Alberto Cabezas/Foto-Medios
“El ministerio carcelario es propiamente un llamado de Dios que nos pone amor por las almas. Aún aquellos asesinos, ladrones, drogadictos, narcotraficantes, abusadores, etc. Todo lo malo que la gente pueda hacer y estar preso por esa maldad que hizo desde ya la gente lo aborrece. Son descartados por la sociedad de hecho tal vez tengan 25 o 30 años de cárcel o morir en la cárcel. Pero en nosotros, los hijos de Dios fuimos llamados a ser evangelistas, nos utiliza para que vayamos a la cárcel a visitarlos” medito Mirta Silvia Escobedo, co pastora evangélica de la Iglesia Sembrando vida en las Naciones en Argentina.
Con Escobedo conversó el Periódico Informativo JBS.
Entrevista
¿Una persona asesina, ladrona, drogadicta, narcotraficante, abusador que haya caído preso puede cambiar?
Dios utiliza a sus hijos para llevar la palabra de Dios hasta que las personas se arrepientan de lo malo que hicieron y decidan cambiar su vida para bien, de hecho, cuando terminan su condena salen cambiados con amor al prójimo ya no vuelven hacer lo malo o llevar la vida mala que ellos hacían.

Son cambiados y transformados por la palabra y el poder de Dios.
La Biblia dice nueva criatura en Cristo Jesús.
Tengo muchas experiencias dentro de la cárcel.
Todos los días miércoles visitamos la cárcel me acompañaba mi esposo que ya partió con el Señor y la hermana encargada de alabanzas, otra hermana que me ayuda con la ropa para repartir porque junto mucha ropa que pido a la gente o me hacen donaciones otras iglesias y juntamos por semana hasta 5 bolsas de ropa bien grandes.
Esta la repartimos a esas mujeres que están detenidas que no tienen visita de sus familiares porque son de otro país y las traen a la prisión de Argentina porque tal vez las detienen en el aeropuerto por pasar drogas.
Nosotros llevamos mucha ropa y alimentos les repartimos a todas.
Tengo ya establecida la iglesia dentro de la cárcel con 36 mujeres en este momento, he llegado a tener más de 50 pero ya algunas salieron en libertad. De estas en libertad ellas siempre me llaman están trabajando, unas son enfermeras, otras trabajan en fábricas, etc.
Esto llena mi corazón de ver como la persona fue cambiada, transformada por Dios y ahora vive haciendo lo bueno.
He tenido muy buenas experiencias dentro de la cárcel dado que es cárcel de mujeres donde visito.
Ellas están ansiosas esperando el día miércoles para que yo asista y hagamos las reuniones.
Me cuentan que por las noches se ponen a cantar, adorar a Dios cada una desde su pabellón, como los pabellones están uno pegado al otro y frente a otros dividido por un pasillo se imaginan cuando estas mujeres comienzan a cantar adorando a Dios es tremendo, las paredes tiemblan.
Ellas mismas se encargan de predicar a los guardia-cárceles.
Muchos aceptaron a Cristo en su vida y oran junto con ellas.







