El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) ha dado luz verde a un financiamiento de 770 millones de dólares para el esperado Proyecto de Ampliación y Mejoramiento del Corredor Vial San José-San Ramón . Este corredor, pieza clave en la red de transporte de Costa Rica, conecta la capital con zonas de alta actividad económica como el occidente de la Gran Área Metropolitana (GAM), el Pacífico Central y la región Norte del país.
Un proyecto con impacto masivo
La obra abarca más de 55 kilómetros e incluye la ampliación de las autopistas General Cañas y Bernardo Soto , así como importantes mejoras estructurales:
- Construcción de una nueva radial de 4.45 km en Río Segundo de Alajuela.
- 16 intercambios estratégicos, como Juan Pablo II, Castella y Aeropuerto Internacional Juan Santamaría.
- 15 retornos , 6 puentes vehiculares y 2 ferroviarios , junto con la rehabilitación de otros 6 puentes existentes .
- 18 pasos peatonales que mejorarán la seguridad vial.
Con estas mejoras, se espera beneficiar directamente a 582.000 personas , impactando positivamente las provincias de San José, Heredia y Alajuela , las cuales concentran gran parte del desarrollo industrial y comercial del país.
Tres décadas de espera llegan a su fin.
Desde hace 30 años, el Corredor Vial San José-San Ramón enfrenta serios problemas de congestión vial , agravados por el crecimiento acelerado de la flota vehicular y el desarrollo urbano de la región. Diariamente, más de 170.000 usuarios transitan por esta ruta, enfrentándose a pérdidas de tiempo y afectaciones a la productividad, seguridad vial y calidad de vida.
Este proyecto no solo promete reducir los tiempos de traslado , sino también aumentar el nivel de servicio y contribuir al desarrollo sostenible , al disminuir las emisiones derivadas de los embotellamientos.
El BCIE como aliado estratégico
Con este financiamiento, el BCIE reafirma su papel como socio clave para el desarrollo de Costa Rica. Este megaproyecto responde a necesidades críticas, como la mejora de la infraestructura vial, se alinea con los objetivos de productividad y calidad de vida del país.
Este avance marca un antes y un después en la movilidad costarricense, impulsando a la nación hacia un futuro más conectado y eficiente. Las obras proyectadas no solo prometen aliviar la congestión, sino también consolidar a Costa Rica como un eje de competitividad y desarrollo en Centroamérica.







