La manipuladora narrativa guerrerista oficial respecto a la nueva confrontación armada que, desde el 7 de octubre, devasta a Palestina, está -de momento, exitosamente- ocultando el origen verdadero de este choque.
El enfrentamiento bélico es visiblemente -y brutalmente- protagonizado por las Fuerzas de Defensa de Israel (Israel Defense Forces, IDF) y el movimiento palestino Harakat al-Muqawama al-Islamiya -transliteración del árabe que significa Movimiento de Resistencia Islámica- (Hamas).
Lo que está ocurriendo no es resultado de un espontáneo/inesperado bombardeo masivo
-con sorpresiva incursión terrestre- de la organización armada árabe contra un sector del limítrofe territorio de Israel, ni de la aún más brutal respuesta militar judía.
La maniquea historia oficial -que, como el papel, aguanta lo que le pongan- dibuja a dos bandos tan clara cuanto manipuladoramente definidos: el de los malos, los agresores, los criminales, las bestias guerreristas -o sea, Hamas-, y el de los buenos, los agredidos, los victimizados, los pacifistas -o sea, Israel-.
Ninguno es lo segundo.
Ambos son lo primero.
Intereses geopolíticos y geoeconómicos, gobiernos regionales y extrarregionales, actores oportunistas en procura de beneficiarse con el nuevo monumental drama humano, entre otros agentes promotores del caos, están librando una guerra paralela.
En la guerra para lograr que esa criminal fake narrativa eche profundas raíces -tal como está haciéndolo- en la opinión pública internacional -la que incluye actores tales como la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y sus contrapartes regionales-.
Para propagar esa ficticia dicotomía -buenos/malos, víctimas/victimarios, agredidos/agresores, justos/injustos-, sus promotores cuentan con la universal legión de gobiernos cómplices, medios de comunicación propagadores de la desinformación, cretinos útiles empoderados de las redes sociales quienes la reproducen a la vertiginosa velocidad que surge de su incapacidad de análisis -peligrosamente complementada por su monumental ignorancia de la historia, y su fenomenal desconocimiento de las manipulaciones políticas locales y geopolíticas globales-.
En mi calidad de periodista -con décadas de cobertura internacional, ahora independiente, que incluye, en proporción considerable, inmersión en guerras, dictaduras, y otras situaciones destructivamente extremas-, me preocupa profundamente el simplismo desinformador con el cual esos actores políticos están refiriéndose a la nueva crisis que golpea, sin piedad, al históricamente maltratado Oriente Medio.
Primero, fue la copiosa información sobre el ataque -indudablemente, brutal- de Hamás -la organización que gobierna, de facto, desde 2007, la palestina Franja de Gaza, fronteriza con Israel-, con los miles de cohetes que el grupo lanzó contra comunidades en el suroccidente israelí -incluidos algunos kibbutz (asentamientos agroproductores)-, y la violenta incursión por tierra, para la toma de aproximadamente doscientos rehenes civiles -incluidos mujeres y niños-, algunos de los cuales fueron puestos en libertad.
Luego, la aún más copiosa -y persistente- información sobre la inmediata ofensiva militar
-el permanente/inmisericorde bombardeo aéreo, naval, y terrestre, y la invasión-, por parte de las IDF, contra Gaza -principalmente el sector norte-, en ejercicio del autoarrogado irrestricto derecho israelí a defenderse -o sea, la licencia para masacrar a miles de civiles, incluidos, en cruel proporción, niños y mujeres-.
Pero la manipuladora justificación de la barbarie israelí disfrazada de autodefensa, no tiene en cuenta que, desde el día uno, inmediatamente después de la agresión de Hamas, el brutal peso de la guerra está sobre la población -los civiles- de Gaza.
Durante el breve inicio de esta guerra, las bajas fatales generadas por la incursión de Hamas, según datos israelíes, fueron aproximadamente 1,400 -además de unos 200 rehenes capturados en los kibbutz, de los cuales cuatro mujeres fueron liberadas días después-.
Con el traslado de la guerra, a la franja, de acuerdo con datos de las autoridades de salud de Gaza, la ofensiva de las IDF mataron, al 31 de octubre -24 días después de estallado el conflicto bélico-, a aproximadamente 8,525 palestinos -la mayoría civiles-, incluidos 3,542 niños -o sea, casi la mitad- y 2,136 mujeres -o sea, aproximadamente la cuarta parte-.
La cifra, un mes después, subió a más de 10 mil -con iguales proporciones de niños y mujeres asesinados-.
