“Ser madre es un premio, un regalo que Dios me dio para poder dar amor. Está buscando información y leyendo un mensaje que hace unos años mi jefe nos mandó a todas las mujeres en el Día de la Madre, porque no necesariamente la madre no es solamente la que engendra sino también es la que cría y uno conoce compañeras y amigas que no han podido quedar embarazadas pero que han adoptado y han tenido hijos de ese amor”, explicó la Doctora Ivette Mora Elizondo, quien es Vicealcaldesa de Coto Brus.
“Recuerdo que en ese momento le expresé un agradecimiento por el mensaje que nos envió a todas especialmente porque siempre estamos pendientes como mujeres de todos del hombre, del hijo, del amigo, del hermano, entonces, en general siempre se ve ese detalle encontrar que nosotros somos seres humanos llenos de amor”, detalló.
Agregó, “la mujer en general tiene como esa gracia de Dios que la hace convertirse en mujer, en madre, en hermana, amiga, tía, sobrina también y que Él le concedió el don de ser mamá algunas, pero otras no son madres, pero siempre tienen el brazo de amigas, de hermana, de compañera y siempre estamos pendientes de los pequeños detalles de la vida”.
Con esta madre conversó el Periódico La Voz de Goicoechea.
¿Su primer hijo fue una gran lección de vida para Usted?
Primero porque fui madre soltera, ya eso es una experiencia, después a las 19 semanas me detectaron una lesión en el riñón y posteriormente empezaron los exámenes, todo el trastorno de diagnósticos diversos y diferentes a las 32 semanas me quede sin líquido amniótico y tuve que tomar algunas decisiones específicamente me enviaron en ese momento a hacer un aborto terapéutico que no acepté y que hoy me hace muy feliz no haberlo hecho porque puede conocer a mi hijo, puede tenerlo en mis brazos.
El cuál fue mi mayor bendición llevarlo en mi vientre y verlo nacer porque era algo que según los reportes de los médicos, era que él no iba a nacer, no iba a vivir, efectivamente nació, lo tuve 22 días en mis brazos, la enfermedad que tenía era genética no compatible con la vida, el desenlace era un poco esperado y se lo tuve entregar a Dios, con todo el dolor del mundo, porque un hijo es lo más preciado en el mundo que uno puede tener como madre.
Tener que tomar esa decisión de entregárselo a Dios fue un poco difícil pero hoy me doy cuenta que eso fue una experiencia de vida que me hizo crecer ser más sensible al dolor, a los pacientes, ser más humilde, porque me tocó estar de otro lado, no del lado médico, sino del lado del paciente, ya que a veces el mismo servicio de salud lo absorbe y lo hacen estar a uno por caminos que no quisiera transitar.
¿Cómo sentiste siendo un usuario de salud y no ejerciendo tu profesión de doctora?
Siendo uno usuario, me toco subir a la otra parte que sufre el paciente, yo la tuve que sufrir en carne propia, me pasaron muchas cosas adversas como me aconteció muchas cosas bonitas dentro del sector salud, pero cuando yo estaba pasando por todas esas cosas me prometí nunca maltratar a un paciente, nunca hacerlo sentir mal, apoyarlo y acompañarlo en su dolor, en su experiencia, pero nunca humillarlo o hacerlo sentir mal, estuve del otro lado y también es difícil.







