Tarjeta roja a Trump, Infantino, la Fifa

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Tarjeta roja colectivaa Trump, Infantino, y la Fifa -por atentar contra la ética-. Foto/Agencias

La corrupción es un rasgo fuertemente característico de la dictadura estadounidense, regida por Donald Trump, y de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (Fifa), dirigida por el italiano/suizo/libanés Giovanni “Ganni” Infantino.

Estos dos paladines de la deshonestidad llevaron la inmoralidad, a un nuevo nivel: la flagrante violación de reglas que fueron creadas con la intención de blindar -o, al menos, fortalecer- la base ética del deporte más popular a nivel mundial.

El autócrata estadounidense y su servil contraparte de la Fifa, manipularon estructuras de poder de la federación, apuntando a eliminar la tarjeta roja aplicada a un jugador clave de la selección de Estados Unidos, de modo de neutralizar los efectos del máximo castigo aplicable en la cancha.

Con eso, el dúo dinámico de la corrupción, trató, al mismo tiempo, de incidir en el siguiente partido que “Los Yanquis” (“The Yanks”) tenían que jugar: el decisivo combate con “Los Diablos Rojos” belgas (“De Rode Duivels”, “Les Diables Rouges”, “Die Roten Teufel”, respectivamente, en holandés/francés/alemán -los principales idiomas de Bélgica-).

Pero la turbia movida fuera de la cancha, no les resultó en el campo de juego, ya que el equipo de Estados Unidos perdió -lo que, además, le significó la eliminación del campeonato-.

Con su accionar, Trump e Infantino desencadenaron nuevos señalamientos de irregularidades en la federación -severamente golpeada, en 2015 por el quizá peor escándalo de fraude, hasta ahora, en la historia de la entidad deportiva fundada hace 122 años: el monumental “Fifagate”-.

Ese megaincidente determinó el fin de la particularmente corrupta gestión del suizo Joseph “Sepp” Blatter (1998-2015), y fue la antesala de la actual -y también corrupta- administración (desde 2015) de Infantino.

El origen del caso está en el minuto 64 del partido Estados Unidos-Bosnia Herzegovina
-disputado el 1 de junio, en el Estadio Levi’s (Levi’s Stadium), ubicado en la occidental ciudad estadounidense de Santa Clara-, cuando el delantero norteamericano Folarin Balogun, disputó fuertemente, la pelota, con el defensor bosnio Tarik Muharemovic.

Fotografías y videos, tomados desde diversos ángulos muestran el incidente, en cuyo marco Balogun pisó, desde atrás, con su pie derecho, el tobillo derecho de Muharemovic
-simultáneamente torciéndole el pie derecho-, además de que, con su mano derecha, agarró, por la camiseta, al europeo.

El choque entre ambos futbolistas no generó ninguna lesión seria a Muharemovic, quien continuó participando en el encuentro del cual Balogun fue expulsado.

Luego de verificad, mediante el VAR, el incidente, el árbitro central del partido, el brasileño Raphael Claus, optó por la aplicación directa de la tarjeta roja, drástica decisión que ha divido las opiniones entre comentaristas deportivos, argumentando, algunos, que la sanción fue correcta, mietras otros han señalado que fue excesiva.

El Árbitro Asistente de Video (Video Assistant Referee, VAR) es el mecanismo -parte humano y parte electrónico- por cuya vía un réferi puede observar alguna acción peligrosa, después de ocurrida, para decidir si aplica una sanción -por ejemplo, tarjeta roja-.

Por orden de Trump, la decisión de Claus fue apelada por Estados Unidos, tras lo cual la Comisión Disciplinaria de la Fifa suspendió el castigo, generando fuerte controversia.

En ese contexto, el presidente de la comisión, el emiratí Mohammed Al Kamali, emitió, el 6 de julio -cinco días después de la sanción, y unas horas antes del partido Estados Unidos-Bélgica- una declaración -difundida en inglés, francés, español-.

En el primero de los 13 puntos del texto, Al Kamali narró que, el 1 de junio, “Balogun fue expulsado con tarjeta roja en el minuto 64 por juego brusco grave tras una revisión del VAR”, y agregó que, inmediatamente después del partido, “ingresó al terreno de juego para celebrar con sus compañeros a pesar de haber sido expulsado”.

