Nueva piscina de San Ramón desata críticas por presunta violación a la Ley 7600
La inauguración de la nueva piscina del Complejo Polideportivo de San Ramón, presentada como una inversión para fortalecer el deporte y ampliar las oportunidades recreativas de la población, también abrió un debate público sobre accesibilidad, inclusión y diseño universal en la infraestructura pública costarricense.
La discusión surgió a raíz de una opinión pública publicada recientemente, en la que se cuestiona que las instalaciones no contarían con vestidores familiares o espacios destinados a personas con discapacidad que requieren apoyo de un acompañante para cambiarse antes o después de utilizar la piscina. Según el señalamiento, esta ausencia podría generar barreras para usuarios que necesitan asistencia personal, afectando aspectos como privacidad, autonomía y participación plena.
La crítica expone un escenario concreto: una persona adolescente usuaria de silla de ruedas que requiere ayuda de un familiar de distinto sexo para vestirse. Bajo ese supuesto, se plantea que utilizar únicamente vestidores divididos entre hombres y mujeres podría provocar incomodidad, limitar el acceso efectivo o crear situaciones de exposición innecesaria para las personas involucradas.
Desde otra perspectiva, también se han difundido posiciones que sostienen que la infraestructura sí incorporó elementos de accesibilidad, incluyendo accesos adecuados, sanitarios adaptados y mecanismos de ingreso asistido al agua, señalando que el proyecto contempló componentes orientados al cumplimiento normativo.
Más allá de la controversia puntual, el caso vuelve a colocar sobre la mesa una discusión cada vez más presente en Costa Rica: la diferencia entre construir infraestructura “adaptada” y diseñar espacios verdaderamente inclusivos desde el inicio. La Ley 7600 sobre Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad y los principios de accesibilidad universal buscan que las personas puedan utilizar servicios públicos con independencia, dignidad y seguridad, considerando distintas formas de movilidad, comunicación y necesidad de apoyo.
La piscina de San Ramón nació como una obra deportiva de escala regional impulsada por instituciones públicas y autoridades locales, pero las observaciones ciudadanas recuerdan que el éxito de una infraestructura no solo se mide por su inauguración o capacidad técnica, sino también por quiénes pueden usarla en igualdad de condiciones.







