El triunfo del millonario Daniel Noboa, en la segunda vuelta de la elección presidencial en Ecuador, presenta a la izquierda sudamericana como habiendo perdido algo del terreno que venía ganando en varios países.
En términos generales, las encuestas posicionaban a la abogada Luisa González, en posición ventajosa, luego de su eficiente gestión de primera vuelta, cuando se ubicó primera, entre los ocho aspirantes a la silla presidencial de la andina nación.
De acuerdo con los resultados preliminares difundidos por el Consejo Nacional Electoral (CNE) -contabilizado algo más de 90 por ciento de los votos-, Noboa -postulado por el centrista movimiento Acción Democrática Nacional (ADN)-, reunió 52.3 por ciento.
Por su parte, González -promovida por el centroizquierdista partido Revolución Ciudadana (RC)-, fue apoyada por 47.7 por ciento de los algo más de 6.2 millones de votantes registrados.
En declaraciones, a simpatizantes reunidos en celebración, al conocerse los números del CNE, y la irreversibilidad de la tendencia, Noboa aseguró que “mañana, empezamos a trabajar por un nuevo ecuador, para reconstruir a un país golpeado por la violencia, la corrupción, el odio”.
Respecto a su sorpresivo ascenso electoral, dijo que “era un proyecto político improbable, el cual su fin era devolverle una sonrisa al país, era devolverle la paz, poderle dar educación a la juventud, empleo a la cantidad de personas que hoy lo están buscando, darle tranquilidad a las familias que hoy no pueden salir a la calle”.
Se trata de “darle progreso a un país que tiene todo para ser un ejemplo mundial”, aseguró.
Por su parte, al reconocer la derrota, González ofreció el apoyo de la bancada legislativa de la RC -la mayor de la unicameral Asamblea Nacional-, para proyectos de ley que beneficien a la población.
También formuló una exhortación a erradicar la violencia.
“Al candidato Daniel Noboa, nuestras felicitaciones profundas, porque es democracia”, dijo, en el mensaje frecuentemente interrumpido por simpatizantes coreando la consigna “luisa está presente! Se ve! Se siente!”.
“El pueblo escuchó sus propuestas, y esperamos que sean cumplidas, agregó.
En ese sentido, aseguró que, “para todos esos proyectos que él ofreció, al pueblo ecuatoriano, y que ha ganado en las urnas, cuente con la Revolución Ciudadana, nuestro apoyo para construir esa patria digna, patria de oportunidades, que paren, nuestros hermanos, de migrar”.
“Basta de odio, basta de polarización”, agregó, a manera de exhortación.
Los resultados definitorios se invirtieron, respecto a la primera votación presidencial
-enmarcada en los comicios generales llevados a cabo el 20 de agosto-, cuando González se ubicó primera -con algo más de 33 por ciento de los sufragios-, seguida por Noboa -con casi 24 por ciento-.
Las elecciones -programadas para febrero de 2025-, fueron adelantadas a causa de la crisis política generada el 17 mayo, cuando el derechista presidente ecuatoriano, el banquero Guillermo Lasso, disolvió la Asamblea Nacional (parlamento unicameral),para evitar el juicio político al cual el organismo legislativo procuraba someterlo, bajo cargos de corrupción.
La acción de Lasso, activó el mecanismo constitucional que, en tal caso, prevé la realización -anticipada a lo previsto- de elecciones presidencial y legislativa, y la asunción de autoridades, en ambos poderes del Estado, para completar el período correspondiente.
Para esta coyuntura, quienes sean elegidos para ocupar, respectivamente, la silla presidencial, la vicepresidencial, y los 137 asientos legislativos, ejercerán, hasta el 24 de mayo de 2025, los cargos que asuman luego de estos comicios de emergencia.
El proceso electoral se enmarcó en la crisis de seguridad que, a causa del narcosicariato, golpea a Ecuador.
En ese dramático cuadro de situación, el entonces candidato presidencial Fernando Villavicencio -promovido por el centrista Movimiento Construye (CE) -, fue asesinado, el 9 de agosto -once días antes de la primera votación-.