Sumado a eso, la red de hospitales de Gaza está colapsada, a causa de la combinación de factores tales como cientos de miles de heridos a quienes atender, escasez de medicinas y otros insumos -a causa del insuficiente y obstaculizado ingreso de ayuda humanitaria, a la franja-, incesante bombardeo -que ha dañado algunos centros de asistencia médica-.
Se reproduce, sin medida, la recurrente versión del régimen de Netanyahu: Israel fue agredida, sin justificación, por el terrorismo de Hamas, por lo que Israel tiene ilimitado derecho a defenderse -o sea, licencia para masacrar, e impunidad garantizada-.
Joseph Goebbels (1897-1945) -el top propagandista de Hitler-, sostenía que, una mentira lo suficientemente grande, repetida lo suficiente, es asimilada, como verdad, por la mayoría.
Siguiendo ese nefasto libreto, Netanyahu -o sea, Nazinyahu- está repitiendo, tenazmente, la falacia de que Hamas agredió, sin razón, a Israel, y que, por lo tanto, Israel está ejerciendo el derecho a la autodefensa.
Indicios crecentes apuntan a que el ataque lanzado el 7 de octubre, por Hamas, contra territorio de Israel es la gran mentira que Netanyahu está repitiendo -y sus cómplices locales e internacionales están viralizando-.
Resulta difícil -en el mejor de los casos-, creer que la comunidad de inteligencia -lo mismo civil que miliar- de Israel -una de las más eficaces del planeta- no haya mantenido a Hamás -la guerrilla supuestamente enemiga-, permanentemente, en la mira.
Es igualmente complicado creer que los servicios de inteligencia de países aliados -por ejemplo, la CIA, la DIA, la NSA estadounidenses, o el SIS -más conocido como MI6-, el Jtac, el MI5 británicos, o el Esisc de la Unión Europea- no hayan siquiera sospechado -y avisado a sus respectivas contrapartes israelíes- que Hamas estaba tramando algo tan serio.
Y es también difícil creer que la sofisticada valla fronteriza -conocida como el “Muro de Hierro”- que virtualmente rodea a la Franja de Gaza y la separa de Israel -cubriendo aproximadamente 60 ininterrumpidos kilómetros-, haya cedido a un bulldozer, para facilitar la incursión terrestre.
Sumado a todo lo anterior, Netanyahu se ha encargado de revelar que Hamas no actuó espontánea ni sorpresivamente, y que, por lo tanto, las IDF no actuaron una improvisada respuesta a una agresión inesperada -o sea, que se trató de una bandera falsa-.
La expresión bandera falsa, describe una acción -lo mismo militar que política o diplomática- llevada a cabo para adjudicarla a un adversario.
Según diferentes registros históricos, la expresión data del siglo 16, y originalmente se usó para describir el uso, por parte de piratas, de banderas de países, en sus barcos, para engañar a los tripulantes de las embarcaciones a ser atacadas.
Las operaciones de bandera falsa llevadas a cabo, a lo largo de la historia, por países involucrados en tensión política internacional o en conflictos bélicos, son numerosas.
Entre las más destacadas figura la explosión y el hundimiento, el 15 de febrero de 1898, en el barco USS Maine de la Marina de Estados Unidos, en la Bahía de la Habana, incidente que mató a la mayoría de los 355 marineros y oficiales, abriendo el camino a la guerra entre ese país y España.
Igualmente, la conspiración terrorista denominada Operación Northwoods (Operation Northwoods), estructurada, en 1962, por la cúpula militar de Estados Unidos, para llevar a cabo atentados, en territorio estadounidenses -incluyendo la pérdida de vidas de ciudadanos de ese país-, de modo que parecieran ejecutados por agentes del gobierno de Cuba.
Ello, para justificar una agresión militar que depusiera al régimen entonces encabezado por Fidel Castro.
La operación -estructurada durante la administración del presidente estadounidense (1961-1963) John Kennedy- no fue llevada a cabo, porque el mandatario se negó a aprobarla.
Kennedy fue asesinado al año siguiente.
De acuerdo con diversos análisis que cuestionan la versión oficial de los atentados del 11 de setiembre de 2001, esas acciones fueron, también, una bandera falsa.
Definidos, por el entonces presidente estadounidense (2001-2005, 2005-2004), el intelectualmente limitado George Bush, como un acto de guerra, por parte de la organización islámica armada Al Qaeda, contra Estados Unidos, se desató entonces, en el país norteamericano, la persistente histeria antiterrorista que ha avalado incursiones militares estadounidenses en diferentes países -además de estar fortaleciendo las finanzas de la industria armamentista-.