A continuación, señaló que, el 2 de julio, “la FIFA abrió un procedimiento disciplinario contra Balogun por posibles infracciones del artículo 66 del Código Disciplinario de la FIFA -expulsión y suspensión de partido relacionadas con la tarjeta roja- y del artículo 14 del Código Disciplinario de la FIFA -conducta indebida de los jugadores relacionada con la celebración-”.

Avanzando en la línea de tiempo, agregó que, el 5 de junio, “la Comisión Disciplinaria de la FIFA declaró a Balogun culpable de ambas infracciones, le impuso una suspensión de un partido (…) y una multa de 40,000 dólares, notificando posteriormente a las partes la decisión”.

De inmediato, explicó que la suspensión debía “cumplirse en el siguiente partido de la Copa Mundial de la FIFA entre Estados Unidos y Bélgica, programado para el 6 de julio de 2026”, en el cual, en principio, Balogun no participaría.

Tras esa relación de hechos, inició la inaceptable narrativa de sumisión de la federación, al imperio estadounidense -específicamente, de Infantino, a Trump-.

“Sin embargo, la Comisión Disciplinaria de la FIFA aplicó posteriormente el artículo 27 del Código Disciplinario de la FIFA, que le otorga la facultad discrecional de suspender la ejecución de cualquier medida disciplinaria, y ordenó que la ejecución de la suspensión de un partido quedara suspendida a prueba por un período de un año”, informó, a continuación.

E indicó lo obvio: “como resultado, Balogun no está obligado a cumplir la suspensión de manera inmediata”.

“En cambio, la sanción permanece en suspenso durante el período de prueba y solo se hará efectiva si comete otra infracción de naturaleza y gravedad similares durante ese año”, explicó.

A continuación, los puntos 7 a 13 constituyen una vergonzosa defensa del servilismo de la Fifa -puntualmente, de la Comisión Disciplinaria-, además de un burdo intento por justificar la flagrante manipulación de disposiciones de la federación.

Manejándose en un tono hipócritamente formalista -dando apariencia de ceñirse a las reglas de la entidad deportiva, Al Kamali planteó que, “en primer lugar, la Comisión Disciplinaria de la FIFA -al igual que cualquier otro órgano judicial de la FIFA- es independiente, tal como lo restablecen, entre otros documentos, los Estatutos de la FIFA y el Código Disciplinario de la FIFA”.

También sostuvo que “los presidentes, vicepresidentes y demás miembros de los órganos judiciales de la FIFA cumplen los criterios de independencia definidos en el Reglamento de Gobernanza de la FIFA para garantizar su imparcialidad”.

Y, en calidad de manipulador insulto a la inteligencia, sostuvo que, “en segundo lugar, la Comisión Disciplinaria de la FIFA no revocó la expulsión decretada por el +árbitro em el terreno de juego contra el Sr. Balogun; por el contrario, confirmó la suspensión de un partido derivada de la tarjeta roja que recibió el 1 de julio de 2026”.

Efectivamente, no la revocó, pero, convenientemente, acató la orden de Trump, y permitió la participación de Balogun en el decisivo partido.

Siempre justificando lo injustificable, Al Kamali señaló que, “de conformidad con el artículo 27 del Código Disciplinario de la FIFA, la Comisión Disciplinaria de la FIFA decidió suspender por un período de prueba de un (1) año la ejecución de la suspensión automática de un partido impuesta”.

“Dicha suspensión de la ejecución se decidió teniendo en cuenta todas las circunstancias específicas del incidente y las pruebas disponibles”-eufemística referencia a que Infantino trasladó, a la comisión, la orden de Trump, instrucción que los supuestamente independientes comisionados cumplieron a cabalidad, como correspondía-.

Al Kamali también declaró que, “en virtud del artículo 27 de Código Disciplinario de la FIFA, la Comisión Disciplinaria (…) tiene la facultad discrecional de suspender la ejecución de cualquier medida disciplinaria”.

