El abogado de la familia, Nikolas De Bremaeker, denunció que la madre suplicó a los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas que permitieran recuperar el dispositivo auditivo del menor, debido a que es esencial para su vida diaria. El jurista calificó la situación como una acción que “conmociona la conciencia” y que podría constituir una violación de leyes federales y del debido proceso.
Actualmente, la defensa legal está buscando una autorización especial por razones humanitarias que permita el regreso de la familia a territorio estadounidense. Según explicó De Bremaeker, varios miembros de la delegación del Congreso por California están presionando al Departamento de Seguridad Nacional para que se revise el caso.
La madre del menor había solicitado asilo alegando violencia doméstica por parte de su expareja, quien presuntamente tenía vínculos con una pandilla violenta. Además, argumentó que la discapacidad auditiva de su hijo requería condiciones especiales de atención y protección.
El caso ha reavivado el debate sobre las políticas migratorias en Estados Unidos y el trato que reciben menores y personas con discapacidad dentro de los procedimientos de deportación, especialmente cuando están en juego derechos fundamentales como la salud, la comunicación y el acceso a dispositivos de asistencia.







