En la comunidad indígena Ngäbe, ubicada en el territorio de La Casona, Costa Rica, la educación enfrenta retos únicos que van más allá del aula. Bajo la dirección de Geiner Araya, el Colegio Indígena La Casona trabaja no solo para brindar educación, sino también para integrar y transformar las costumbres locales en favor de la formación de los estudiantes.
Adaptación cultural y participación familiar.
Una de las principales dificultades que enfrenta la institución es la incorporación de los padres de familia en el proceso educativo. En la tradición Ngäbe, los jóvenes suelen asumir mayor autonomía alrededor de los 12 o 13 años, por lo que no es habitual que los padres se mantengan al tanto de sus estudios. Sin embargo, para Araya, la participación de la familia en la educación es esencial.
«Se nota mucho cuando un padre de familia asiste a las reuniones y está pendiente de sus hijos. Pregunta cómo va el aprendizaje y la conducta, algo que aquí no es costumbre», comenta Araya. El colegio ha implementado talleres y capacitaciones para que los padres comprendan la relevancia de su involucramiento en el desarrollo académico y social de sus hijos, buscando así una adaptación gradual a la política educativa nacional.
Los retos de inclusión y continuidad
Para la mayoría de los estudiantes de esta comunidad, la educación superior o el ingreso al campo laboral representan un reto considerable. Cada año, el número de jóvenes que continúa su formación profesional es reducido. Sin embargo, Araya y su equipo mantienen el compromiso de motivar no solo a los padres, sino también a líderes locales como el Consejo de Ancianos, el Consejo de Caciques , la Asociación de Desarrollo para unir esfuerzos y ofrecer a los estudiantes un futuro más prometedor.
«La inclusión de estudiantes en la sociedad es un proceso lento, pero hemos logrado que algunos ingresen a la universidad o realicen cursos de capacitación. Esto les da herramientas para la vida y la oportunidad de tener un estilo de vida diferente», señala el director .
A pesar de las dificultades, el Colegio Indígena La Casona ya ha visto frutos de su trabajo. Actualmente, algunos exalumnos han alcanzado carreras profesionales, desempeñándose como docentes, enfermeros, enfermeras e incluso médicos, algo que llena de orgullo a la comunidad. Sin embargo, Araya enfatiza que la meta es lograr que muchos más estudiantes puedan tener éxito en su inclusión a la ciudadanía costarricense y contribuir activamente al desarrollo del país.
Este esfuerzo colectivo en La Casona resalta la importancia de la educación en los territorios indígenas , muestra cómo, a través del compromiso , la colaboración, es posible generar oportunidades , cambios significativos en las vidas de los jóvenes y sus familias.
La visión de Araya y el trabajo del Colegio Indígena La Casona son ejemplos de cómo la educación puede abrir puertas y construir futuros en comunidades que, a pesar de las adversidades, miran al porvenir con esperanza y determinación.