Y agregó: “siempre que no esté relacionada con la manipulación de partidos, circunstancia que, por supuesto, no se presentó en este caso”.

En serio? Cómo se califica imponer la suspensión de una tarjeta roja para que un jugador participe en un partido en el cual, precisamente, no debía alinear? Según la Fifa, eso no es manipulación de un partido.

Habiendo apelado la patética decisión de la Comisión Disciplinaria -cuestionamiento que fue, obviamente rechazado-, la Real Asociación Belga de Fútbol (Royal Belgian Football Association, Rbfa) emitió, igualmente el 6 de julio, una extensa y enérgica declaración, en la que precisó lo ocurrido.

En el texto de 20 párrafos que tituló “Actualización: Declaración de la RBFA respecto a Folarin Balogun” (“Update: RBFA statement regarding Folarin Balogun”) la asociación se declaró, de inicio, “asombrada por la decisión de la FIFA de declarar al suspendido jugador de Estados Unidos Folarin Balogun apto para jugar en el partido Estados Unidos-Bélgica el lunes 6 de julio”.

La entidad precisó que recibió la decisión del Comité de Apelación de la FIFA (FIFA Appeal Committee), firmada por su integrante el qatarí Salman Al-Ansari, “la cual declara inadmisible el caso de la RBFA, y confirma su anterior decisión permitiendo que juegue el jugador Folarin Balogun”.

También expresó que “la RBFA dese explicar, públicamente, los acontecimientos de las pasadas horas”, para, a continuación, desarrollar su narrativa -que es indudablemente clarísima, puntual, precisa-.

“Después de haberse enterado a través de versiones periodísticas de la decisión de la FIFA, de levantar la suspensión automática del jugador Balogun, la RBFA dirigió una carta, a la FIFA, solicitando una copia de la decisión, una explicación del proceso que fue seguido, y estableciendo su posición respecto a las regulaciones aplicables”, siguió relatando.

“Como única respuesta, la FIFA dirigió, a la RBFA, una carta declarando que consideró esa correspondencia como constitutiva de una apelación, que un juez fue designado, y que la RBFA tenía solamente unas pocas horas para completar la apelación”, agregó, precisando, a continuación, que “la FIFA no proporcionó absolutamente ninguna información”.

“Las propias reglas de la FIFA establecen que, para que una apelación sea admisible, la decisión debe ser, primero, comunicada al apelante”, precisó la federación belga.

Y aclaró, en calidad de denuncia: “mientras la RBFA estaba apenas procurado una explicación legítima, la FIFA creo una apelación, e inmediatamente se aseguró que la misma fuese declarada inadmisible”.

“Todo eso ocurrió mientras la FIFA, simultáneamente, se negó a responder a las legítimas solicitudes de la RBFA”, siguió aclarando:

“Además, durante la reunión de coordinación del partido, la FIFA deliberadamente removió, de su presentación, la sección concerniente a la suspensión automática de jugadores”, planteando que “ese tema había sido, no obstante, parte de todas esas reuniones antes de cada uno de los cuatro partidos anteriores”, precisó.

“La RBFA preguntó, a la FIFA, tanto oralmente como por escrito, sobre las razones de ese cambio, pero tampoco recibió respuesta”, aseguró.

“Para ser claros: a este momento, la RBFA todavía no ha recibido ninguna decisión ni ninguna explicación, de la FIFA, respecto a este asunto”, señaló la entidad belga, para aclarar que, “por lo tanto, no tiene alternativa sino cuestionar la elegibilidad del jugador para el próximo partido” -que estaba programado para desarrollarse horas después.

“Sin perjuicio del resultado deportivo de este encuentro, la RBFA está profundamente preocupada por el curso de los acontecimientos, y seguirá peleando, en ls próximas horas, días, y meses en defensa de los fundamentales principios de ética, competencia justa, y los intereses del fútbol en general”, aseguró.

La RBFA se apoyó en las mismas disposiciones manipuladoramente usadas por la FIFA -en particular, por Al Kamali-, para refutar -documentadamente/certeramente- las aseveraciones del organismo deportivo mundial.

