Universitarios trabajadores impulsan cambio académico

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Hombre trabaja con una pieza en un taller
21/10/16, Un total de siete estudiantes de la Universidad de Costa Rica (UCR) obtuvieron la Certificación Internacional Nivel II para el lanzamiento de cohetes que otorga la agencia estadounidense Tripoli, una de las cuatro entidades en el mundo autorizadas para poder expedir este tipo de licencias.Grupo de Ingeniería Aeroespacial (GIA) de la UCR

Nuevo informe de Conare plantea adaptar horarios académicos para facilitar que miles de universitarios puedan concluir sus estudios mientras se incorporan al mercado laboral

San José, Costa Rica. El crecimiento de estudiantes universitarios que trabajan antes de graduarse está llevando a las universidades costarricenses a replantear sus modelos de enseñanza. Así lo revela el más reciente informe del Observatorio Laboral de Profesiones (OLaP) del Consejo Nacional de Rectores (CONARE), el cual sugiere valorar cambios en los horarios de clases para responder a una realidad cada vez más común entre la población estudiantil.

Según el estudio, que consultó a aproximadamente 14.000 personas graduadas entre 2020 y 2022 de universidades públicas y privadas, un 61,2% aseguró haber comenzado a trabajar en áreas relacionadas con sus estudios mientras aún cursaba la carrera. Este fenómeno refleja una integración cada vez más temprana de los estudiantes al mercado laboral, especialmente en los últimos años de formación profesional.

El coordinador del Observatorio Laboral, Olman Madrigal, explicó que estos resultados deben generar una reflexión dentro de las instituciones de educación superior. Señaló que muchas personas estudiantes no pueden asistir a clases en horarios tradicionales debido a sus compromisos laborales, por lo que resulta necesario analizar alternativas que les permitan completar exitosamente sus carreras sin abandonar sus empleos.

Grupo celebra durante una actividad festiva

La propuesta abre el debate sobre modalidades más flexibles, incluyendo cursos nocturnos, híbridos, virtuales o concentrados durante fines de semana. Diversas universidades ya han implementado algunas de estas estrategias desde la pandemia de COVID-19, pero el estudio plantea la necesidad de profundizar estos cambios de manera estructural.

Alta empleabilidad de las personas graduadas

Los resultados del informe también muestran una realidad favorable para quienes concluyen estudios superiores en Costa Rica. El 93% de las personas graduadas entre 2020 y 2022 cuenta actualmente con empleo, una cifra que confirma la importancia de la educación universitaria como herramienta de inserción laboral y movilidad social.

Además, el estudio determinó que el 85,7% de quienes trabajan lo hacen como asalariados y que un 23,1% ocupa puestos de jefatura o supervisión, evidenciando oportunidades de crecimiento profesional para quienes logran completar su formación universitaria.

Otro dato relevante es que el 68,5% de las personas graduadas son la primera generación universitaria de sus familias, mientras que el 78,6% proviene de colegios públicos. Para CONARE, estas cifras reflejan el papel de las universidades como motor de movilidad social y ampliación de oportunidades para sectores históricamente excluidos.

Inglés y educación continua ganan protagonismo

Joven habla frente a una cámara en un espacio exterior

La investigación también evidenció la creciente importancia de las competencias complementarias. Un 74,4% de los graduados reportó dominio del idioma inglés, principalmente en niveles intermedios y avanzados. Sin embargo, el informe señala que una parte importante de este aprendizaje ocurrió fuera de las aulas universitarias mediante cursos privados o formación autodidacta, lo que plantea retos para fortalecer la enseñanza del idioma dentro de las carreras.

Asimismo, el 76,7% de los profesionales indicó haber continuado estudiando después de obtener su título universitario, ya sea mediante licenciaturas, maestrías, especializaciones o certificaciones profesionales. Esta tendencia confirma que la formación continua se ha convertido en una necesidad para mantenerse competitivo en un mercado laboral cada vez más exigente y dinámico.

Un reto para el sistema universitario

Joven consulta libros en una biblioteca

La discusión sobre horarios flexibles surge en un contexto donde las exigencias económicas obligan a muchas personas estudiantes a incorporarse tempranamente al trabajo. Diversos análisis y experiencias compartidas por graduados en foros especializados muestran que la experiencia laboral durante la carrera se ha convertido en un factor determinante para acceder posteriormente a mejores oportunidades de empleo.

Especialistas consideran que adaptar los horarios universitarios no solo podría reducir la deserción estudiantil, sino también fortalecer la relación entre formación académica y experiencia profesional. El desafío para las universidades será encontrar un equilibrio entre la calidad académica y la flexibilidad que demandan las nuevas generaciones de estudiantes-trabajadores.

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