
Este lunes fue citado, el general en retiro Humberto Ortega, para entrevista en las oficinas centrales de la Policía Nacional (PN), en Plaza El Sol, Managua, a raíz de una entrevista exclusiva, del hermano del presidente nicaragüense Daniel Ortega, con el medio de comunicación argentino Infobae, según dio a conocer el diario nicaragüense La Prensa.
Según La Prensa, la policía del país centroamericano, visitó, la noche del domingo, la residencia de Humberto Ortega, carretera a Masaya, y lo despojó de teléfonos celulares y computadores, según logró comunicar él mismo, al diario, a través de terceros cercanos.
La Prensa -al igual que medios afines opositores que obedecen a trabajo de divulgación- destaca que la acción policial se produjo pocas horas después de que se conociera la entrevista de Ortega con Infobae, donde señala que, tras la muerte de Daniel Ortega, no hay posibilidad de que su grupo cercano se sostenga en el poder.
“Sin Daniel veo muy difícil que haya unos dos o tres que se junten. Mucho menos uno en particular, y más difícil en la familia. Hijos que no han tenido el acumulado de una lucha política. Ni Somoza pudo establecer a su hijo. Con la ausencia de Daniel sería muy frágil sostener todo lo que hasta ahora ha logrado sostener con gran esfuerzo y con enormes complejidades”, dijo Ortega en la entrevista a Infobae.
“Ante una ausencia repentina de Daniel Ortega, habría primero un enorme desconcierto e imposibilidad, para mí, de que la parte civil del gobierno y el partido pueda asumir un poder sólido”, añadió.
Para Ortega “lo único que puede resolver ese vacío, y que no haya una anarquía y un caos en el país es el Ejército. En primer lugar, el Ejército. Coordinado con la Policía Nacional. Y buscar una salida en el corto plazo, quizás un año o menos, para convocar a un proceso electoral, ya sea el programado para el 2026”.
Si bien el general en retiro podría ser acertado en sus declaraciones, también esto representaría un desequilibrio político dentro y fuera de la oposición nicaragüense, para la cual Daniel Ortega se ha vuelto un mal necesario -específicamente, para quienes subsisten del financiamiento que perciben en su guerra contra el régimen Ortega-Murillo.
Lastimosamente, se trata de una realidad que muchos se reúsan a reconocer en su afán de una libertad comprada por los intereses de un mejor postor, careciendo de liderazgo, por su afán de poder lejos de conocimiento.
Humberto Ortega también denunció, en la entrevista, que ha conocido intenciones de asesinarlo, por parte de miembros del grupo del poder, por las posiciones, que ha mantenido, críticas al régimen, aunque dijo no creer que esas acciones se realicen por órdenes de su hermano.
“Me he expuesto ante gente radical que quisiera matarme. Yo jamás les he mostrado miedo, y jamás he dicho me voy de Nicaragua. Jamás he dicho que me voy a exiliar. Y si me quieren hacer eso, no lo voy a tolerar y voy a preferir morir defendiendo esos principios que darles el chance de que me humillen”, expresó, en la entrevista a Infobae.
Las declaraciones brindadas a Infobae, plantean la necesidad de analizar, a profundidad, lo que podría considerarse un circo político -o un globo de ensayo- que busca generar opinión pública respecto a qué pasaría ante la ausencia de Daniel Ortega, y frente a un eventual atentado contra Humberto Ortega.
¿Por qué Humberto Ortega sigue en suelo nicaragüense sabiendo el peligro que le rodea?
Acaso porque conoce que no es probable que esto suceda?
Porque, se quiera o no, Humberto Ortega sigue siendo una figura pública que podría generar un impacto político que pondría a Nicaragua en la mira internacional con mayor fuerza que en la actualidad, y que desestabilizaría a un importante sector del sandinismo.
¿Por qué preocupa la falta de liderazgo? O es que existe expectativa en torno a la posible ausencia de Daniel Ortega?
Acaso el presidente Ortega es un mal necesario, cuya ausencia limitaría ingresos destinados a esto, dentro y fuera de una oposición sedienta de un verdadero líder? Porque es, realmente, una oposición donde hay más “Caciques que indios” -en lenguaje popular-.
¿Será que estas declaraciones del general en retiro Humberto Ortega, tienen como propósito dar valor a quienes podrían reemplazar a Ortega?
El general retirado hizo mención de “LIDERES” quienes se esconden en la comodidad de su exilio, a la espera de una oportunidad de caza, tras la caída de su presa, por su falta de preparación política y liderazgo real. Un ejemplo de ello es la historia de Venezuela, tras la pérdida de su presidente Hugo Chávez. Esa ausencia, dio paso a un flagrante fracaso político y de liderazgo, que brindó la oportunidad a que políticos y empresarios drenaran la economía de ese país, aprovechando el caos político para desabastecer a uno de los países más ricos en petróleo -y culpar a una izquierda sin dirección-.
En el caso de Nicaragua, donde los pocos recursos que quedan, podrían ser explotados por Estados Unidos, Rusia, y la única fuerza política nicaragüense que trabaja desde el exterior -constituida por los herederos de la dictadura Somocista-. Las nuevas generaciones han ido olvidando a ese nefasto actor nacional, que se proyecta como habiendo logrado, en el pasado que Nicaragua se convirtiera en el “Granero de Centroamérica”. Esos personajes muestran, a los actuales jóvenes, los logros del pasado, ocultando asesinatos, violaciones, robos, y una marcada diferencia social silenciada por una represión oculta, hasta que la guardia somocista matara, a sangre fría, al periodista estadounidense William D. «Bill» Stewart, el 20 de junio de 1979, mientras cubría la lucha guerrillera sandinista -la que liberó a Nicaragua de casi medio siglo de sanguinaria y corrupta dictadura somocista-.