La federación belga señaló que “la FIFA basa su decision sobre el Artículo 37 del Código Disciplinario de la Fifa. Esta disposición establece que el Comité Disciplinario de la FIFA puede decidir suspender el cumplimiento de una sanción disciplinaria previamente impuesta”.

“Sn embargo, el Artículo 66.4 del mismo Código Disciplinario de la FIFA claramente prevé que una tarjeta roja -expulsión- automáticamente resulta en una suspensión para el próximo partido del equipo, tal como ha sido el caso para todas las anteriores tarjetas rojas emitidas durante esta Copa Mundial de la FIFA”, puntualizó.

“Además, y sin perjuicio de lo anterior, la decisión está en directa contradicción con las disposiciones del Reglamento de la Copa Mundial de la FIFA 26, según el Artículo 10.5: ‘si un jugador o miembro del cuerpo técnico es expulsado por una tarjeta roja directa o indirecta -segunda amonestación-, quedará automáticamente suspendido del siguiente partido de su equipo. Además, se le podrá imponer otras sanciones’”, siguió precisando.

“La naturaleza automática de tal suspensión también fue explícitamente reafirmada en la Circular No. 16 de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que fue distribuida a todas las asociaciones miembros participantes, el 12 de mayo de 2026”, indicó.

“La misma regla es reiterada en cada Reunión de Coordinación de Partido de la Copa Mundial de la FIFA 2026 previa a cada encuentro y está incluida en todas las presentaciones de talleres de la Copa Mundial de la FIFA 2026”, agregó.

La federación belga advirtió, asimismo, que, “para salvaguardar los derechos legítimos de todos los equipos participantes, y para proteger los principios fundamentales del juego justo (fair play) en nuestro deporte, tanto en esta Copa Mundial de la Fifa como en futuras ediciones del torneo, la RBFA está investigando todas las opciones potenciales”.

Infantino se pronunció, también el 6 de julio -antes del partido Yanquis-Diablos-, en defensa de lo indefendible.

“He visto los comentarios públicos con respecto a la decisión del Comité Disciplinario independiente de la FIFA relacionada con la suspensión de Folarin Balogun, y me gustaría reiterar un principio fundamental de la gobernanza de la FIFA”, señaló, en la declaración de cinco párrafos que difundió en la red social X.

“Los órganos judiciales de la FIFA son independientes. Funcionan de manera autónoma, aplican el Código Disciplinario de la FIFA y deciden casos basados en la normativa aplicable y en los hechos específicos que tienen ante sí. Su independencia es esencial para la credibilidad e integridad del fútbol, y esto siempre debe respetarse”, agregó, recitando la manipuladora narrativa oficial de la federación.

“Sí, abordo regularmente asuntos relacionados con la Copa Mundial de la FIFA, con el Presidente de los Estados Unidos, y sobre este asunto, recibí una llamada del presidente Donald Trump, así como recibo llamadas de jefes de estado, funcionarios gubernamentales, partes interesadas del fútbol y ejecutivos de negocios de todo el mundo, en muchos temas diferentes”, planteó, entrando, hipócritamente, en el punto central del caso.

“Durante nuestra conversación, expliqué que existía un proceso legal en curso que involucra a los cuerpos judiciales independientes de la FIFA, y que el caso sería decidido a su debido tiempo por los órganos responsables,” aseveró, para agregar que “así es como funciona el sistema de la FIFA, y es un principio que siempre defenderé”.

«Leí las decisiones del Comité Disciplinario de la FIFA cuando se publican. A veces me sorprenden. A veces estoy de acuerdo con ellos, y a veces no estoy de acuerdo”, expresó, a continuación.

“Sin embargo, lo que siempre hago es respetar esas decisiones y la autonomía de los órganos que las toman. Si personalmente nos gusta una decisión o no es irrelevante. El respeto por las instituciones independientes y el estado de derecho es lo que protege la integridad de nuestras competiciones y la credibilidad de la FIFA en todo momento”, según su narrativa

Y, en declaraciones a periodistas, el mismo día, en la presidencial Oficina Oval de la Casa Blanca, Trump se encargó -en afirmaciones por momentos contradictorias y confusas- de mentir, diciendo que no ordenó, a Infantino, que la Fifa hiciera lo que, obedientemente, hizo.