Respeto a la guerra Israel-Hamas estallada el 7 de octubre, Global Research -medio de comunicación con sede en Canadá, que se dedica a la investigación periodística- reprodujo un video que Efrat Fenigson, una ex agente de inteligencia de las IDF, difundió, ese día, analizando las debilidades de la viralizada versión oficial israelí.
“Aparentemente, las fuerzas de defensa israelíes que se suponía que tenían que estar alrededor de Gaza, fueron ubicadas alrededor de la Margen Occidental, debido a preocupaciones de seguridad, de modo que, el espacio de Gaza quedó sin ocupación militar”, señaló, en el mensaje de casi cinco minutos.
“Dicen que alrededor de 60 a 80 por ciento de esa área quedó sin las fuerzas de las IDF que se suponía que tenían que estar ahí”, precisó.
Fenigson hizo, así, referencia a la occidental Franja de Gaza y la oriental Cisjordania
-también conocida como la Margen Occidental (West Bank)., que, separadas por territorio israelí, constituyen el Estado de Palestina.
Cisjordania es el área mayor, cubriendo 5,640 kilómetros cuadrados -un noventa por ciento de los cuales permanece bajo ocupación militar y civil israelí-, frente a los 365 sobre los cuales se extiende Gaza -zona militarmente aislada, y bloqueada contra la asistencia humanitaria internacional, por Israel-.
Pero las respectivas dimensiones territoriales presentan diametralmente inversas realidades poblacionales, ya que la Margen Occidental es habitada por algo menos de 3.2 millones de personas, mientras la población de Gaza llega a casi 2.1 millones.
Esto convierte, a Gaza, en una de la zonas de mayor densidad poblacional, a nivel planetario, y, dado el bloqueo terrestre/marítimo/aéreo impuesto por Israel, la franja presenta algunos de los más críticos índices socioeconómicos.
Fenigson denunció, por otra parte, que “soldados son reclutados para la reserva, mientras hablamos, desde esta mañana, pero por estúpidas razones como que no hay transporte público, están esperando, por horas, para llegar a las bases”, reveló, a continuación.
También puso en evidencia la complicidad de un sector de la prensa local.
“Los medios (de comunicación) convencionales -este es un punto interesante-, admiten que un portavoz de las IDF está prohibiéndoles decir la verdad completa sobre lo que está pasando, lo que destaca una falta de transparencia”, denunció.
“Y esto es hacia los ciudadanos israelíes”, agregó, para puntualizar que “ni siquiera estoy hablando del exterior, esto hablando del pueblo de Israel, aquí”, subrayó.
“Por horas y horas, las informaciones de los medios convencionales fueron completamente insuficientes, y la gente empezó -la mayoría- a depender de noticias entre sí, de la gente en el terreno”, agregó, para indicar que hasta “doce horas después de que el hecho empezó, recibimos la primera declaración formal del vocero de las IDF”.
La experta cuestionó, también contundentemente, el papel desempeñado por la comunidad de inteligencia y por los militares israelíes.
“Hace un año, hubo una operación militar, en Gaza, en preparación para tales hechos, y hay permanente entrenamiento para este tipo de escenario”, informó.
Al respecto, dijo que “esto, plantea series pregunta, al menos de mi parte, sobre la inteligencia israelí: qué pasó?”
“Hace dos años, hubo un exitoso despliegue de barreras subterráneas (a lo largo de la frontera Israel-Gaza), con sensores, para alertar sobre este tipo de violación (limítrofe)”, siguió revelando.
Fenigson hizo, así, alusión a uno de los componentes de máxima seguridad que, según las autoridades israelíes, caracterizan lo que suelen definir como una inviolable valla fronteriza.
De acuerdo con versiones periodísticas y relatos de expertos en seguridad, la estructura de aproximadamente 60 kilómetros de largo, en territorio israelí, junto a la frontera Israel-Gaza, fue construida durante tres años, inaugurada en 1994, y mejorada tecnológica y estructuralmente en 2021.
Según datos oficiales, el costo de la valla de aproximadamente siete metros de alto fue de alrededor de 1,100 millones de dólares, y su construcción insumió 140 mil toneladas de hierro, y dos millones de metros cúbicos de concreto, además de que 330 mil camiones fueron usados para cargar la arena, la tierra, y las rocas removidas del suelo.
También se utilizó, masivamente, varilla metálica, en cantidad tal que, de acuerdo con lo planteado por el general Eran Ofir, integrante del comité que planifica y supervisa vallas fronterizas, “si se la extiende, en línea recta, llegaría a Australia”.
