En un acto de valentía y determinación, Gabriela Bankova, una arquitecta de software de 32 años, se encuentra en huelga de hambre en Sofía, la capital búlgara, como protesta contra la reciente represión de los derechos de las personas trans en el país. En una entrevista telefónica desde su solitaria protesta frente al Palacio de Justicia de la ciudad, Bankova afirmó que su detención el jueves solo fortaleció su resolución de luchar por la igualdad.
«Tengo la intención de continuar esta protesta indefinidamente hasta que el pueblo búlgaro me escuche y entienda», declaró Bankova. Su protesta, que inició el lunes, busca la eliminación de leyes consideradas inhumanas y anticonstitucionales, así como la creación de nuevas leyes en Bulgaria que garanticen que las personas trans sean tratadas con dignidad, puedan realizar transiciones, recibir atención médica y gocen de la misma libertad y derechos que cualquier otro ciudadano.
En febrero, el Tribunal Supremo de Bulgaria emitió una decisión que prohíbe a las personas trans cambiar sus documentos de acuerdo con su identidad de género, efectivamente ilegalizando la transición legal de género. Esta medida ha sido uno de los principales motivos de la protesta de Bankova.
El jueves, Bankova fue detenida por la policía por carecer de documentos de identidad, pero su valentía no menguó. Aunque la mayoría de los agentes la trataron con justicia y respeto, Bankova denunció que algunos fueron abusivos, llegando a humillarla con términos despectivos y registrándola al desnudo, provocando indignación tanto en ella como en el agente encargado.
El Ministerio del Interior búlgaro aún no ha respondido a las acusaciones de Bankova, pero su protesta destaca las dificultades que enfrentan las personas trans en el país. Según el grupo de defensa ILGA-Europa, Bulgaria ocupa el puesto 40 de 49 países europeos en materia de derechos LGBTQ+.
Bankova, en su quinto día de huelga de hambre, subrayó que a pesar de ciertos avances legislativos, la igualdad para las personas trans sigue siendo esquiva. «Comprendí que esto (la huelga de hambre) es una locura», admitió, «pero esto no es simplemente una elección desesperada o una petición de ayuda. Es una determinación de arriesgar mi vida completamente para cumplir estos objetivos, que creo que son un propósito noble y moral».
En un contexto donde el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ya ha señalado infracciones a los derechos LGBTQ+ en Bulgaria, la valentía de Gabriela Bankova destaca como un llamado urgente a la acción para garantizar la igualdad y los derechos fundamentales para todas las personas, independientemente de su identidad de género. La comunidad internacional observa con atención mientras Bankova continúa su protesta, dispuesta a sacrificar su propia vida por la causa que considera justa y necesaria.