Entre otras incoherencias, se autodescribió como un atleta profundamente conocedor de los deportes, pero después dijo que, cuando Balogun recibió la máxima sanción, no sabía qué era, en el fútbol, una tarjeta roja.

“Sí, pedí una revisión, por parte de la Fifa”, admitió, para agregar -obviamente, refriéndose, sin necesidad de nombrarlo, a Infantino-, que “le hablé a un hombre quien es altamente respetado”.

“Yo no le dije qué hacer, no puedo decirle qué hacer, y no creo que él tomó la decisión, y creo que fue un comité que tomó la decisión, y tomaron la decisión correcta, porque, número, uno, no fue un foul”, según la narrativa de Trump.

“Lo único que hice fue solicitar una revisión, porque no pensé que fue un foul”, aseguró, además.

“Yo vi el partido, y soy una persona quien ama los deportes -y fui un buen atleta-, y entiendo, realmente bien -realmente bien-, los deportes, y eso no fue un foul, no fue ni siquiera una infracción”, señaló redundantemente -en su monumental ignorancia, sin tener en cuenta que, en fútbol, un foul es una infracción-.

“Eso fue dos muchachos, corriendo a toda velocidad, que, casualmente, chocaron”, dijo, para, a continuación, afirmar que “uno no puede dirigir su pie y colocarlo correctamente sobre el pie de alguien, cuando uno avanza”.

Respecto a la aplicación de la tarjeta roja, insistió en que “pensé que eran dos grandes atletas que chocaron y se enredaron”, además de decir -en su habitual estilo confuso de expresarse- que “eso no fue que un tipo le dio un puñetazo a alguien en la cara, o alguna cosa que fuera diferente”.

“Hablan de la tarjeta roja, como si fuera divertido”, planteó el autodeclarado experto en deportes, para agregar que “yo no sabía qué era una tarjeta roja”, y que, “cuando me enteré, dije: ‘estás bromeando’”.

Reafirmando su desconocimiento respecto a la tarjeta roja, expresó que “yo no sabía qué significaba eso, no pensé que significaba mucho”, y aclaró que “empecé a oír que significa que uno no puede jugar en el próximo partido, por lo menos en el próximo partido”.

En su condición de presunto especialista en deportes, aseguró que “una cosa es penalizar, a alguien, por el parido”, y preguntó, increíblemente: “pero, cómo se lo penaliza por un partido que todavía no se ha jugado?”, reiterando que “es muy injusto”, y subrayando que “no se puede hacer eso”.

Además, en referencia a Balorun, dijo que “es nuestro mejor jugador -o uno de nuestros mejores jugadores-, y le dieron una tarjeta roja”.

“Y uno quiere ver un lartido con sus mejores jugadores”, aseguró, de inmediato, en una monumental obviedad.

“Cómo te sentirías si yo sacara a Messi: chocó con alguien”, empezó a desvariar.

“O si sacamos a Reynaldo: ‘Reynaldo, chocaste con alguien, vamos a sacarte del partido’, pero es grandioso”, agregó, en alusión al jugador portugués Cristiano Ronaldo.

“O Harry Kane: ‘Harry Kane, te vamos a sacar del partido, Harry, porque ocurrió que golpeaste a alguien un poco más fuerte que…”, siguió ejemplificando, ahora -como suele hacer- sin terminar la frase.

“No se puede hacer eso”, reafirmó.

También atacó a Claus, cuya gestión arbitral cuestionó, insinuando acciones incorrectas -sin especificarlas- a lo largo de su carrera.

“Creo que la decisión del árbitro fue horrible, y nadie habla de eso”, planteó, en alusión a la tarjeta roja.

“Y este árbitro (…) es un poco sospechoso, si verifican su pasado”, expresó, para reafirmar, en tono pesadamente irónico: “yo no quiero decir esto, porque no me gusta crear controversia, pero muy sospechoso”.