El “Muro de Hierro” es, también, una “valla inteligente”, equipada con centenares de cámaras, radares, y otros sensores que cubren también el sector costero -a un promedio de seis a 12 kilómetros de distancia- sobre el extremo oriental del Mar Mediterráneo, de acuerdo con la información oficial.
La estructura e sostenida por un muro subterráneo, de concreto reforzado, paralelo a la parte visible, y equipado con sensores para detectar la construcción túneles -una de las estrategias de Hamas para incursionar en territorio israelí, así como para burlar el bloqueo e introducir, a Gaza, componentes de ayuda humanitaria.
Al inaugurar, en 2021, las mejoras aplicadas al inteligente “Muro de Hierro”, el entonces ministro de Defensa (2020-2022), general retirado Benny Gantz, destacó las características de la infranqueable pared.
“Esta barrera -un creativo proyecto tecnológico de primer orden, niega a Hamas una de las capacidades que trató de desarrollar y pone un muro de hierro, sensores, y concreto entre esa organización y los residentes del sur”, afirmó, en el último caso, en alusión a los habitantes de Gaza.
En su factualmente crítico análisis del papel que la inteligencia israelí desempeñó en el caso del 7 de octubre, la ex agente de inteligencia de las IDF subrayó que “Israel tiene uno de los más avanzados y más tecnologizados ejércitos: cómo es que hubo cero respuesta a la violación de la frontera y de la valla?”.
“No puedo entender eso”, reflexionó, a continuación.
“Personalmente, serví en las IDF, hace veinticinco años, en las fuerzas de inteligencia”, reveló.
“No hay manera, en mi opinión, que Israel no haya sabido qué se venía”, expresó Fenigson.
“Un gato se mueve junto a la valla, y moviliza a todas las fuerzas: entonces, esto?”, siguió planteando.
“Qué pasó con el ejército más fuerte del mundo? Cómo es que los cruces fronterizos estaban abiertos?”, preguntó, a continuación, para agregar que “algo está muy mal, aquí, algo está muy extraño”.
“Esta cadena de hechos es muy inusual, y no es típica del sistema de defensa Israelí”, aseguró.
“Un punto que quiero hacer, sobre la situación en Israel en los pasados años es (…) que hay una sensación general de inseguridad, en Israel, hay inestabilidad e inquietud políticas y sociales, los fondos públicos son usados indebidamente”, continuó denunciando.
“El gobierno actual es altamente corrupto, en mi opinión”, señaló, para aclarar que “no me importa tener una opinión popular”.
- “Entonces, para mí, este ataque sorpresivo me parece como una operación planificada en todos los frentes”, reafirmó.
“Esto es una falla en cuanto a proteger al pueblo de Israel, (eso es) seguro”, planteó la experta, quien expresó que, “si yo fuese una teórica de la conspiración, yo diría que esto se siente como el trabajo del Estado Profundo”.
“Se siente como que el pueblo de Israel y el pueblo de Palestina fueron vendidos, una vez más, a los más altos poderes fácticos”, reflexionó, a manera de revelación, para agregar que, “al mismo tiempo, esto es, aún, muy, muy difícil de entender a profundidad”.
La debilidad de la historia oficial respecto al 7 de octubre, fue también expuesta -quizá, involuntariamente- por una integrante de la IDF, quien era parte del personal en la fronteriza base militar israelí de Nahal Oz, frente a Ciudad Gaza -la capital de la Franja de Gaza-, instalación que fue atacada en el marco de las acciones que Hamas llevó a cabo, ese día, en territorio de Israel.
En declaraciones al Canal 12 de la televisión de Israel, reproducidas, el 11 de octubre, por el diario Times of Israel (TOI) y por la Agence France Presse (AFP), la militar, identificada solamente como Yud -una inicial en el alfabeto hebreo-, agregó improbabilidad a la narrativa oficial israelí.
Según su relato, lo inesperado y la magnitud del ataque de Hamas, neutralizó, durante horas, a la tropa estacionada en Nahal Oz, instalación que fue rescatada cuando tropas de élite israelíes lograron, tardíamente, controlar la situación.
“A las 6:30 AM, lo cohetes empezaron”, comenzó a narrar, en una cama en el hospital donde se recupera.
“Alrededor de treinta” combatientes de la organización Palestina “rápidamente ocuparon la base militar, y la retuvieron por siete horas”, según la versión periodística.
