En medio de un intenso debate en la Asamblea Legislativa, el proyecto de ley impulsado por el diputado Eli Feinzaig, que busca reducir el costo de los boletos aéreos entre Costa Rica y Centroamérica a un máximo de $126, está generando una división de opiniones en el sector turismo. La iniciativa, que pretende eliminar ciertos impuestos aplicados a los tiquetes aéreos, ha suscitado una mezcla de apoyo y preocupación entre los actores clave de la industria turística.
La Propuesta y sus Controversias
El proyecto, que fue dispensado de trámite y actualmente se discute directamente en el Plenario, ha encontrado una fuerte oposición del gobierno y de diputados oficialistas. Argumentan que la reducción de tarifas podría tener un impacto negativo en el turismo costarricense, ya que los visitantes podrían optar por dividir su tiempo de estadía entre Costa Rica y otros destinos en la región, reduciendo la duración promedio de sus estancias en el país, que actualmente es de 13 días.
Además, desde el Ejecutivo se ha señalado la posibilidad de un «hueco fiscal» debido a la disminución de los ingresos por impuestos, lo que ha llevado a la presentación de 63 mociones en contra del proyecto, de las cuales solo una ha sido votada tras dos sesiones en el Plenario.
La Perspectiva del Sector Turismo
La Cámara Nacional de Turismo (Canatur) aún no ha definido una postura oficial sobre la propuesta. Actualmente, la organización está en proceso de formar un criterio más sólido y ha solicitado más tiempo para analizar los alcances de la iniciativa. Shirley Calvo, directora de Canatur, envió una carta a los legisladores solicitando un espacio de tiempo para discutir en detalle la propuesta, enfatizando la importancia de un análisis pausado y minucioso.
Por otro lado, la Asociación Turismo por Costa Rica, que agrupa a varias organizaciones del sector, ha expresado su apoyo a la medida, argumentando que no afectaría negativamente al turismo de lujo. Bary Roberts, representante de la asociación, ha indicado que la reducción de tarifas no impactaría al turismo de alto nivel, y en cambio, podría atraer a un nuevo segmento de mercado, lo que beneficiaría al sector en general.
Roberts subraya que Costa Rica necesita avanzar hacia políticas que hagan más accesibles y eficientes los servicios de transporte aéreo, lo cual no solo revitalizaría el sector turístico, sino que también apoyaría a las empresas locales y contribuiría al desarrollo económico del país.
Los Cambios Propuestos
Ante la polémica, el diputado Feinzaig ha anunciado que trabaja en un texto sustitutivo del proyecto, el cual incluiría dos cambios importantes. El primero busca garantizar que las municipalidades de la provincia de Guanacaste sigan recibiendo el mismo monto asignado por la ley, especialmente en vuelos originados en el Aeropuerto de Liberia. El segundo aumento el valor máximo del boleto a $50 antes de impuestos, en lugar de los $40 originalmente propuestos, con el objetivo de fomentar la participación de más aerolíneas en la oferta de vuelos de bajo costo.
Conclusión
El futuro de esta iniciativa aún es incierto, mientras se espera la definición del criterio por parte de Canatur y se continúa con la discusión en el Plenario. El debate refleja las tensiones entre la necesidad de revitalizar el turismo y las preocupaciones fiscales del gobierno. Lo cierto es que, independientemente del desenlace, el proyecto ya ha puesto sobre la mesa la necesidad de discutir el acceso económico a los servicios de transporte aéreo y su impacto en la economía costarricense.