A continuación, completó su arbitraria evaluación del réferi, respecto al partido Estados Unidos-Bosnia Herzegovina, determinado que “tomó una decisión que nadie podía creer, inclusive gente del otro lado -dijeron: ‘oh! Tuvimos suerte! Wow!’-”.

En este sentido, también, también confusamente, demostró monumental ignorancia respecto al monitoreo arbitral de jugadas específicas mediante el VAR, cuando planteó que “es realmente interesante: dicen que no las muestran en cámara lenta, y nunca usan eso”.

“Nunca oí eso, antes, que no les permiten revisar en cámara lenta, porque uno toma un pequeño cuarto de un segundo, y uno ve que una mano está tocando un cuello, o uno v algo”, señaló, en una adicional muestra de su falsa expertise deportiva.

“Mientras que cuando uno lo ve en movimiento rápido, va a parecer que dos muchachos chocaron -que es lo que realmente pasó-, medio se enredaron, no hicieron nada malo”, continuó profiriendo expresiones confusas.

Con esa supuesta explicación técnica, Trump planteó exactamente lo contrario al verdadero funcionamiento del VAR, cuyos componentes son el humano y el tecnológico.

En el primer caso, un equipo de árbitros específicamente capacitados para ello, observa -en una sala de video, lejos de la cancha- el desarrollo del juego, contando para esto con varias pantallas, además de mantener comunicación inalámbrica con el réferi central.

En el segundo caso, el sistema conecta, a los árbitros en la sala de video, con el réferi en la cancha, comunicación generada mediante cámaras, audio, y un mecanismo de reproducción de imágenes.

De acuerdo con lo establecido en la última de las cuatro secciones del Protocolo del VAR (Video Assistant Referee -VAR- Protocol) -difundido, en su sitio en internet, por la Junta Internacional de Fútbol Asociación (International Footbal Association Board, Ifab)-, y contrariamente a lo afirmado por Trump, el sistema permite el uso de velocidad a menor nivel que la original.

Identificada con el lema “Guardianes de las Reglas del Juego”, la Ifab -integrada, entre otras organizaciones, por la Fifa- indica, en su sitio en Internet, que “nuestro objetivo consiste en garantizar la solidez y estabilidad del fútbol, y el respeto de su esencia”.

El protocolo señala, claramente, que “el VAR podrá chequear las imágenes a velocidad normal o a cámara lenta”.

Y aclara, a continuación, que “en general, las reproducciones a cámara lenta deberían limitarse a los hechos, como la ubicación de un infracción o un jugador, el punto de contacto en el caso de las infracciones de carácter físico”, entre otras faltas.

La descripción de las infracciones se aplica, exactamente, al caso Balorun-Muharemovic.

La dictatorial interferencia política de Trump en torneo mundial, generó inmediatas reacciones de repudio, en particular entre dirigentes belgas.

“Sorprendente, cómo una tarjeta roja, de pronto, se vuelve ‘injusta’, cuando Trump está involucrado”, planteó el parlamentario europeo, y presidente del centroderechista partido Los Comprometidos (Les Engagés, LE), Yvan Verougstraete.

“La Fifa debe defender lo justo, no dar la impresión de ceder a presiones políticas”, agregó.

Por su parte, el Partido Socialista (PS) (Parti Socialiste -PS-, Sozialistische Partei -SP-), expresó, en una declaración, que, “cuando el dinero toma las decisiones, la Copa Mundial pierde toda credibilidad”.

“Adaptar las reglas, para agradar a Trump, tratar de hacer trampa, para ganar: qué deplorable imagen de la FIFA, de la Copa Mundial de fútbol, y de Estados Unidos”, señaló, a continuación.

“Las reglas deben ser respetadas por todos, en el deporte y en la vida”, precisó.

La maniobra de Trump e Infantino resultó en un fenomenal fracaso: los Diablos atropellaron a los Yanquis con un arrollador 4-1.

Después de la victoria, en su sitio en la red social X, la selección belga difundió
-obviamente, dirigido a Trump y a la Fifa-, un demoledor mensaje, en inglés, contenido en solamente dos devastadoras palabras: “reviertan esto” (“overturn this”).

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