Periodista investigativo especializado en casos de corrupción, y asambleísta (2021-2023)
-hasta la presidencial clausura del organismo legislativo-, Villavicencio fue baleado, por sicarios, cuando abordaba una camioneta, luego de haber participado en una actividad proselitista llevada a cabo en el norte de Quito -la capital nacional-.
A causa de su baja ubicación en las encuestas hacia la primera votación, la atención -lo mismo popular que mediática- en Noboa, fue mínima, lo que dio lugar a sorpresa generalizada cuando pasó a competir con González, en la segunda vuelta-.
El plan de gobierno del futuro inquilino del céntrico Palacio de Carondelet -la sede del Poder Ejecutivo-, incluye atención al crítico tema de seguridad -o ausencia de ésta-, además del histórico problema de la corrupción, lo mismo que aspectos tales como la seguridad y la protección ambientales.

En cuanto a atacar la dramática situación inseguridad, Noboa a señalado que cuenta con un plan -que describió como integral- que prevé, entre otras acciones, proporcionar “herramientas, a las Fuerzas Armadas”.
Ello, complementado mediante “una reforma, al sistema judicial y al Código Penal”, lo que incluye la construcción de “un sistema de jurados ciudadanos elegibles”, además de “unificar el sistema de inteligencia”, agregó.
En el debate de candidatos presidenciales previo a la votación del 20 de agosto, en materia de ética, y haciendo alusión a su edad -35 años-, planteó que “somos la nueva generación, y no somos -ni hemos sido- contratistas públicos, ni partes de gobiernos anteriores”.
También se comprometió a “darle seguridad y empleo, al país”, para, de inmediato, agregar que, igualmente, “vamos a darle sostenibilidad”.
En ese sentido, aseguró, a manera de reflexión, que, “con empleo es que vamos a volver a tener dignidad y tranquilidad en nuestras calles, y poder invertir y sacar adelante un país que tiene todo, y no puede salir del hueco en el que está”.
En su Plan de Trabajo -consistente en 10 puntos centrales-, el candidato prevé, en materia de seguridad, entre otras acciones, “mejorar la eficiencia y equidad del sistema judicial”, crear “programas de vigilancia comunitaria y de denuncia ciudadana”.
Respecto a la corrupción, el proyecto gubernamental del candidato plantea, entre otras iniciativas, fortalecer “la cooperación internacional en la lucha contra los paraísos fiscales”, así como transparentar el proceso de licitación pública, por ejemplo, mediante “la publicación de las decisiones de adjudicación”.
Si bien su padre -el multimillonario Álvaro Novoa- se convirtió en un habitual en las elecciones presidenciales -habiéndose postulado seis veces (1998, 2002, 2006, 2009, 2013, 2017, 2021), perdiendo, en los tres primeros intentos, en segunda vuelta-, la incursión de Daniel Noboa, en el área política, es reciente.
El único cargo de elección popular que el futuro presidente ha desempeñado, hasta ahora, es el de integrante de la Asamblea Nacional (2021-2023).
El triunfo del millonario ecuatoriano privó a la izquierda sudamericana de consolidar un nuevo punto de influencia en la región, lo que puede repetirse según sea el resultado de la elección presidencial del 22 de agosto en Argentina.
Para esa batalla política, donde dos candidatos ultraderechistas -Patricia Bullrich, una represiva ex ministra de Seguridad (2015-2019), y Javier Milei, un outsider populista admirador de Trump-, plantean una amenaza a la continuidad del peronismo en el poder.
La histórica fuerza política argentina es representada, ahora, por el ministro de economía Sergio Massa.
De momento, las bases de la izquierda sudamericana tienen al boliviano Luis Arce (2020-2025), el ex guerrillero colombiano Gustavo Petro (2022-2026), el ex sindicalista brasileño Luiz Inácio “Lula” da Silva (2023-2027), y, brevemente, el argentino Alberto Fernández -cuyo mandato cuatrienal cierra el 10 de diciembre-.
A ellos se suma, al norte, el mexicano Andrés Manuel López Obrador -AMLO- (2018-2024).







