RETOS Y VIVENCIA DE LA POBLACIÓN MIGRANTE NICARAGÜENSE

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Alberto Cabezas/Foto-Medios

 

“Si necesitas trabajo, puedes informarte sobre las ofertas laborales en el sector agrícola, bajo la colecta de café y otros frutos, si necesitas asesoría puedes comunicarte con nosotros” aseguro Jhoswel Antonio Martínez, Director Ejecutivo del Observatorio de Derechos Humanos de la Asociación Nicaragüense por un Futuro Mejor (ODDHH-ANPFM), con sede en Costa Rica.

Con Martínez conversó el Periódico Informativo JBS.

Entrevista

¿Cuáles son los Retos y vivencias de la población migrante nicaragüense?

Desde los primeros casos de represión de abril de 2018, miles de nicaragüenses se vieron forzados a salir del país para lograr salvaguardar sus vidas tras las amenazas de muerte, tortura, ordenes de captura sin fundamento, asedio, persecución armada y selectiva, que reciben víctimas aún fuera del Nicaragua.

Desde entonces se han registrado más de 95,000 solicitantes de refugio en Costa Rica (según la DGM).

La gran mayoría nunca pensó salir de sus hogares, peor aún verse obligados a viajar hacia otro país, pero se vio la necesidad y se trasladaron a Costa Rica (O a otros lugares del planeta), por lo que el principal reto en ese entonces era sobrevivir o, mejor dicho: SUBSISTIR en un lugar completamente desconocido.

Buscar un empleo, un techo, alimentos, eran las principales necesidades en su momento y lo siguen siendo hasta ahora.

Muchos de esos nicaragüenses en su inicio venían con traumas psicológicos por los ataques perpetrados en su contra, algunos incluso venían heridos por las balas o agresiones por parte de los cuerpos paramilitares y policiales del País, gran parte sin guía de dónde ir o qué hacer, así que algunas Organizaciones acudimos en su ayuda.

En su momento algunos miraban una camioneta TOYOTA HILUX en el camino, se asustaban demasiado y corrían a esconderse, ya que en ellas se usaban como transporte en las ¨caravanas de la muerte¨ que circularon durante la ¨operación limpieza¨, orden ejecutada por la dictadura Ortega y Murillo para desarticular las protestas en el País, que dejó entre 325 a 600 asesinados, miles de heridos, decenas de desaparecidos y más de 120,000 exiliados por todo el mundo; incluso debido al trauma psicológico, muchos hermanos comentan haber tenido miedo incluso a la policía costarricense, ya que el ver armas o cuerpos de seguridad en Nicaragua representaba represión o muerte.

Estos son cifras del periodo 2018-2019.

Por el trauma que arraigaban desde lejos, algunas Organizaciones nos vimos en la tarea de buscar y brindar ayuda psicológica para superar esas secuelas dejadas por la dictadura.

Un reto fuerte era la adaptación a la cultura de otro país, el cambio de la moneda (del córdoba al colón), aceptación y flexibilización a la nueva jerga y gentilicios del idioma y el clima frío del Gran Área Metropolitana, incluso entre los procesos de adaptación se encontraba algo tan simple como el hacer fila para subirse a los transportes públicos (no es muy común ese tipo de acciones en Nicaragua).

Parte de las vivencias es el tener que vivir hacinados en cuarterías cuando allá teníamos casa propia, el comer poco o lo que te llegase a alcanzar por lo caro que es vivir en Costa Rica comparado con Nicaragua, pagar alquileres que nosotros consideramos altos, porque en Nicaragua con lo que se paga un cuarto, podríamos alquilar una casa (por ejemplo, 120,000 colones que se pagan en un cuarto es equivalente a 220 dólares al día de hoy y con eso, podríamos pagar en Nicaragua una casa pequeña pero cómoda e incluso alcanzaría para comprar parte de los alimentos de la canasta básica), tener que trabajar bajo una explotación laboral, muchas veces en situaciones precarias, sin un pago mínimo por día, sin seguro laboral y a veces hasta por un plato de comida y/o lugar dónde dormir.

Gran parte de los exiliados son personas preparadas, con una licenciatura, hasta maestrías y doctorados.

Para el profesional trabajar en un espacio donde no es tu especialidad, recibiendo una paga de asistente con lo que apenas se puede sobrevivir, es difícil; desanima mucho el no poder homologar tus títulos por tantas limitantes presentadas, incluida la económica, ya que poder validar tus diplomas en el País cuesta una suma considerable de dinero que no se tiene y que con el poco pago que se percibe, se hace imposible costearlo, cuando apenas se tiene para renta y comida.

El estudiantado tuvo el reto de intentar estudiar en este país. Muchos de ellos fueron expulsados de sus universidades y hasta se les borró todo el expediente académico, por lo que aquellos que ya llevaban avanzados sus estudios, incluidos los que estaban presentando su tesis en el último año de carrera, se vieron obligados a iniciar desde cero. Entre los jóvenes estudiantes existió una desinformación sobre los procesos de inscripción a las universidades públicas y muchos se quedaron sin estudiar por no poder inscribirse o siquiera costear el proceso de inscripción.

Si bien, los profesionales y aquellos en las capacidades suficientes para hacer algo y sobrevivir les ha costado estar en el exilio.

Imagínense cómo se vivió la situación de las madres solteras que migraron con sus hijos, los ancianos, indígenas y campesinos, incluso la comunidad LGTBIQ+ que se vio más afectada aún, debido a que sufren de mayor discriminación y marginación por el simple hecho de tener una orientación sexual o afectiva diversa.

Vivir pensando que tenías todo allá en tu tierra y que aquí tienes que iniciar forzosamente desde cero es muy difícil y desanima totalmente a cualquiera que lo piense así. No es fácil vivir siendo migrante, no es fácil vivir siendo refugiado fuera de tu país.

¿Algo más que deseas agregar?

Estos días, iniciaremos a recolectar víveres o diarios para aquellas personas en extrema necesidad, por lo que si quieres apoyar a la población en necesitad, puedes contactarte con nosotros para así ayudar a quien lo necesite. Nuestro contacto es +506-6401-0689 / +506-2221-1692 / observatorioddhh.anpfm@gmail.com

 

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