Ciudad de México, 5 de julio de 2025 — La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, expresó su rotundo rechazo al nuevo plan fiscal y migratorio aprobado por el Congreso de Estados Unidos, impulsado por el presidente Donald Trump, el cual prevé la deportación de hasta un millón de personas migrantes al año y la asignación de un fondo millonario para reforzar la vigilancia fronteriza.
Desde Palacio Nacional, Sheinbaum advirtió que la implementación de este plan podría tener graves repercusiones económicas y sociales, no solo para México, sino también para Estados Unidos, otros países de América Latina y el Caribe, desde donde provienen miles de personas migrantes en busca de mejores condiciones de vida. “Los migrantes no son criminales. Son personas trabajadoras que aportan significativamente a la economía de Estados Unidos, en sectores clave como la agricultura, la construcción y los servicios. Además, contribuyen a las economías de sus países de origen mediante e
l envío de remesas”, afirmó la mandataria mexicana durante su habitual conferencia matutina.
Un plan controversial aprobado en un ambiente polarizado
El plan, respaldado por el bloque republicano en el Congreso estadounidense, incluye un paquete fiscal de 170 mil millones de dólares para fortalecer los mecanismos de detención y expulsión de migrantes. La iniciativa fue aprobada por una estrecha mayoría de 218 votos a favor y 214 en contra, y ha sido descrita por analistas como un intento de radicalizar la política migratoria en un año electoral clave para Trump.
La presidenta Sheinbaum destacó que, a pesar del endurecimiento del discurso en Washington, las cifras actuales muestran una disminución en el flujo migratorio respecto a años anteriores.
¿Cómo se prepara México ante posibles repatriaciones?
Frente a este escenario, el gobierno mexicano anunció medidas de preparación para una eventual ola de deportaciones. Según Sheinbaum, se están fortaleciendo programas de asistencia para migrantes retornados, especialmente en ciudades del sur como Tapachula (Chiapas) y Villahermosa (Tabasco), donde se ha registrado un aumento en la llegada de personas repatriadas vía aérea. “Vamos a recibir a nuestros connacionales con dignidad. No vamos a permitir que se les trate como criminales por el simple hecho de buscar oportunidades”, subrayó la mandataria.
Rechazo a las políticas discriminatorias
Sheinbaum insistió en que las deportaciones masivas y las políticas de corte punitivo atentan contra los derechos humanos y pueden generar inestabilidad tanto en Estados Unidos como en los países de origen. Además, afirmó que el enfoque migratorio debe basarse en la cooperación regional y el desarrollo económico compartido, no en la represión ni en la constr
ucción de muros.
Sus declaraciones llegan en un momento en que varios sectores empresariales en EE.UU., especialmente del campo y la hotelería, han expresado preocupación por la posible pérdida de mano de obra migrante que sostiene su productividad.
Implicaciones para Centroamérica y Costa Rica
El plan migratorio estadounidense no solo afectaría a México, sino también a miles de personas centroamericanas que han migrado o planean migrar en busca de mejores condiciones. Países como Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua enfrentan desafíos estructurales que empujan a sus ciudadanos a abandonar sus hogares, y muchos de ellos utilizan México como ruta de tránsito hacia el norte.
Para Costa Rica, país receptor de migración , también emisor en menor medida, la política migratoria de Estados Unidos genera preocupación por el destino de sus nacionales y por el impacto regional que podría tener un incremento en los flujos de personas repatriadas en corto plazo.
Una postura firme y humanista
Claudia Sheinbaum reiteró su compromiso con una política exterior basada en los derechos humanos, la dignidad y la cooperación. También reafirmó que su gobierno mantendrá una postura crítica frente a cualquier intento de criminalizar la migración. “El futuro de nuestra región depende de la integración y del respeto mutuo, no del miedo ni de la exclusión”, concluyó.
Contexto:
En un año electoral en Estados Unidos, la migración se consolida como uno de los ejes más polarizantes del debate político. El presidente Trump busca reforzar su base con promesas de mano dura, mientras líderes latinoamericanos, como Sheinbaum, abogan por un enfoque más integral y humano.