La militar dijo, además que “mientras los cohetes llovieron durante una hora, los soldados se refugiaron, mientras los terroristas dominaban la base”, de acuerdo con la misma fuente.
“Yo corrí, descalza, hacia el refugio contra bombas, y, después de una hora, empezamos a oír voces en árabe, y empezaron a disparar armas, en la entrada”, siguió relatando la militar.
- “Los terroristas lanzaron granadas contra los soldados agazapados”, agregó.
Según la versión periodística, Yud “logró esconderse, con otros, en una pequeña habitación”.
- “Hasta que una unidad élite del ejército israelí, finalmente, retomó la base, durante todas esas horas, fue su campo”, dijo la militar, en referencia a los atacantes.
También resulta extremadamente difícil -en el mejor de los casos-, creer el relato de Yud.
La militar presentó -obviamente siguiendo el libreto oficial- a efectivos de uno de los más poderosos, más tecnificados, y más temidos ejércitos, a nivel mundial, cual grupo de escolares de kínder quienes no sabían cómo defenderse -salvo ocultarse- de la irrupción de delincuentes en su aula.
Afirmar que treinta terroristas dominaron, sorpresivamente, una base militar israelí -nada menos que junto a la frontera con Gaza-, que los soldados se agazaparon, indefensos, mientras los agresores les lanzaban granadas, que hasta después de una hora los soldados percibieron que los atacantes hablaban árabe, que las autoridades insumieron siete horas para decidir el envío de una unidad de élite para controlar la situación, es -además de criminalmente falaz- insultante.
Es un flagrante, monumental, y desfachatado insulto, de una militar israelí, hacia las víctimas de la agresión -particularmente, las judías-, y hacia la inteligencia humana.
Sin embargo, al mismo tiempo, y por sus características, tiene la virtud de poner en evidencia que el ataque de Hamas, la mañana del 7 de octubre, no fue una acción sorpresiva sino una bandera falsa.
Netanyahu se encargó de confirmarlo.
En declaraciones durante una reunión de los parlamentarios del derechista partido Likud -que dirige-, reproducidas el 9 de octubre, por el diario israelí Haaretz, el corrupto Bibi planteó, reveladoramente: “quien quiera frustrar el establecimiento de un estado palestino, tiene que apoyar el fortalecimiento de Hamas, y la transferencia de dinero, a Hamas”.
Para que no hubiese lugar a ninguna duda, precisó, también reveladoramente: “esto es parte de nuestra estrategia: aislar, a los palestinos en Gaza, de los palestinos en la Margen Occidental”.
Por su parte, el diario The Times of Israel reveló, en un artículo analíticos, difundido el 8 de octubre -y citado por la plataforma informativa canadiense de investigación y análisis Global Research-, que “Hamas fue tratado como socio en detrimento de la Autoridad Palestina, para impedir que Abbas se moviese hacia la creación de un Estado palestino”.
El medio de comunicación israelí se refirió, por una parte a la Autoridad Nacional Palestina -la organización que gobierna en la Margen Occidental-, y a su máximo dirigente, Mahmoud Abbas, quien, desde 2005, es su presidente, lo mismo que del Estado de Palestina -al tiempo que Hamas gobierna, de facto, desde 2017, la Franja de Gaza-.
- “Hamas fue promovido, de grupo terrorista, a organización con la cual Israel llevó a cabo negociaciones, a través de Egipto, y a la cual se permitió recibir maletas conteniendo millones de dólares, de Qatar, a través de los cruces (fronterizos) de Gaza”, agregó el Times israelí.
Sumado a ello, el consultor estadounidense en seguridad Philip Giraldi, y el docente y economista canadiense Michel Chossudovsky, se refirieron, a la manipuladora narrativa israelí sobre lo ocurrido el 7 de octubre, en un artículo de análisis y opinión, publicado, el 1 de noviembre, por Global Research -think tank con sede en la ciudad de Montreal, en la oriental y francoparlante provincia canadiense de Quebec, y cobertura global-.
- “No estemos bajo ninguna ilusión: esa operación de ‘bandera falsa’, es un complejo emprendimiento militar y de inteligencia, cuidadosamente planificado durante años, en conjunto y en coordinación con inteligencia de Estados Unidos, el Pentágono (Departamento de Defensa estadounidense), y la Otan (Organización del Tratado del Atlántico Norte)”, plantearon.
Además, vaticinaron, a manera de advertencia: “a su vez, esta acción contra Palestina ya es conducente a un proceso de escalada militar que potencialmente podría envolver a una gran parte de Oriente Medio”.







